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Introducción
Tal vez ya has oído hablar por ahí de los antioxidantes, o que no deben faltar
las vitaminas C y E en tu stack de complementación culturista. Pero, veamos que
es en sí un antioxidante y para qué nos sirven.
¿Que es un antioxidante?
Podríamos llamar antioxidante a las sustancias que inhiben a los
radicales libres, como las especies de oxigeno reactivas. Por lo tanto, podemos
decir que un nutriente tiene propiedades antioxidantes cuando es capaz de
neutralizar la acción de una molécula inestable, es decir, de los radicales
libres, sin perder su propia estabilidad electroquímica. Este término se utiliza
para describir a las vitaminas C y E, algunos carotenóides, ubiquinonas y
bioflavonoides.
Pero, ¿qué son los radicales libres?
Los radicales libres son moléculas altamente reactivas que dañan nuestros
cuerpos al tomar electrones de los lípidos y proteínas de la membrana celular,
que al estar dañada, no podrá cumplir sus funciones como el intercambio de
nutrimentos y descartar los materiales de desecho celular, haciendo imposible el
proceso de regeneración y reproducción celular.
Una vez que comienzan a actuar, se activa una reacción en cadena que acaba por
destruir totalmente a la célula. Esto se traduce en no progresos en aumento de
masa muscular y daños a nuestra salud.
Condiciones normales tales como el metabolismo, la radiación, el
ejercicio, exposición al ozono, a los carcinógenos y otras toxinas ambientales
hacen que las moléculas de oxígeno empiecen a descomponerse en nuestro cuerpo.
En ese proceso, una molécula de oxígeno pierde uno de sus electrones que se va a
otra molécula. Esto la vuelve altamente reactiva y se presta a combinarse con
otras moléculas con tal de que otro electrón tome el lugar del que perdió. En su
estado volátil se le conoce como radical libre.
Cuando la molécula renegada encuentra un electrón que pueda ser
su compañero se enlaza con él y, como resultado, tiene un electrón extra. Con
este nuevo electrón hace que esta molécula de oxígeno sea altamente reactiva. Se
inicia un ciclo vicioso que se repite indefinidamente. Las membranas celulares
se destruyen, la integridad del sistema inmunológico esta en juego y el DNA se
altera o se destruye.
No todos los radicales libres son malos. Las células del sistema
inmune crean radicales libres para matar bacterias y virus, pero si no hay un
control (ejercido por los antioxidantes) las células sanas pueden ser dañadas.
Las consecuencias que trae son enfermedades como el cáncer,
enfermedades del corazón, tensión arterial alta, artritis, cataratas, glaucoma,
enfisema, mal de Parkinson, ataque cardiaco, etc. Todas estas se han atribuido a
los radicales libres.
¿Qué situaciones pueden generar radicales
libres?
Como vimos en el párrafo anterior las situaciones que generan radicales libres
son:
• Condiciones normales tales como el metabolismo.
• Toxinas ambientales.
• La radiación.
• El ejercicio.
• Exposición al ozono.
• Los carcinógenos.
• Toxinas ambientales.
• Fumar.
• No llevar una dieta adecuada.
• Beber alcohol en exceso.
• Exposición prolongada a los rayos del Sol.
¿Entonces el ejercicio nos produce radicales
libres?
Por supuesto que sí. La actividad física vigorosa puede incrementar el consumo
de oxigeno en 10 a 15 veces por encima del valor de reposo para satisfacer las
demandas de energía. El elevado consumo de oxigeno resultante produce un estrés
oxídativo que conduce a la generación de radicales libres.
Como ven estos radícales nos pueden perjudicar mucho a nuestra
salud y entonces nos preguntamos:
¿Cómo podemos defendernos o atacar a los
radicales libres?
Existen dos líneas defensivas: la primera compuesta por enzimas protectores
propias de nuestro organismo y por el secuestro de iones metálicos, pero en esta
ocasión nos referiremos a la segunda línea defensiva contra los radícales
libres, que la constituyen varias sustancias: el a-tocoferol o vitamina E y el
ácido ascórbico o vitamina C.
¿Qué son y qué funciones y beneficios nos
ofrecen las vitaminas C y E?
La vitamina C es una vitamina hidrosoluble es decir soluble en agua, y por el
otro lado la vitamina E es una vitamina liposoluble (soluble en grasa).
El ácido ascórbico (vitamina C) es un eficiente antioxidante
(protector de nuestras células) de radical superóxido, del peróxido de
hidrógeno, del hipoclorito y del radical hidroxilo. También se ha demostrado que
el ascorbato es el antioxidante que evita con mayor eficiencia la peroxidación
de los lípidos. Además favorece la resistencia a las infecciones a través de la
actividad inmunitaria de leucocitos, la producción de interferón, el proceso de
reacción inflamatoria o la integridad de las mucosas.
La vitamina E, por su parte, representa el principal antioxidante
liposoluble y se caracteriza por frenar el ataque de los radicales libres sobre
las membranas celulares.
Y por si fuera poco hay estudios en donde se reconoce la
importante función protectora de estas dos vitaminas contra los estados
relacionados con el estrés oxídativo, como envejecimiento, contaminación del
aire, artritis cáncer, enfermedades cardiovasculares, cataratas, diabetes e
infecciones.
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Vitamina |
Propiedades |
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C
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Antioxidante citoplasmático soluble en agua
Suprime el oxigeno simplereactivo
Reacciona con el anión superóxido
Estabiliza el radical hidroxilo
Regenera la vitamina E reducida |
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E
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Antioxidante de membrana liposoluble
Suprime el oxigeno libre reactivo
Estabiliza el anión superóxido
Estabiliza el radical hidroxilo |
¿De donde puedo obtener la vitamina C?
Tal vez hayas oído por ahí, o tu mamá te dijo que el jugo de naranja contiene
muchísima vitamina C, pero yo no te recomiendo obtenerla de éste o, por lo
menos, no toda. Nosotros, como culturistas, tenemos necesidades mayores de
nutrientes que la población sedentaria y un consumo apropiado para nosotros
serían unos 2 gramos diarios junto con 800 UI de vitamina E por día. Por lo
tanto, si pretendieras consumir toda tu vitamina C de jugos tendrías que tomar
(teniendo en cuenta que cada vaso de 250ml tiene de 100 a 125mg de vitamina C),
aproximadamente, unos 20 vasos diarios (5 litros de jugo) para cubrir esos 2
gramos. Sería algo muy caro y con muchos azúcares simples en nuestra dieta. Por
su parte la vitamina E se encuentra en los aceites vegetales, pero en poca
cantidad.
Por lo que te recomiendo suplementarte con estas 2 grandes
vitaminas antioxidantes.
Entonces, ¿qué podemos hacer para evitar los estragos de los
radicales libres?
• Abstenerse de fumar.
• Ceñirse estrictamente a una dieta correcta.
• Evitar contaminantes y otras sustancias tóxicas que contribuyen a la formación
de radicales libres.
• Y por supuesto, suplementarse con vitaminas C y E. La marca Kirkland es
económica y de muy buena calidad y, si su bolsillo, se lo permite, puede usar el
Radox de los laboratorios Sintrax, el cual es un potente antirradicales.

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