La iglesia de Fraella se hiergue el lo alto del pueblo, dominando todo el paraje. Dedicada a San Nicolás de Bari, es una obra románica del siglo XII. Es una construcción de piedra de sillar, bien trabajada, de pequeñas dimensiones. Las pequeñas reformas posteriores al siglo XII no afectaron a la esencia del edificio. En el interior hay pinturas del siglo XVIII y una sacristía gótica.
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El presbiterio presenta un primer tramo estrecho que da paso al ábside semicircular, cuya cara exterior mira al Oriente y con un campanario que mira al Occidente, donde está el hastial de los pies de la iglesia, en la que se abre una ventana (1). En el muro del Evangelio, cara norte, esta el añadido de la sacristía, de forma rectangular y de estilo gótico, y en el paramento meridional o del lado de la Epístola tiene una ventana (1) y la puerta de acceso.

La nave, tiene bóveda de cañón y esta dividida en cuatro tramos mediante arcos fajones apuntados, que parten de una imposta que recorre todo el interior y apoyan en semicolumnas redondeadas y adosadas de capitel liso.
El ábside semicircular con bóveda de horno completamente restaurado, conserva el hueco, ahora tapado, de una ventana románica (vano de medio punto abocinado). En el muro queda el arranque de una escalera de piedra que rodeaba parte del ábside para llegar hasta un altar en alto de obra.

Desde la cabecera se accede a la sacristía por una puerta cuadrada, tiene una bóveda de crucería ojival, cuyos nervios salen de cada uno de los rincones y apoyan en un capitel sin ornamentos, ni columna, a tres metros del suelo. Ménsulas que a pesar de haber sido encaladas traslucen antiguas pinturas.
El coro se eleva a los pies, sostenido por un arco rebajado y con un frente decorado mediante un friso de motivos geométricos en relieve trabajados en estuco.
La portada abierta al mediodía en el penúltimo tramo, está adornada con tres arcos superpuestos (arquivoltas) de medio punto sin ornamentos. Sobre la puerta quedan los restos de un antiguo pórtico, hoy eliminado. En este mismo lado, estaba el cementerio, y una serie de mesulones recorre la Iglesia bajo el alero.
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Una vez dentro, encima de la puerta dos ángeles sostienen un rótulo con los años 1748 y 1878, el primero el año en que se pintó el interior, y el segundo, posiblemente, una restauración.
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La decoración mural es de factura popular que ocupa arcos y bóvedas a partir de la línea de impostas. A base de grisalla, rojo y amarillo, la techumbre se cubre de casetones con flores en su interior, en el arco de ingreso al presbiterio y en el casquete aparecen máscaras y guirnaldas de flores y lazos, mientras los arcos fajones muestran otro tipo de motivos como roleos vegetales que surgen de bocas de animales fantásticos.
Por debajo, el resto de la decoración se pintó en 1996, imitando la pintura existente en los arcos del coro, a base de trazos que sugieren vetas de mármol. Así se borraron de las capillas algunas pinturas por que no correspondían al periodo de creación del resto
A los lados de la nave, entre las columnas, se abrieron en el siglo XIV cuatro capillas: Cristo crucificado, la Virgen del Pilar (regalo de Don Doroteo, como la cruz del saso), la Inmaculada y Santa Quiteria. Con dos frontales de altar de madera, regalos de la familia Bruis ( Mª Benede) y Pertusa (1781) todo de escaso valor.