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OCULTISMO El hombre ha sentido siempre la presencia de fuerzas ocultas a su alrededor, y de fuentes secretas de conocimiento y poderes latentes en su interior. El ocultismo describe las creencias del hombre sobre ese "otro mundo" misterioso y sobre los medios con que ha intentado entrar en contacto con él. Las creencias sobre lo oculto han variado de una cultura a otra, cambiando con el progreso de la ciencia. Pero, aunque la ciencia explica que la gravedad hace caer una manzana de un árbol, no intenta decir por qué ésta golpea precisamente a aquel hombre determinado que pasaba por debajo. El ocultismo se ha centrado en intentar predecir, prevenir o producir acontecimientos, no en explicarlos. El marco histórico Para los ocultistas, la dimensión sobrenatural incluye diversos dioses y demonios a los que se atribuía, y a veces se atribuye, una influencia sobre la meteorología, las cosechas y la procreación. Los hombres creían antiguamente que su propia supervivencia dependía de estos poderes. La creencia en la vida después de la muerte, en espíritus y fantasmas era casi universal.
La tortura y quema de las supuestas brujas creó un clima de histeria que en realidad fortaleció la brujería y que duró hasta el S. XVIII. Proliferaron las historias de gentes que se convertían en lobos (licantropía) y de cadáveres que no se descomponían porque se alimentaban en cuerpos vivos (vampirismo); y se creía en espíritus benignos, como las hadas y los elfos. Se utilizaban oraciones, ritos y talismanes para invocar asistencia o para ahuyentar la mala suerte. Todavía hoy conservamos residuos de supersticiones, como el "tocar madera" y aún se practican exorcismos para sacar los "demonios" de personas supuestamente "poseídas". La profecía y la buenaventura La predicción del futuro ha sido siempre una preocupación
habitual, practicada con los más diversos medios, desde estudiar el
firmamento o las entrañas de los animales hasta interpretar formas fortuitas
en monedas, cartas, dados o bastoncillos, como en el libro de sabiduría
chino I Ching. El vidente europeo más notable fue Nostradamus (1503-66),
médico y astrólogo francés que escribió más de 600 oscuros versos que
han sido interpretados como los predicción precisa de la Revolución
francesa y de otros importantes acontecirnientos. A mediados del S. XIX se avivó el interés por la antigua creencia de que los espíritus de los muertos pueden a veces verse u oírse. La invención de la fotografía dio fuerza a la idea de que los fantasmas eran almas en pena atrapadas entre este mundo y el otro, ya que en la película revelada se apreciaban a veces unas formas fantasmagóricas. Los espiritistas creían que una persona psíquicamente muy sensible, llamada médium, podía alcanzar un estado de trance en el que recibía mensajes de los difuntos. El movimiento espiritista
Las artes adivinatorias que intentaban entrever el destino del hombre por medios ocultistas fueron agrupadas ev diagrama por R. Fludd (1574-1837). Estas artes comprendían la profecía, la geomancia, la astrología, la fisiognomía, la quiromancia y la ciencia de la pirámide.
La levitación era una de las proezas más sorprendentes que Daniel Home ejecutaba ante un público entendido. Los aparentes poderes ocultos de este médium nunca fueron ni impugnados ni probados totalmente. La buenaventura tal como se practicaba en China antes.
de 1545 se basaba normalmente en el Jeane Dixon, vidente americana, utilizó una bola de
cristal para predecir diversas derrotas y victorias electorales, así
como la muerte de Dag Hammarskióld, Marilyn Monroe y John y Robert Kennedy. Las fotografías de espíritus" mostrados por médium del S. XIX podían ser fácilmente falsificadas por magos de salón en la mayoría de los casos. Algunos médiums fueron sorprendidos usando ayudantes o diversos métodos mecánicos para producir la ilusión de una sustancia espiritual llamada ectoplasma. Los espíritus han sido más cautos con la fotografía infrarroja tomada en la oscuridad.
1 La quiromancia, intento de inferir rasgos humanos
y de predecir el 2 Hacer aparecer los espíritus figuraba entre las proezas ocultistas de las que consideraba capaz John Dee (1527-1608), el más célebre experimentador psíquico inglés del siglo XVI. Junto con su amigo Edward Kelley, Dee registro largas conversaciones con diversos Ángeles, inventor y astrólogo, Dee era un político astuto y fue consejero de Isabel I (1533 – 1603). Intereso a los escolares en el estudio de la astrología y de la alquimia. |