| La
existencia de Tivoli se ha mantenido en secreto durante
casi 500 años, y solamente 4.000 personas pueden
presumir de conocerlo, estando afincados en el mismo la
mayoría de ellos. Cuando a uno se le destina a un
laboratorio de investigación en Tivoli, ha de saber
que es un destino de por vida : una vez en él no
se vuelve nunca.
Tivoli
fue descubierto en los años 4.500 por un explorador
de la Iglesia que buscaba un mundo desconocido que se decía
accesible desde Artemis. Tras el aterrizaje y la constatación
de que el mundo estaba deshabitado (y de eso hace 10.000
años), el explorador deshizo camino y presentó
un informe al Patriarca en persona.
Este
último se regocijó, pues hacía años
que venía buscando un planeta donde depositar la
tecnología prohibida requisada o controlada por la
Iglesia. Tivoli, desprovisto de toda forma de vida evolucionada,
se convirtió en el mundo anhelado por el Patriarca.
Inmediaamente fue enviada una nave de colonización
en misión secreta.
Tras
la colonización del planeta, se descubrió
que había sido habitado en el pasado por una extraña
raza xenomorfa. Estos seres, bautizados « Tivols »
por los científicos, evolucionaron en poco tiempo
de la edad de piedra a la era espacial, justo antes de desaparecer
repentinamente sin que se haya podido dar explicación
alguna al respecto.
Poco
tiempo después de la colonización se instaló
en Tivoli un laboratorio de investigación, cerca
de lo que el Patriarca llamó « el Museo Herético
». Así fue cómo dieron comienzo los
experimentos sobre los grandes misterios de los Mundos Conocidos
(y aún perduran en nuestros días). De esta
manera, los científicos han acabado por redescubrir
ciertos secretos tecnológicos de la Segunda República,
comprendiendo en el proceso sus carencias y sus peligros.
En
su temor de tentar al destino, muchos Patriarcas han expresado
su deseo de abandonar Tivoli, pero esta idea jamás
ha llegado a materializarse por temor de dejar tantos conocimientos
peligrosos sin vigilancia. Si el planeta cayese en las manos
equivocadas, podrían desatarse de nuevo sobre los
Mundos Conocidos los horrores de la Segunda República.
Por ello, las investigaciones continúan. Recientemente
los científicos han tratado de hallar una solución
al problema de los Simbiontes intentando « desinfectar
» a un espécimen cautivo. Por desgracia, el
hombre murió poco después de ser devuelto
a su estado natural. Los científicos han preferido
no repetir el experimento por temor a que los Simbiontes
acaben de comprender el patrón de estas acciones
gracias a la Red Vital que les une.
Si
alguien descubriese este mundo, se le ofrecerían
dos posibles destinos : integrarse en el equipo o acabar
reducido a polvo cósmico por la flotilla que en todo
momento protege el sistema. Si hay una amenaza para el secretismo
de este mundo, esa es la de los Caballeros Errantes de Alexius,
que no dejan de expandirse por el universo en busca de cualquier
secreto.
Secretos
El
planeta en sí es un secreto, y la Iglesia hace todo
lo posible para que siga siéndolo. Aunque sirjan
rumores de vez en cuando sobre Tivoli, nadie los ha tomado
jamás en serio hasta el momento. No obstante, recientemente
un Caballero de la Búsqueda ha logrado infiltrarse
en una nave con destino a Tivoli sin que se sepa cómo
lo ha hecho ni cómo ha sabido del destino de la nave.
Se dice que el caballero fue descubierto y que está
retenido en una celda del Museo de Tivoli.
Existe
otro secreto ignorado por la Iglesia : la antigua raza xenomorfa
autóctona no ha desaparecido realmente. Poco después
de haber alcanzado la era espacial, una terrible epidemia
se propagó a lo largo y ancho del planeta, diezmando
a los xenomorfos. Para sobrevivir, los Tivols decidieron
someter a algunos de ellos a un estado de criogenización.
Estos elegidos aún no han despertado y reposan bajo
las ruinas de una de sus antiguas ciudades. Un último,
y no menos importante, secreto : en uno de los experimentos
recientes, uno de los Simbiontes capturados se ha fugado
de las instalaciones de investigación. Afortunadamente
es incapaz de reproducir las esporas, a menos que la Red
Vital pueda modificar eso. Si esta hipótesis se realizara,
la Iglesia estaría dispuesta a inutilizar el portal
de Tivoli como último recurso.
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