Los
nanovirus
Por
Joseph Wakeling
Los
NanoVirus se cuentan entre una de las mayores perversidades
que se pueden crear a partir de la nanotecnología.
Si bien se llaman “virus”, funcionan de una
manera distinta: consisten en nanorobots de tamaño
microscópico que de alguna manera se introducen en
un organismo (siendo una inyección o la ingestión
los mejores métodos) y proceden a atacarlo. Su efectividad
depende tanto de su autonomía de funcionamiento (desde
unos minutos hasta unos meses) como de sus métodos
de agresión. A continuación se enumeran los
diversos métodos de agresión:
Nanovirus
moleculares
Causan
la destrucción mediante el ataque a la estructura
molecular del cuerpo, incluida la alteración del
ADN, la destrucción de membranas celulares, y la
destrucción de glóbulos blancos y anticuerpos,
lo que afecta a la inmunidad y permite la proliferación
de afecciones y enfermedades. Los peores nanovirus son aquellos
capaces de autoreplicarse a partir de los propios átomos
del cuerpo afectado. Sus efectos van desde causar un cáncer
hasta provocar síntomas parecidos a los del SIDA,
pasando por la provocación de terribles mutaciones.
Muchos
dispositivos nanotecnológicos supuestamente para
usos beneficiosos pueden convertirse en mortíferos
nanovirus en manos de especialistas cualificados.
Macrovirus
A
diferencia de los nanovirus moleculares consistentes en
miles de nanorobots microscópicos, los macrovirus
consisten en unos pocos (generalmente no más de una
docena) de nanorobots de un tamaño superior. Se entiende
que un nanobot grande es aquél visible al ojo humano.
Generalmente, el volumen total de un macrovirus raramente
excede el de un par de guisantes. Curiosamente, dados los
posibles efectos, es preferible verse afectado por este
tipo de nanovirus ya que los nanobots más grandes
se detectan mejor y son más fáciles de combatir.
Estos son los diferentes tipos de macrovirus:
a)
Escarbadores. Cavan a lo largo del organismo
destruyendo tejidos por el camino, reventando venas y arterias,
dañando o destruyendo órganos vitales, cercenando
fibras nerviosas, etc. Estos suelen ser los nanobots de
mayor tamaño.
b)
Taponadores. Algunos de estos nanorobots
actúan taponando venas o arterias. Los peores son
lo suficientemente inteligentes como para seleccionar las
arterias más adecuadas para causar un fallo cardíaco
o impedir la oxigenación del cerebro. Otros emplean
la manipulación molecular, uniendo tejidos para bloquear
el riego sanguíneo, o bloqueando el estómago
de los intestinos o los pulmones de la tráquea. También
pueden hacer travesuras, provocando una vasectomía
no deseada.
c) Tóxicos: Habitualmente, uno o
dos nanorobots de gran tamaño se alojan en el organismo
(por lo general en las corrientes sanguíneas, el
estómago o los intestinos) y se dedican a recoger
las propias toxinas del cuerpo cuando pasan por su radio
de alcance. Todo elemento tóxico es apresado por
el nanobot hasta el punto de amasar en esa parte del cuerpo
una gran cantidad de toxinas y sustancias nocivas
Balas
nanovíricas
Las
balas nanovíricas son proyectiles que incorporan
una cápsula que contiene uno o más tipos de
nanovirus. Dos minutos tras el impacto, la cápsula
aljada en el cuerpo se abre y libera los nanovirus en el
organismo. Más vale ser rápido para revenir
los efectos.
“Mechavirus”
Estos
son nanovirus diseñados para afectar a máquinas
más que a personas, aunque podrían dañar
un organismo como el que más, o peor. Normalmente
se administran mezclados con combustible (un equivalente
avanzado de poner azúcar en un tanque de gasolina),
o depositados en la superficie o en balas nanovíricas.
La variedad de este tipo de virus es similar a la de los
macrovirus: los escarbadores que atraviesan cualquier cosa,
desde cables, blindajes, hasta chips de CPU; los taponadores,
que obstruyen tubos (generalmente el sistema de combustible,
como por ejemplo el alimenador del lanzallamas de un Avestita)
etc.; y los tóxicos, que alteran los componentes
químicos empleados por la máquina para averiarla.
Otras
variedades incluyen a los “oxidantes”, que se
exienden por la superficie metálica de cualquier
máquina y aceleran su oxidación tomando moléculas
de oxígeno del entorno y las combinan con los átomos
del metal. Los “condensadores” se introducen
en las fuentes de energía y se cargan con energía
eléctrica (posiblemente impidiendo la alimentación
de algunas partes de la máquina) y luego lanzan una
fuerte descarga energética que daña los componentes
electrónicos. Otros, como los “corto’s”
causan cortocircuitos, y los “dictadores” se
introducen en la CPU y dañan el chip. Este último
tipo es el ideal para atacar a las máquinas pensantes.
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