Casa Rural Baños Guadalupe Tfno 649 85 75 41

CASA RURAL BAÑOS.

C/ Alfonso Moreno, 25              10.140 Guadalupe (Cáceres)

Teléfono de contacto: 649 85 75 41.          Miguel Ángel Baños Rodríguez.

Fachada de la casa rural

Casa de dos plantas con:

  1. Cuatro habitaciones:  - Dos de matrimonio con baño.  - Dos dobles (una con baño). 
  2. Cocina, salón comedor con chimenea, baño común, patio con barbacoa.

Capacidad 8 personas.

  Patio   Habitación           interior

Hola, soy una CASA RURAL. Nací en la Villa de Guadalupe en 1.920; y vivo en la calle Alfonso Moreno, número 25.

Siempre he estado vinculada al campo, a la comarca de las Villuercas. Una zona dura y agreste, donde mis inquilinos se dejaban la piel para poder comer.

He acogido muchas historias, vidas, compartiendo momentos buenos y malos, adaptándome a las necesidades de quien me habitaba.

Voy haciéndome mayor y perdiendo memoria, pero aún recuerdo a la penúltima familia a la que di cobijo. Manuel Baños y su mujer Rosa Peinado, y a sus dos hijos Miguel y Carmen.

Parece que les veo corretear por el patio mientras que Rosa, hacía una tortilla de patatas en la cocina de leña. El sonido de los cascos de las bestias anunciaba la llegada, por el callejón de la Zurrona, de Manolo, que venía del Mato cargado de castañas. Después había que ir a por las cabras al cercón de la cantera y ordeñar. ¡Qué tiempos aquellos!

Hace tres años, en 2.003, una vecina, la casa del tío Quintín, me comentó, que había oído en la plaza que iban a transformarme en casa rural. No daba crédito a lo que me decían. ¡Yo una casa rural! Estaba nerviosa, después de tantos años volvería a sentirme viva.

En 2.005 comenzó la obra, que duró casi un año, pero debo reconocer que he mejorado. Ahora tengo cuatro habitaciones dobles con camas confortables, cada una representando un paraje de las Villuercas. Cuatro cuartos de baño y unas vistas maravillosas. Lo que más me gusta de mi nueva imagen es el patio, al que le han puesto una barbacoa donde antes vivían las gallinas y los conejos.

La calle sigue siendo tranquila, y aún se oyen los cencerros de las ovejas y las cabras y el canto de los gallos, que madrugan demasiado.

Conservo muchos recuerdos de mi juventud, cosas que no veía desde hace muchos años, y ahora cuelgan de mis paredes, como esperando a ser utilizadas…

Es media noche, llueve, los rescoldos de la lumbre se niegan a extinguirse, y yo, orgullosa, debo seguir velando los sueños de mis inquilinos, buenas noches, que descanséis.