LA TORRE DE BABEL: EL ORIGEN DE LA CONFUSIÓN

 

De todos es conocida la historia que narra la palabra de Dios, en concreto en el capítulo 11 del Génesis, sobre la construcción de la Torre de Babel. Quiero ahora con este artículo incidir en su sentido espiritual, puesto que la historia la sabemos todos, pero quizás no nos hayamos detenido a meditar su sentido espiritual.

En primer lugar, me gustaría detenerme en la palabra "Babel"; su origen viene del hebreo "Balal" que significa "Confusión". Su significado coincide con la idea que quiere hacernos llegar Moisés, autor no sólo de este libro sino de los 4 siguientes, para que comprendamos la importancia del pasaje.

Comenzaré con lo que el Señor me ha revelado y la importancia que, para la historia de la humanidad, tiene este capítulo, puesto que como Dios nos conoce desde el momento de la creación (Efesios 1.3-5) sabe lo que iba a ocurrir en nuestro devenir histórico y por esta razón ya nos lo advertía desde Génesis.  

"1Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras."

El capítulo 11 de Génesis se encuentra justo después de la narración del Diluvio universal y justo antes de la llamada que Dios le hace a Abraham, el padre de la Fe. Esta introducción tiene sentido para que podamos encuadrar el significado espiritual de "una sola lengua"; está claro que la Biblia no es solamente un libro histórico, sino que aquí se muestran los secretos de Dios y por lo tanto no debemos tomar todo al pie de la letra, pues como verás siempre se deduce un sentir distinto, espiritual, de sus palabras. Al hablar de un solo lenguaje debemos estimar que habla de una única forma de llegar a Dios, es decir, de hablar con Dios. Toda la humanidad de aquel entonces, descendientes de Noé, tenían un mismo sentir espiritual, puesto que tenían muy reciente lo ocurrido en el Diluvio y conocían la Misericordia de Dios con sus padres, por haber cumplido Su Voluntad. Cada uno de ellos tenía una relación directa con Dios, una sola lengua, el idioma de Dios, y, por tanto, estaban capacitados para comunicarse con Él.

"2Y aconteció que cuando salieron de oriente, hallaron una llanura en la tierra de Sinar, y se establecieron allí."

Sin embargo, el hombre intenta compartir la Sabiduría de Dios que obtiene a través de esta relación directa y personal, con otras personas, y sale de ese estado de perfección, buscando una relación colectiva, formando "Iglesia", religión. El término Sinar quiere decir: "vigilar al que duerme". Satanás precisamente lo que hace es seguirnos cuidadosamente, esperando a que desfallezcamos y, por lo tanto, en vez de continuar nuestro Camino, nos paremos y nos establezcamos. Este es un estado de "bajas defensas" espirituales, de falta de protección, de cierto alejamiento de la pura Doctrina de la Salvación, ya sea por no estar fuerte en la oración y ruego al Señor o por hacer caso a nuestra mente que puede entender cuestiones como de Dios, no siéndolas. Satanás sabe esperar a que lleguen esos momentos, pues sabe que, como somos humanos y débiles, estaremos debilitados en la armadura o protección de Dios (Efesios 6), ya que la llanura de Sinar es la llanura de Babilonia, que representa salir al mundo. La primera intención no es la de formar una religión, es decir, una organización humana con reglas y preceptos, pero son seducidos por Satanás, para que, llevados por esa buena voluntad de compartir a Dios, enseñen a otros y actúen de intermediarios entre Dios y ellos, sin saber cuando deben apartarse y dejar que adquieran Sabiduría directamente de Él, estableciendo una dependencia y diluyendo la Verdadera Doctrina de Dios. Se establecen, sembrando las bases de la futura religión, por tanto, se produce una desviación de la Palabra de Dios, que quiere un hombre libre en Él, que no use intermediarios entre Dios y él.

" 3Y se dijeron unos a otros: Vamos, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les sirvió el ladrillo en lugar de piedra, y el asfalto en lugar de mezcla."

Al ponerse de acuerdo unos con otros, ya están mirando con los ojos del mundo y no con los de Dios, formando colectivos, religión al fin y al cabo. Los materiales que van a utilizar son distintos a los que quiere el Señor; El ladrillo es la mezcla de barro de arcilla y paja, cocidos al calor del sol o en hornos. Es un sustituto de la piedra, o sea, Cristo. Quieren edificar su religión utilizando un material que no es Cristo, Palabra de Dios, sino el desecho del fruto del trigo, la paja, lo que no vale para Dios, porque no tiene consistencia, y la mezclan con tierra, que es la materia del hombre "Entonces YHWH Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente" (Génesis 2.7), pero no teniendo en cuenta el aliento de vida que es el espíritu del hombre.

Poco a poco el conocimiento de Dios se va institucionalizando, plasmándolo en libros, en teologías, escritas por personas, que ayudan a otros en su crecimiento y relación con Dios, pero, desgraciadamente, ya no es una relación directa y personal, sino a través de un intermediario, el que, sin ser esa su intención, puede alimentar esa doctrina con su propia "levadura". Esta actitud lleva al hombre a no depender directamente de Dios, sino de otro que es el que le lleva a Él. Esto es cocerlos con fuego, no con el Espíritu de Dios sino con la razón humana, el conocimiento del bien y del mal, el origen del pecado, la muerte. Tenemos el ejemplo en la Palabra de Dios, de este fuego extraño: "Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad" (Santiago 3.6). Si continuamos con la lectura del capítulo 3 de Santiago, nos daremos cuenta que habla de nuestra mente, usada por Satanás para engañarnos.

Asimismo, continúa el versículo analizado con el uso de asfalto en lugar de mezcla. Ésta tiene la utilidad de unión, pero, sobre todo la de dar un acabado y proteger una construcción. Los elementos que la componían en la antigüedad eran: cal, arena y agua. La cal quema la materia orgánica, a la vez que es usada para dar blancura a las paredes. La arena, o sea, el polvo, es la materia de la cual estamos formados, nosotros mismos. El agua, representa el bautismo de arrepentimiento de pecados. Estos tres elementos unidos hacen que, nosotros, pecadores, recibamos el perdón de nuestros pecados, gracias a nuestro arrepentimiento, de nuestro perdón sincero a Dios, de corazón. Esto producirá que Cristo, Su Espíritu, more en nosotros, entrando en forma de Fuego que limpia toda suciedad (pecado) que ensuciaba nuestra alma, limpiando (emblanqueciéndola) gracias a Su Amor por nosotros. Esto contrasta con la apariencia del asfalto, pues la utilidad es aparentemente la misma. En la antigüedad curiosamente sólo se encontraba en el Mar Muerto. Su aspecto es pesado, oscuro y pringoso, difícil de quitar si se toca, impregnándote de un olor desagradable. Estas cualidades hacen precisamente pensar que el Señor se está refiriendo con ella a algo precisamente opuesto a la mezcla, según lo que espiritualmente visto. Que se encuentre en el Mar Muerto, un lugar sin vida, hace pensar en que esta substancia sea usada por Dios para mostrarnos que Satanás está detrás de todo, impregnándolo todo con su toque de muerte. Además, una de sus cualidades es la de impermeabilizar, por lo que revistiendo una construcción con sus principios, morales, impide que el agua, el arrepentimiento llegue al corazón de aquel que está dentro de una institución religiosa con doctrinas apartadas o contrarias a la Palabra de Dios. Todo esto lo que produce es que se evite una comunicación con Dios. Además, para poder deshacernos de ella, tal y como ocurre físicamente, tendremos que usar "aceite", o sea, la unción del Señor, eso sí, una vez que el agua haya encontrado un resquicio por donde colarse y penetrar en la construcción, inundando el alma con el Evangelio de Salvación.

"4Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobre la faz de toda la tierra."

Los hombres se unen en la voluntad de edificar una ciudad, la cual es símbolo de religión. En esa ciudad establecen una torre, cuyo significado es la intención de intentar llegar a Dios, pero no por los cauces que establece Dios, sino cada vez más influenciados por el raciocinio, por experiencias místicas o religiosas que son producidas por nuestra mente carnal, no por el fruto de una unión con Dios a través de Su Espíritu.

Quieren establecerse un Nombre, es decir, una institución en el mundo, respetada por los poderes políticos y económicos de la sociedad, obviando que Dios ya nos ha dado un nombre de Él a cada uno de sus hijos. "Al que venciere, daré a comer del maná escondido, y le daré una piedrecita blanca, y en la piedrecita escrito un nombre nuevo, el cual ninguno conoce sino aquel que lo recibe" (Apocalipsis 2.17).

En su fuero interno saben que no están haciendo lo correcto ante Dios y por eso tienen miedo a ser esparcidos, saben que la voluntad de Dios es tener a sus hijos unidos por su Espíritu y no en unión material, que la Iglesia de Dios es una Iglesia espiritual, pues su reino no es de este mundo y que los que hacen la voluntad de Dios serán perseguidos a causa del Evangelio: "Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre" (Mateo 10.22). El que anuncia el Nombre de Cristo está anunciando su Evangelio y quien se pone otro nombre, están enseñando otro Evangelio distinto. "Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el Evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema." (Gálatas 1.6-8).

"5Y descendió YHWH para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. 6Y dijo YHWH: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un solo lenguaje; y han comenzado la obra, y nada les hará desistir ahora de lo que han pensado hacer. 7Ahora, pues, descendamos, y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda el habla de su compañero."

Dios conoce el corazón de cada uno de nosotros. Vio que estaban utilizando su conocimiento de la Palabra en su propio beneficio y que nada les haría desistir en la obra de creación de una religión. Puesto que habían renunciado al Espíritu Santo como nexo de unión entre ellos, necesitando lazos físicos, el Señor permite que tengan distintas y falsas interpretaciones de su Palabra, para confundir así sus mentes, produciéndose la incomunicación, no solamente con Dios, sino entre ellos. La falta de entendimiento conduce a disputas teológicas y de poder, repartiéndose el pueblo entre los distintos dirigentes o doctrinas, por esto, esa única religión primitiva se bifurca en todas las instituciones, "Iglesias" y sectas que han existido y existen en el mundo, lleno de conflictos étnicos, civiles o de terrorismo usando los ideales religiosos como piedras arrojadizas. 

"8Así los esparció YHWH desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. 9Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió YHWH el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra."

La ciudad primitiva que no se llega a terminar, es la búsqueda del hombre de la "religión perfecta" y ecuménica o universal. Pero esto es una quimera, un imposible. Por más que nos empeñemos, ya nos advierte el Señor que no es ese su camino y por esto el nombre de ella es Babel, que significa confusión espiritual para conocer a Dios.

Una vez que son esparcidos, divididos, enfrentados, perdidos, se extienden por el mundo, creando nuevas ciudades, cada uno por su cuenta, intentando encontrar el camino que les conduzca a Dios.

En conclusión, el proceso de creación de una religión es el siguiente: Alguien que tiene el Espíritu de Dios, se deja seducir por el mundo para la creación de una institución, con la intención de hacer llegar el mensaje de Dios a todo el mundo. Poco a poco, se va alejando del Evangelio de Dios, incluyendo pequeños cambios que posibiliten la conversión de más personas. Con el tiempo, se va perdiendo el Entendimiento, la Sabiduría, a medida que esa religión va teniendo mayor implantación en el mundo. Esa búsqueda de la religión perfecta está condenada al fracaso, ya que Dios nos quiere fuera de toda religión, viviendo en libertad en Él. Para ello tenemos que salir de Babilonia, "Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apocalipsis 18.4). El Señor nos explica la forma de hacerlo en el capítulo 12 del Génesis, el siguiente al que estamos tratando. Aquí el Señor llama a Abraham y lo primero que le dice es: "Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré" (Génesis 12.1).

Salgamos todos de nuestra tierra, la religión descendiente de Babel, a la tierra que Dios nos muestra, una tierra nueva en la que Él está con nosotros. "Porque como los cielos nuevos y la nueva tierra que yo hago permanecerán delante de mí, dice YHWH, así permanecerá vuestra descendencia y vuestro nombre" (Isaías 66.22).