EL PAPEL DE LA VIRGEN MARÍA

EL PAPEL DE LA VIRGEN MARÍA

 

María, la madre de nuestro Señor Jesucristo, fue una mujer humilde que aceptó la voluntad de Dios y concibió, siendo virgen, a Jesús por obra y gracia del Espíritu Santo: "... el ángel Gabriel fue.... a una virgen desposada con un varón que se llamaba José, de la casa de David; y el nombre de la virgen era María... entonces el ángel le dijo... concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y llamarás su nombre Jesús.... el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con tu sombra; por lo cual también el santo ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios" (Lucas 1.26-38).

María, como hemos visto, estaba desposada con José, esto significa que estaba prometida en matrimonio, pero aun no convivían, por esto ella aun era virgen y dijo "¿cómo será esto? pues no conozco varón" (Lucas1.34). Ella vivía rodeada de hombres, dentro de su comunidad, Nazaret, por lo que cuando dice que no conoce varón está refiriéndose a que no ha tenido relación sexual con ninguno, pues ella no estaba todavía casada, sino prometida.

Hasta aquí la Iglesia católica está conforme a la Escritura, ya que María efectivamente era Virgen cuando concibió y dio a luz a Jesucristo, pero vamos a analizar una serie de cuestiones consideradas dogmas de Fe, por esta religión, contrarias o sin fundamento bíblico referidas a la persona de María:

 

 

 

En Mateo 1.25, podemos intuir que María y José fueron un matrimonio normal a partir del nacimiento de Cristo: "Pero no la conoció hasta que dio a luz a su hijo primogénito, y le puso por nombre Jesús".

Primogénito significa el primero entre varios hermanos. Si fuera el único hijo, la palabra correcta hubiera sido unigénito, pero nunca primogénito, como aparece en Juan 3.16, referido a Cristo, pero por parte del Padre: "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna".

Repara en que Mateo dice que no la conoció hasta que... esto significa que después de haber nacido Cristo si la conoció, pero en el sentido que antes explicamos, pues si tu me dijeras que no es así, que se refiere al sentido más usual de conocer, es decir, que María y José nunca se habían visto hasta después de nacer el Señor, he de decirte que estás equivocado, pues en Lucas 2.4-5 María y José aparecen juntos cuando aún María estaba embarazada "Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén... para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta".

Reflexiona sobre esta idea y junto con la palabra de Dios, que a continuación citaremos, comprenderás que María tuvo una relación normal, de esposa, con su marido José y que, por consiguiente, no es de extrañar que tuviera otros hijos e hijas. Existen continuas referencias que lo corroboran:

"y le dijo uno: He aquí tu madre y tus hermanos están afuera, y te quieren hablar" (Mateo 12.47)

"Después de esto descendieron a Capernaum, él, su madre, sus hermanos y sus discípulos; y estuvieron allí no muchos días" (Juan 2.12)

"Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos" (Hechos 1.14)

E incluso nos da sus nombres: "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos, Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros?..." (Mateo 13.55-56)

La tradición católica, para negar esta evidencia, habla de "primos" o de "parientes", por cuestión de traducción del hebreo. Pero si de verdad, estuviéramos hablando de primos o parientes creo que no hubiera existido ningún problema en expresarlo, puesto que existen referencias a estos términos en las escrituras, como por ejemplo: "Más el hijo de la hermana de Pablo..." (Hechos 23.16) o "Más Jesús les decía: No hay profeta sin honra en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa" (Marcos 6.4).

Por lo tanto, y basándonos en las Escrituras, debemos de asegurar que María, siendo virgen concibió a Jesús y una vez que hubo cumplido la voluntad del Padre, comenzó su vida conyugal con José, como cualquier esposa y mujer.

"Si pecaren contra ti (pues no hay hombre que no peque)..." (2ª de Crónicas 6.36)

"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4.12)

"Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre" (1ª de Timoteo 2.5)

"Cuando Cristo, vuestra VIDA, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria" (Colocenses 3.4)

"Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra ESPERANZA" (1ª de Timoteo 1.1)

Por supuesto, rezar a la "Virgen" o a "Santos" es darles un papel de intermediación, del cual carecen, yendo en contra de la Palabra de Dios.

Cristo afirma "... extendiendo su mano hacia sus discípulos dijo: He aquí mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana y madre" (Mateo 12.49-50), es decir, que cualquiera que cumple la voluntad del Padre, forma parte de su familia y de su pueblo y no hay que "endiosarlo".

En el mismo sentido encontramos el siguiente versículo: "Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan." (Lucas 11.27-28). Cumplamos la Voluntad de Dios y sigamos Su Evangelio.

Si reflexionas sobre las supuestas apariciones que durante la historia se han atribuido a María, te darás cuenta que el mensaje que en ellas se transmite es contrario a la Palabra de Dios, por lo que has de desecharlo, por ser un evangelio distinto (Gálatas 1.8).

Los católicos basan el papel de intermediación de María en las bodas de Caná: "... y estaba allí la madre de Jesús y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos y faltando vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino, Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora. Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere" (Juan 2. 1-5). Esta cita, más que confirmar la postura católica, confirma la autoridad de Cristo, como único mediador, pues aquí María se aparta de toda autoridad y nos indica que Él es el único que puede realizar el milagro y que debemos cumplir su voluntad.

He de decirte que toda la postura católica va en contra de la Palabra de Dios; nuestro Señor nunca instituyó el rezo a alguien distinto del Padre o de Él, puesto que es el único intermediador entre Cielo y tierra, como hemos visto, e incluso nos marca las pautas de lo que debemos hacer a la hora de orar, que a fin de cuentas es hablar con Dios: "Mas tu, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosa tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. Vosotros, pues oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad, como en el cielo, así en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy, y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores, y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por los siglos. Amén" (Mateo 6.6-13).

Es decir, Cristo nos indica que siempre nos dirijamos a Él o al Padre, no a otra persona, pues en tal caso lo habría indicado, y por otra parte, en nuestra oración no debemos usar vanas repeticiones, como ocurre en la oración del rosario, que está plagada de repeticiones sin fin de "Santa María..." y "Dios te salve María...", contraviniendo la voluntad de Dios.