LA ABOMINACIÓN DESOLADORA

LA ABOMINACIÓN DESOLADORA

 

Este es un concepto muy ligado al tiempo del fin, y así aparece en Mateo capítulo 24, capítulo este que, si somos lectores de la Palabra, nos abre las puertas a las señales que se han de producir en los últimos tiempos, antes de la venida de Nuestro Señor Jesucristo. Aunque es un término usado sólo cuatro veces en la Palabra, es de vital importancia en el discurrir de los acontecimientos proféticos para conocer que el tiempo de Su Venida está acercándose.

Antes de nada, me gustaría definir lo que significa exactamente este concepto:

Por lo que unidos nos dejaría una acción condenable por ser mala y que, por consiguiente, es causa de una profunda tristeza. Mirándolo con los ojos de Dios, desde Su perspectiva, encontramos que LA ABOMINACIÓN DESOLADORA sería una acción sumamente desagradable y digna de condena, producida por realizar algo contrario a Su Voluntad y que le produce una extrema tristeza.

Como dijimos, este concepto aparece en 4 citas bíblicas: Daniel 11.31 y 12.11, Mateo 24.15 y Marcos 13.14. Las dos últimas son similares:

Mateo 24.15: "Por tanto, cuando veáis en el lugar santo la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel (el que lee, entienda)"

Marcos 13.14: "Pero cuando veáis la abominación desoladora de que habló el profeta Daniel, puesta donde no debe estar (el que lee, entienda)"

Por lo tanto, es una acción que ha de ocurrir en "el lugar santo" y está "puesta donde no debe estar". Además el Señor nos está diciendo que al leer este versículo tenemos que entenderlo. ¿Cómo?, pues dejándonos llevar por el Espíritu Santo, no de la letra de la Palabra, para que así Éste nos lleve a toda Verdad y no nos dejemos engañar por Satanás, pues, si hemos recibido el Evangelio de Salvación de nuestro Señor Jesucristo, naciendo de nuevo, ahora tenemos Su Mente (1ª de Corintios 2.16).

Ahora, tal y como nos indican los versículos anteriores, vamos a ver lo que dice el profeta Daniel sobre ella:

"Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora." (Daniel 11.31)

"Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días." (Daniel 12.11)

Aquí encontramos un término esencial que complementa a los dos versículos antes mencionados y es el CONTINUO SACRIFICIO. Aparentemente parece que estos dos versículos se contradicen, pues en la primera, que está circunscrita en el relato de una serie de acontecimientos proféticos, habla de la desaparición del "Continuo Sacrificio", ya que en su lugar será puesta la Abominación Desoladora, mientras que en la segunda, cita también a la Abominación Desoladora, pero en el marco que se produce desde la desaparición del "Continuo Sacrificio".

Hay que aclarar, para aquellos que no lo sepan, lo que es el CONTINUO SACRIFICIO:

En el marco del Antiguo Pacto, donde era necesario el sacrificio de animales, tanto para el perdón de los pecados (Levítico 16), como para darle Gloria a Dios, aparece en Éxodo 29.38-46 lo siguiente: "Esto es lo que ofrecerás sobre el altar: dos corderos de un año cada día, continuamente. Ofrecerás uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde. Además, con cada cordero una décima parte de un efa de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas; y para la libación, la cuarta parte de un hin de vino. Y ofrecerás el otro cordero a la caída de la tarde, haciendo conforme a la ofrenda de la mañana, y conforme a su libación, en olor grato; ofrenda encendida a YHWH. Esto será el holocausto continuo por vuestras generaciones, a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de YHWH, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí. Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy YHWH su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo YHWH su Dios."

Vamos a analizar, punto por punto, lo que significa este sacrificio, desde una perspectiva espiritual, a la luz del Nuevo Pacto:

En primer lugar, El Señor manda ofrecer un Cordero: "Ofrecerás uno de los corderos por la mañana, y el otro cordero ofrecerás a la caída de la tarde", aquí tenemos dos conceptos clave.

Junto con el Cordero "una décima parte de un efa de flor de harina amasada con la cuarta parte de un hin de aceite de olivas machacadas; y para la libación, la cuarta parte de un hin de vino ". Encontramos 3 tres elementos:

Este sacrificio que no es otro, como he expuesto, que el de Su Hijo, es "ofrenda encendida a YHWH ". Encendida por el fuego de Dios que, al presentarnos ante Él, en una actitud sincera de aceptar el Sacrificio del Señor, al sernos predicado el Evangelio de arrepentimiento, nos dice: "He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo" (Apocalipsis 3.20), entrando en nuestra alma, devorando con su fuego todos nuestros pecados y echando a las potestades de Satanás que vivían en ella, limpiándola. Todo esto es posible "porque nuestro Dios es fuego consumidor " (Hebreos 12.29)

Además, nos dice que: "a la puerta del tabernáculo de reunión, delante de YHWH, en el cual me reuniré con vosotros, para hablaros allí ". El Señor nos habla a través de Su Espíritu, el cual nos revela Sus Misterios, pues "Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer" (Juan 15.15). Todos nosotros tenemos la posibilidad de establecer una relación directa y personal con Dios, pues esa es Su Promesa, que, a su vez, es Su Nuevo Mandamiento: "Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando." (Juan 15.12-14).

Ahora, a partir de que somos sus hijos o, mejor dicho, sus amigos, y expresa que "santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes ". Nosotros, como Aarón, cuyo nombre significa iluminado, hemos sido testigos de que la Luz del mundo, Cristo (Juan 1.9), nos ha alumbrado y ahora, gracias a gran y desmedido Amor que tiene por nosotros, si le aceptamos, somos hechos luz del mundo (Mateo 5.14). De la misma manera, al ser ya hijos de Dios y formar parte de su pueblo santo, nos hace, sacerdotes: "Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre " (Apocalipsis 1.5-6).

Para terminar, a modo de resumen, viendo el sacrificio continuo de un modo espiritual, debemos considerarlo como un nuevo sacrificio, no bajo el antiguo régimen sacerdotal levítico, sino bajo el nuevo sacerdocio de Cristo, basado en un sacrificio de amor, de ofrecer nuestra vida por nuestros amigos, según el orden de Melquisedec (Hebreos 7). Además, mostramos nuestro sincero arrepentimiento y dando gracias por el Ofrecimiento de Su Vida para el perdón de nuestros pecados y alabándole, por haber derramado sobre nosotros esta unción. Con todo esto aceptamos el compromiso de ejercer Su Sacerdocio, basado en un nuevo régimen, el del Amor.

Por lo tanto, entrando ya en el tema que nos trae a colación, la Abominación desoladora, debemos tener en cuenta todo lo anterior y verlo desde esta perspectiva. Así, como antes expuse, la primera cita de Daniel: "Y se levantarán de su parte tropas que profanarán el santuario y la fortaleza, y quitarán el continuo sacrificio, y pondrán la abominación desoladora." (Daniel 11.31), parece circunscrita en un devenir de sucesos. Veo que esto ya se ha producido, pues es de todos conocido que en el año 70 de nuestra era, las tropas romanas del emperador Tito, destruyeron el Templo de Herodes, y, por lo tanto, eliminaron toda posibilidad de continuar con los sacrificios de animales, propios del Antiguo Pacto, quitando el continuo sacrificio. Pero en el año 136 D.C., el emperador romano Adriano estableció un templo pagano en el sitio del Templo, y Jerusalén fue reedificada como una ciudad pagana que se llamó Aelia Capitolina y a donde los judíos tenían prohibida la entrada. Por lo tanto, se profanó el santuario, pues el significado de esta palabra implica tratar una cosa sagrada sin el debido respeto o aplicarla a usos profanos. Además, se estableció la Abominación Desoladora, pues lo establecido no fue precisamente agradable a los ojos de Dios.

¿Por qué Dios permitió esto?, ¿qué quiso demostrarnos?.

La respuesta la encontramos en el rechazo al Evangelio por parte del pueblo judío, los que teniendo la Ley no supieron ver que el Mesías tan esperado, no era otro que Jesús, y siendo invalidado ya el Antiguo Pacto ya años antes por la muerte y Resurrección de Nuestro Señor, no tenía sentido que se continuase realizando ni el continuo sacrificio ni más sacrificios por el pecado. En su lugar, Dios permitió que se edificara algo desagradable, pagano y abominable. Siglos más tarde, encontramos que, en el mismo lugar, fueron construidas 2 mezquitas que perviven hasta nuestros días.

El otro texto de Daniel: "Y desde el tiempo que sea quitado el continuo sacrificio hasta la abominación desoladora, habrá mil doscientos noventa días." (Daniel 12.11), tenemos que verlo desde otra perspectiva pero con la misma visión espiritual:

Conocemos perfectamente cuando fue cortado el Continuo Sacrificio (año 70). Pero la construcción del templo pagano no comenzó hasta más de 60 años después. Esto no coincide con los 1.290 días de los que nos habla el profeta Daniel, pues esto es poco más de 3 años y medio. Esto no cuadra con los relatos históricos, por lo que tenemos que ver la posibilidad de que se esté refiriendo a otro tipo de Abominación. Los versículos siguientes a éste dicen: "Bienaventurado el que espere, y llegue a mil trescientos treinta y cinco días. Y tú irás hasta el fin, y reposarás, y te levantarás para recibir tu heredad al fin de los días.". Nos habla de un tiempo final, que coincide con los acontecimientos descritos en el Apocalipsis. Por lo tanto, tenemos que ver a qué Abominación se está refiriendo el profeta.

Según lo descrito por el diccionario, nos estamos refiriendo a una acción sumamente desagradable y digna de condena, producida por realizar algo contrario a Su Voluntad y que le produce una extrema tristeza. Viendo esto a los Ojos de Dios, lo que más le desagradaría a Dios es que no se tenga en cuenta el Sacrificio de Su Hijo Jesucristo por el perdón de los pecados y, ahí está la clave, que se volviera a establecer un sacrificio por el pecado, según el Antiguo Pacto, ya invalidado, por Él. Pero.... Jeremías 33.18 dice que: "Ni a los sacerdotes y levitas faltará varón que delante de mí ofrezca holocausto y encienda ofrenda, y que haga sacrificio todos los días." ¿Está Dios contradiciéndose?, no, todo lo contrario, sino que hay que tomar esta cita a los ojos del Nuevo Sacerdocio, ofreciendo sacrificio Santo, de nuestra vida por nuestros amigos. Os invito, para aclarar más este tema, a leer los artículos sobre este nuevo orden espiritual: Aquí.

Siendo invalidado entonces el antiguo orden sacerdotal y de los sacrificios de animales, sería abominable para Dios su vuelta por parte del pueblo de Israel. Esta es la Abominación Desoladora.

¿Cuándo se producirá?

Sabemos que la intención de una parte importante del pueblo de Israel es volver a construir el Templo de Salomón. En los últimos años han aparecido noticias en los medios de comunicación de todo el mundo sobre los intentos de poner la primera piedra del Templo. De momento, esos intentos han fracasado, pero podemos suponer que, tarde o temprano, se saldrán con la suya e iniciarán la construcción.

Existen circunstancias que lo impiden. No quiero en este artículo analizar toda la problemática actual que sufre oriente próximo y, en especial, la problemática del pueblo palestino e israelí. Si que es importante apuntar, para aquellos que no sepan, que el lugar donde se alzó el primitivo Templo judío es, ahora, de dominio musulmán, y se le conoce como "la explanada de las Mezquitas". Este es el tercer lugar más sagrado para esta religión y en una de las mezquitas, la llamada el "Domo de la Roca", se encuentra la roca desde la cual, según reza la tradición, Mahoma ascendió a los cielos.

Existen voces en todo mundo judío que exigen la demolición de estas construcciones para construir el Templo. Esto se justifica según lo que dice Ezequiel 43.12 "Esta es la ley de la casa: Sobre la cumbre del monte, el recinto entero, todo en derredor, será santísimo. He aquí que esta es la ley de la casa.". Conocemos que si esto ocurre el conflicto que se produciría sería de dimensión mundial. Por lo que estamos hablando de un tema muy delicado para la estabilidad mundial, pero por otro lado, de una importancia extrema para una religión que no ha querido ver el Sentido Espiritual de la Palabra, quedándose sólo en la letra y la negación del verdadero Mesías, Jesús.

Pero, no es necesario que se espere a la terminación del Templo para que se restaure el sacrificio. No. La Palabra de Dios recoge una situación parecida a la que se puede producir. Es en Esdras 3.1-7, cuando habla de la restauración del templo de Salomón, antes incluso de que los cimientos del Templo fueran echados, colocaron un altar y restauraron el Sacrificio Continuo y resto de festividades. Por otro lado, las normas sobre los sacrificios que encontramos en el libro de Levítico, estaban referidas al Tabernáculo. ¿Qué impide que se ponga un Tabernáculo de reunión en el lugar santo, es decir, en el lugar escogido por Dios para la creación del Templo y restaurar el sacrificio levítico?. Creo que cualquiera de estas dos posibilidades será la que al final se acometerá.

Visto todo esto, quiero analizar la profecía de Daniel en la que se nos muestra cuando ocurrirá todo esto:

Daniel nos da un punto de partida: Desde que fue quitado el Sacrificio Continuo. Ya hemos visto con anterioridad que este sacrificio está cumplido con la venida de Nuestro Señor, por lo que ya no hace falta más sacrificio de animales (Hebreos 13.11-14). Por lo tanto, podemos tomar como fecha de inicio, el nacimiento de Nuestro Señor.

Daniel también nos ofrece un tiempo a contar desde el inicio hasta que venga la Abominación Desoladora: 1.290 días

Por otro lado, nos da otra cifra, 1.335 días, como el tiempo del fin, siendo el tiempo desde la Abominación Desoladora hasta éste de 45 días.

Viendo los acontecimientos actuales tomé estos 45 días para hacer una operación matemática y ver si estábamos en los tiempos del fin. La operación fue la siguiente:

Por ejemplo: si el año actual, 2003 fuese la cifra que señala Daniel de 1290 días, y la Abominación Desoladora se instaurara en este año, ¿cuándo sería el tiempo del fin?. La operación es una sencilla regla de tres:

2003 - 1290

X - 45

El resultado fue:

45 días igual a 69,87 años

Esta cifra resultante es muy cercana al número 70. Este número es clave, tanto en el libro de Daniel (Profecía de las 70 semanas, capítulo 9), como para el Señor, pues Él establece este número nombra este número en su predicación: "designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir." (Lucas 10.1) o "Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete." (Mateo 18.21-22). 70 años estuvo el pueblo de Israel en Babilonia o, según el Salmo 90, los días de nuestra vida serán 70 años. Es una cantidad que aparece más de 90 veces en las Escrituras. Todo ello nos hace verle una gran importancia por significar el cumplimiento espiritual de un período, de una situación en nuestra existencia.

Aquí, estos 45 días, estos 70 años, significan la permanencia en la Fe y guía de Nuestro Señor, pase lo que pase, independientemente del tiempo físico que transcurra.

Pero volviendo a la operación matemática anterior, si sustituimos el resultado anterior por el de 70, ¿qué año resultaría?. La operación sería la siguiente:

45 - 70

1290 - X

El resultado es: 2006,666

Este resultado tenemos que verlo en dos partes:

Estamos viviendo el tiempo del fin, pues las señales marcadas por el Señor: terremotos en muchos lugares, hambres y alborotos, ya se están produciendo, desgraciadamente. Además, según lo expuesto en Marcos 13.10: "Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.", antes incluso de que venga la Abominación desoladora. Esta circunstancia ya se ha cumplido, pues en todo el planeta, a todas las etnias, les ha llegado la predicación del Evangelio, siendo la Biblia traducida a más de 2100 idiomas. Otra cuestión muy distinta es la aceptación, pues en muchos lugares como en los países de tradición musulmana o China, como ejemplos más claros, la predicación no es libre, y los que llevan el Evangelio son perseguidos.

A mí, personalmente, los acontecimientos proféticos no es una cuestión que me preocupe demasiado. Mi verdadera preocupación es siempre serle fiel al Señor, para que no seamos desechados por él, pues "el que persevere hasta el fin, éste será salvo." (Marcos 13.13). No basta con haber adquirido la unción del Señor, hay que mantenerla y ser fiel a sus mandamientos. Estamos andando por un Camino y debemos estar firmes en la Base de Nuestra Fe que es Cristo Jesús para que nuestros pasos no se aparten de Él. Oremos para que esto nunca ocurra y, si ocurre, que nos dejemos lavar los pies para que no seamos desechados.

"Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros. Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros, para que sean afirmados vuestros corazones, irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro Señor Jesucristo con todos sus santos." (1ª de Tesalonicenses 3.11-13)