AROMATERAPIA. terapias naturales,informacion total.

AROMATERAPIA

la aromaterapia y los masajes
 

Historia

 

 

 

"El bebé reconoce a su madre por el olor."

Esa frase de origen presumiblemente popular demuestra la gran importancia del olfato en la vida del ser humano. Desde pequeño, el hombre aprende a distinguir los diversos aromas y los clasifica como olores buenos y olores malos. Posteriormente, en situación de debilidad física, o hasta de enfermedad, es posible a través del olfato procurarse la curación, utilizando las esencias aromáticas o los aceites esenciales, que contienen substancias altamente benéficas para el tratamiento de diversas afecciones. Por otro lado, esa terapia constituye un tratamiento agradable, pues los aromas más comúnmente usados son los de anís verde, manzanilla, espliego, etc.

En la lucha emprendida por el hombre contra la enfermedad se pusieron a prueba miles de tratamientos y entre ellos los basados en las plantas casi siempre revelaron una eficacia inestimable. La aromaterapia, o medicina aromática, descendiente directa de la fisioterapia, existe desde tiempo suficiente como para poder considerar su valor terapéutico y su acción fisiológica benéfica. Es una medicina natural no traumatizante y desprovista de toda toxicidad.

Las substancias elaboradas por las plantas, además de ser muy variadas, se adaptan sobre todo más al hombre porque son un producto que tiene su origen en la química de la vida. Dicen que los antiguos egipcios, hace 4500 años, utilizaban una gran variedad de aromas, algunos de los cuales eran consagrados a ciertas divinidades, como, por ejemplo, el incienso al Sol, la mirra a la Luna.

Aquellos clasificaban las flores y las hierbas en diferentes grupos, de acuerdo con su destino o uso y la naturaleza de su perfume. Los aceites y las esencias balsámicas, los ungüentos perfumados, y las resinas diluidas en vino fuerte eran utilizados de manera frecuente en la medicina, en la cosmética y para el embalsamamiento de cuerpos, consideradas sus propiedades bactericidas y antisépticas. Pruebas de ello se encontraron en innumerables papiros e inscripciones en túmulos y edilicios sagrados.

Después de quedar en el olvido durante miles de años, los aceites esenciales aromáticos recobraron su lugar en el arsenal terapéutico, además del simple uso popular, gracias a los modernos y numerosos trabajos que siguieron a los del padre de la aromaterapia, R: M: Gattefosse. Desde 1936, este señor afirma que "después de mas de 30 años de experimentar, los médicos y químicos quedaron sorprendidos por los múltiples propiedades microbicidas, antisépticas, antiviricas, antitóxicas y estimulantes de las defensas de los aceites esenciales de las plantas aromáticas y de las especias de cocina. Además de la gran variedad de sus funciones químicas, actúan de forma energética y con un gran poder cicatrizante."

Recientes trabajos científicos han definido los diferentes constituyentes de las esencias (vitaminas, hormonas, antibióticos y otras substancias activas) y revelado el principio de su acción terapéutica. La aromaterapia no pretende disfrutar de una exclusividad polivalente, pero su acción desintoxicante, tonificante y reequilibradora permite asociarla con otras terapéuticas para permitirle actuar con mayor eficacia.

Como consecuencia de su concentración en principios activos, los aceites esenciales pueden combatir con validez un determinado número de afecciones pulmonares, rinofaríngeas, hepáticas, intestinales, uterinas, urinarias y cutáneas.

Las bronquitis crónicas, las infecciones de las vías respiratorias encuentran con ellos una cura definitiva. Las fermentaciones intestinales pútridas, las colitis y enteritis son generalmente neutralizadas por el tratamiento aromático. Su acción es igualmente notable contra los dolores reumáticos y sobre el sistema nervioso. Los baños con esencias tonifican y reequilibran el organismo. La sangre y los tejidos se liberan de las grasas y toxinas por la acción depurativa de las esencias. Los aceites esenciales se pueden suministrar, según cada caso, por vía interna, sólo que en asociaciones, generalmente en forma de gotas (las dosis son siempre escasas si se quiere una eficacia máxima); por vía externa, como linimento para frotaciones, baños, inhalaciones o fumigaciones.

Actualmente se utilizan más de 50 esencias de plantas aromáticas, entre ellas: anís verde, albahaca, bergamota, manzanilla, espliego, canela, limón, naranja, ciprés, eucalipto, geranio, clavero, salvia, verbena, tomillo, mejorana, rosa, sasafrás.

Los aceites esenciales

Comúnmente llamados esencias, los aceites esenciales son substancias de consistencia grasosa, más o menos fluidas, a veces resinosas, muy perfumadas, volátiles, casi siempre de color y más livianas que el agua. Se distinguen de los aceites fijos y de los principales lípidos porque se volatilizan bajo la acción del aire y del calor. La mayor parte de las plantas contiene esencias. Según los casos, los aceites esenciales se extraen de las sumidades florales o de las flores, de las hojas, de las semillas, de las raíces, de los frutos, de las cortezas o de la madera. La extracción generalmente se hace por destilación, o con la ayuda de solventes orgánicos. Los principales constituyentes de los aceites esenciales son los hidrocarburos (substancias grasosas, íntimamente asociadas con las funciones biológicas de los organismos vivos).

Es necesario destacar que se precisa utilizar, especialmente en la terapéutica de uso interno, las esencias naturales de gran pureza. La dosificación a emplear debe ser indicada por personas experimentadas y calificadas y su conservación exige cuidados. Se aconseja guardarlas en frascos de vidrios, de colores opacos y bien cerrados, para preservarlas de la acción del aire y de la humedad.

Ampliacion sobre flores de Bach [1] [2] [3] [4] [5 Historia ]

Los aceites esenciales

Comúnmente llamados esencias, los aceites esenciales son substancias de consistencia grasosa, más o menos fluidas, a veces resinosas, muy perfumadas, volátiles, casi siempre de color y más livianas que el agua. Se distinguen de los aceites fijos y de los principales lípidos porque se volatilizan bajo la acción del aire y del calor. La mayor parte de las plantas contiene esencias. Según los casos, los aceites esenciales se extraen de las sumidades florales o de las flores, de las hojas, de las semillas, de las raíces, de los frutos, de las cortezas o de la madera. La extracción generalmente se hace por destilación, o con la ayuda de solventes orgánicos. Los principales constituyentes de los aceites esenciales son los hidrocarburos (substancias grasosas, íntimamente asociadas con las funciones biológicas de los organismos vivos).

Es necesario destacar que se precisa utilizar, especialmente en la terapéutica de uso interno, las esencias naturales de gran pureza. La dosificación a emplear debe ser indicada por personas experimentadas y calificadas y su conservación exige cuidados. Se aconseja guardarlas en frascos de vidrios, de colores opacos y bien cerrados, para preservarlas de la acción del aire y de la humedad.

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