EL SACERDOCIO

EL SACERDOCIO

 

Las palabras sacerdote y sacrificio están relacionadas, de tal manera, que no podemos definir una de ellas sin referirnos a la otra. El sacerdote es la persona que efectúa un sacrificio; y sacrificio, es toda ofrenda a Dios para expiación del pecado.

Antes que el hombre pecara no existía sacerdocio ni sacrificio, ya que Adán y Eva tenían una relación directa y personal con Dios, y no necesitaban ningún mediador. Sin embargo, al cometer el pecado original, la humanidad se da cuenta de que la consecuencia del pecado, o desobediencia al Creador, es la muerte. Este juicio de Dios, o muerte del pecador, solo puede ser revocado sustituyendo el sujeto que va a morir, pecador, por otro, inocente, que se sacrifica, muere, en su lugar.

El término sacrificio es, por tanto, utilizado como sinónimo de dar muerte. Sacerdote es la persona que sacrifica, da muerte, a una víctima inocente, para comprar a Dios el decreto por el que un pecador es condenado a muerte. Pero, ¿quién tiene autoridad para realizar este sacerdocio?. No la tuvo Adán, el primer hombre, puesto que es expulsado del paraíso y de la presencia de Dios y ningún condenado a muerte puede ejercer de intermediario entre el reo, el mismo, y el Juez, Dios.

La humanidad habría desaparecido en ese instante, si Dios hubiera ejecutado totalmente la pena de muerte a Adán y Eva, puesto que al morir no habrían tenido descendencia.

El pecado había roto la conexión entre el hombre y el Creador, y había introducido la muerte en el mundo. Muerte entendida en su doble vertiente: física y espiritual. Física, ya que Dios dice a Adán: "con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás" (Génesis 3.19). Por lo tanto, Dios aplaza la muerte física de Adán y Eva unos años, para que tengan descendientes y continúe la vida en la tierra. Espiritual, ya que el árbol de la vida, el que da la vida para siempre, por la eternidad, queda en el paraíso, fuera del alcance del hombre: "echó pues, fuera al hombre, y puso querubines al oriente del huerto de Edén, y una espada encendida que se revolvía por todos lados para guardar el camino del árbol de la vida." (Génesis 3.24). "Luego dijo YHWH Dios: el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y el mal; ahora, pues, no alargue su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre" (Génesis 3.22).

¿Cómo resuelve Dios este problema?. Tiene que encontrar un sacerdote y una víctima para poder condonar la pena impuesta a Adán, Eva y todos sus descendientes, la humanidad, que a partir de entonces habitan fuera del paraíso, en un mundo errado, en pecado. ¿Hay algún hombre que pueda oficiar como víctima?. Ninguno, puesto que al no poder comer del árbol de la vida, están muertos espiritualmente y contaminados de pecado.

¿Puede ejercer algún hombre como sacerdote y mediador entre Dios y los hombres ejecutando a una víctima inocente?. No, ya que no hay ningún hombre que tenga relación directa con Dios. Por tanto, a Dios solo le queda una opción: ofrecerse voluntariamente Él como víctima para el perdón de nuestros pecados. Ser Él el Sacerdote y el Sacrificio.

Dios promete a la humanidad una esperanza; un Sacerdote que se sacrificará a sí mismo para abrirnos las puertas del paraíso y que entremos a comer del árbol de la vida, obteniendo así la salvación eterna. Un enviado de Dios que es el mismo Dios, Jesucristo.

Así lo anuncia un ángel del Señor a José, cuando le dice: "José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados....... y le pondrás por nombre Emanuel que significa: Dios con nosotros" (Mateo 1.20-23).

El Antiguo Testamento es la promesa de la Salvación y el Nuevo Testamento, la realización y cumplimiento de la palabra de Dios. En el Antiguo Testamento había sacerdotes, constituidos según la Ley levítica como señal de la salvación que había de llegar, pero que quedan destituidos con la llegada del Mesías: "porque los otros ciertamente sin juramento fueron hechos sacerdotes" (Hebreos 7.21), "queda, pues, abrogado el mandamiento anterior a causa de su debilidad e ineficacia" (Hebreos 7.18), "pues cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de Ley" (Hebreos 7.12), "y esto es aún más evidente si a semejanza de Melquisedec se levanta un sacerdote distinto, no constituido conforme a la Ley meramente humana, sino según el poder de una vida indestructible, pues se da testimonio de Él: tu eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec" (Hebreos 7.25).

En este texto de la carta a los hebreos, si leemos con atención todo el capítulo 7, el apóstol nos describe varios tipos de sacerdocio:

En la carta a los hebreos se nos explica quién es Melquisedec: "Melquisedec significa primeramente Rey de Justicia, y también Rey de Salem, esto es, Rey de Paz. Nada se sabe de su padre ni de su madre ni de sus antepasados; ni tampoco del principio y fin de su vida. Y así, a semejanza del hijo de Dios permanece sacerdote para siempre..... aquel cuya genealogía no es contada de entre ellos (los hijos de Leví, sacerdotes del Antiguo Testamento) tomó de Abraham, los diezmos y bendijo al que tenía las promesas. Y, sin discusión alguna, el menor es bendecido por el mayor. Y aquí ciertamente reciben los diezmos los hombres mortales; pero allí, uno de quien se da testimonio de que vive." (Hebreos 7.2-8). Melquisedec, por tanto, es el Hijo de Dios, es decir, Jesucristo, a quien Abraham recibe como Sacerdote y de quien toma la Salvación, en forma de pan y vino, por Fe, 2000 años antes de que se hiciera realidad a través de la entrega de Jesucristo en la cruz. Por lo tanto el Sacerdocio que vemos en Melquisedec, es el mismo Sacerdocio eterno de Cristo. Abraham no tiene como sacerdote a un hombre, sino a Dios y él mismo es hecho sacerdote por Dios igual que nosotros somos hechos sacerdotes por Cristo.

Existe otra simbología importante a la hora de ver y entender este nuevo sacerdocio que rompe con el antiguo sentido sacerdotal levítico; el Velo. Como habrás leído en muchas ocasiones el velo del templo se rasgó en dos cuando murió Cristo en la cruz: "entonces el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo" (Marcos 15.38). ¿Qué significado tiene este velo?, ¿para qué servía?, ¿por qué lo rasgó Dios en el momento de la muerte de su Hijo?. El velo en el Antiguo Testamento, servía para separar la parte del Templo o del tabernáculo (antes de que se construyera el templo en Jerusalén), en la que podían estar todos los israelitas, de la parte santísima, santuario de YHWH, a la que sólo podían acceder los sacerdotes descendientes de la tribu de Leví. "Puso también el altar de oro en el tabernáculo del testimonio, delante del velo" (Éxodo 40.26), "Y pondrás en él el arca del testimonio, y la cubrirás con el velo" (Éxodo 40.3), "Y la cámara que mira hacia el norte es de los sacerdotes que tienen la guarda del altar: estos son los hijos de Sadoc, los cuales son llamados de los hijos de Leví al Señor, para ministrarle" (Ezequiel 40.46), "Y díjome: Las cámaras del norte y las del mediodía, que están delante de la lonja, son cámaras santas, en las cuales los sacerdotes que se acercan a YHWH comerán las santas ofrendas: allí pondrán las ofrendas santas, y el presente, y la expiación, y el sacrificio por el pecado: porque el lugar es santo" (Ezequiel 42.13), "... Allí estará el santuario y el lugar santísimo. Lo consagrado de esta tierra será para los sacerdotes, ministros del santuario, que se acercan para ministrar a YHWH. Y servirá de lugar para sus casas y como recinto sagrado del santuario" (Ezequiel 45.4-5).

Cristo rompe el Velo para que todo el pueblo pueda ver lo que hay en el lugar santísimo y ya no haya personas que tengan más derecho a estar en la presencia de Dios que otras: "Así que, hermanos tenemos libertad para entrar en el Lugar santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que Él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne" (Hebreos 10.19-20). Todo el que se convierte a Dios puede entrar en el lugar santísimo como cualquier sacerdote, ya que Cristo ha roto ese velo que impedía el paso a los que no lo fueran según la Ley. Pero ya hemos leído antes que ese sacerdocio queda invalidado, por lo tanto todo aquel que se entrega a Él, por Fe y creencia en que Él es Dios y que con la entrega de su vida por nosotros alcanzaremos la salvación, es decir, la vida eterna, éste es sacerdote. "Acercándoos a Él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, pero para Dios escogida y preciosa, vosotros también como piedras vivas ser edificadas como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo." (1ª carta de Pedro 2.4-5), "pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncies las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable." (1ª carta de Pedro 2.9).

Por tanto, si una persona, que hace lo que nos pide el Señor, es sacerdote, ¿para qué va a querer intermediarios entre Dios y él si ya tenemos un sacerdote que es Cristo, sacerdote eterno, Rey de Paz, igual que lo tenía Abraham con Melquisedec? "también tenemos un gran sacerdote sobre la casa de Dios. Acerquémonos, pues, con corazón sincero, en plena certidumbre de Fe, purificados los corazones de mala conciencia y lavados los cuerpos con agua pura. Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza porque fiel es el que prometió" (Hebreos 10.22-23). Ya nos dijo Jesucristo: " Y aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará" (Juan 16.23).

La misión de un Sacerdote de Dios es hacer que otros se conviertan a Él, pero en el momento en que esas personas ya han recibido el Espíritu de Dios debe dejarlas libres, respetándolas como sacerdotes de Él, pues el Evangelio, es decir, su Palabra y Sabiduría se recibe por revelación de Él: "pero os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mi no es invención humana, pues yo no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno sino por revelación de Jesucristo" (Gálatas 1.11-12), "y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, conforte vuestros corazones y os confirme en toda buena palabra y obra" (2ª a los Tesalonicenses 2.16-17).

Nos unimos en la oración de Juan clamando: "al que nos ama, nos ha lavado de nuestros pecados con su sangre y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre, a Él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amen" (Apocalipsis 1.5-6).