Los Visigodos en la Hispania

Gisella Ripoll
Profesora Titular de Arqueología
Universidad de Barcelona




Bajo relieve figurativo, Quintanilla de las Viñas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 


isigodo es todo aquello que puede relacionar se con el pueblo godo originario del norte de Europa y que se asentó en la Península Ibérica a finales del siglo V, después de haber permanecido largo tiempo en las tierras del mar Negro. El problema es ¿cómo se identifica lo que es visigodo? y si ¿existe un método correcto para su identificación?
Los historiadores ya desde el siglo XIX han creído que las manifestaciones artísticas y la cultura material son el testimonio de los visigodos en Hispania. Pero en sus razonamientos se han entremezclado conceptos como el de raza, etnia, tribu, etnicidad, nación, soberanía, etcétera, que al estar utilizados desde la semántica e ideologías contemporáneas han falseado la realidad histórica.
Para responder a la pregunta ¿qué es visigodo? es necesario preguntarse ¿cuáles fueron las estrategias de distinción que utilizaron? y ¿con qué fin? Los individuos de estas comunidades construyen su identidad a partir de la diferencia. Diferencia establecida según cuatro conceptos: el origen, la religión, la legislación y la lengua. Son unos signos de identidad étnica frente a otras posibles formas de identidad colectiva.

La arqueología y la historia del arte deberían ser capaces de distinguir cuáles fueron y cómo quedaron fijados esos signos de identidad. Suele ser habitual que se llame "visigodo" a todos los restos hallados en la Península de los siglos VI y VII d.C. Como un saco roto donde se ha metido todo lo que no cuadra con lo puramente paleocristiano o altomedieval. Así desde bien entrado el siglo XX, en todas las historias del arte tenemos un arte visigodo, una orfebrería visigoda, una escultura, una arquitectura, y un largo etcétera, que no se atiene a diferencias sino a globalizaciones que abogan por una homogeneidad y unidad de la sociedad de aquel momento. Actualmente la forma de investigar -mucho más intirdisciplinar y dialogante ha cambiado completamente la visión que se tenía de los visigodos en Hispania, o al menos está haciendo que los documentos, de cualquier naturaleza, sean revisados lejos de prejuicios o intenciones políticas.
Durante todo el siglo XX, las iglesias de San Pedro de la Nave, Quintanilla de las Viñas, San Juan de Baños, Santa María de Melque y Santa Comba de Bande (por citar las más conocidas) han sido etiquetadas como visigodas o mozárabes. Los criterios para encuadralas en una u otra época están hoy puestos en duda y el problema por resolver. Lo que no se puede decir es que fueron arquitectos de origen godo quienes construyeron estas iglesias. Y menos aún cuando no se tiene ninguna base arqueológica o artística para decir que esas iglesias son anteriores al 71 1. El único indicio cronológico que hasta ahora se había considerado como fiable esta cuestionado. Se trata de la inscripción situada sobre el arco triunfal de la iglesia de San Juan de Baños donde se dice que fue construida por Recesvinto. ¿Es posible que la inscripción haya sido reutilizada en este edificio y que no se encuentre en su lugar de origen?
El mismo desconcierto se tiene con la escultura. Si se pone en duda la cronología de las iglesias, también se pone la decoración escultórica. Los programas iconográficos debidos a excelentes artistas no son comprendidos en toda su dimensión. Es necesario que los especialistas de distintos campos dialoguen para conocer el significado de la iconografía. A este problema se añade el de numerosos fragmentos escultóricos que se encuentran desplazados de su lugar original. Han pasado a ser meros objetos artísticos que difícilmente pueden responder a cosas esenciales como por ejemplo si estaban destinados a decorar edificios de uso privado o público, dónde, cuándo y porqué fueron tallados, las funciones que tenían... Las teorías se alzan como un castillo de naipes construido sobre hipótesis frágiles y supuestos teóricos que inducen inevitablemente al error. Los estudios micro-regionales que se están realizando detectarán las variedades y diferencias locales. Después de contrastarlas entre si se podrá valorar lo que está sucediendo en toda la Península. Ahora conocemos mucho mejor las cronologías y las producciones de Mérida, frente a las que se están dando en Toledo, o la ornamentación de las llamadas iglesias asturianas, frente a las llamadas visigodas de la Meseta. También la orfebrería esta siendo objeto de discusión. Siempre se ha-dicho que el tesoro de Guarrazar atestiguan la presencia de unos artesanos visigodos que trabajaron en la propia corte de Toledo y ha sido interpretado como un instrumento de poder y símbolo de la supuesta unidad nacional (como si se tratase de la imagen misma del III Concilio de Toledo del año 589). Lo mismo que aquella lista de los reyes godos que se aprendía de carrerilla en la escuela sin comprender el sentido. Por un lado resulta difícil aceptar que las coronas votivas, suspendidas sobre los altares de las iglesias de Toledo, sean instrumentos de poder; por otro no creo que se pueda aceptar un taller áulico en la ciudad, cuando se conocen objetos iguales técnicamente en otros lugares del Mediterráneo. Al contrario, el tesoro de Guarrazar lo que hace es demostrar una vez más la apertura de la Península hacia el Mediterráneo, la continuidad de las relaciones comerciales y los contactos con los talleres orientales del circulo constantinopolitano.

Lo visigodo, como tal, es por tanto poco reconocible y queda reducido a prácticamente nada. Quizá sólo pueden ser considerados como signos de identidad los objetos de indumentaria personal hallados en la Meseta castellana y fechados a finales del siglo V y primera mitad del VI. A muchos les suenan los grandes cementerios como Duratón, Castiltierra o El Carpio de Tajo. Los arqueólogos durante un tiempo buscaron a los visigodos altos, rubios y con ojos azules vestidos con vistosos adornos de la moda goda; supravalorando el significado de estos adornos personales como si fueran verdaderos estandartes nacionales.
Hoy, tanto historiadores como arqueólogos observan una mezcla de población entre romanos y visigodos, que induce a pensar que estos objetos, más que a una moda, responden a objetos de prestigio que recuerdan los que llevaban durante su estancia en Crimea. Se reincide así sobre la identidad dentro de la diversidad.
A la pregunta ¿qué es visigodo? la respuesta está todavía lejos de ser clara pero clama a la prudencia cuando se enfatiza o se carga de significado una manifestación artístico, y más todavía cuando se ínstrumentaliza como símbolo de una ideología política. Si la Historia no es una falacia, y sirve para algo es para saber que los comportamientos sociales se repiten y que la experiencia del pasado no es un modelo de respuesta pero si un punto de reflexión importante para comprender y solventar los conflictos actuales.


La "superbia gothica"

 

E. A. Thompson
Historiador
Extracto de "Los godos en España"


¿Qué decir del tan discutido valor histórico de los godos en España, y de aquel orgullo de goticismo hispano (...)? Contra éste se enfadaba, allá en el sur de Italia, el Galateo, en su tratado De educatione
(1505); viendo invadido el reino de Nápoles por las costumbres y usos de los españoles, tacha a éstos de rudos e incultos, muy hinchados de esa superbia gothica, que les lleva a gloriarse de ser descendientes de los godos, con singular ingratitud hacia Roma (...) que había civilizado la antigua Hispania (...). Sobre esta exigencia de gratitud hallamos, en apoyo a la queja del Galateo, que los godos, cuando entraron en España, estaban ya muy romanizados, como ninguna de las otras estirpes germánicas lo estaba; vemos, en consecuencia, que la lengua latina en España no sufrió presión ninguna apreciable la idea estatal del imperio se impuso dentro del mismo Estado visigodo; el Derecho romano dominó en la legislación visigoda ( el cristianismo romano anuló el arrianismo godo ( Bien podrá creerse, pues, que los godos quedan excluidos de todo influjo sobre el pueblo español. Así, mientras los francos hicieron de la Galia una Francia, los godos no hicieron de la Iberia una Gotia, como soñaba hacer Ataúlfo en sus años juveniles (...). Mas si no dieron a la Hispania el nombre de Gotia, en compensación lograron crear en el animo de los españoles esa superbia gothica que tanto amostazaba al Galateo (...).