TREE MEDITACION DEL ARBOL (las personas están tumbadas)

Empiezas respirando, sintiendo ese aire que entra y sale.

Imagínate que eres una hoja cayendo de un árbol, cayendo de lo alto de un árbol muy, muy, muy alto. Con cada respiración, esa hoja se mece hacia adelante y hacia atrás a medida que caes.

Vas cayendo, cayendo. Tu respiración te mece. A un lado y a otro. De la cabeza hasta los pies. A medida que vas bajando y flotando, cayendo suavemente de ese árbol. Conviértete en esa hoja, sin pasado, sin futuro. Esa hoja que ahora mismo cae suavemente de lo alto del árbol.

Miras hacia arriba y puedes ver las ramas del árbol, las otras hojas, tus compañeros, el cielo azul a través de las hojas, los rayos del sol cayendo sobre las hojas, las ramas, formando diseños, destellos y brillos sobre las hojas.

Empiezas a distinguir lo dorado del sol y lo verde de las hojas a tu alrededor y la luz dorada se mezcla con la luz verde y te ves rodeado de luz doraca y de luz verde.

El aire a tu alrededor a medida que flotas hacia abajo es aire dorado y aire verde. Te hundes suavemente y lentamente en un colchón de dorado, en un colchón de verde.

Percibes ese verde, enfocado intensamente en el centro de tu corazón. Percibes ese verde más intenso y más profundo en el centro de tu pecho.

Y respiras lo dorado a través de tu coronilla. Inspiras ese oro líquido a través de tu coronilla y sientes como baja lo dorado y se convierte en verde en el centro de tu pecho.

Y respiras en tu pecho y lo ensanchas para que se llene de más verde. Y es un verde denso, espeso, con cada inspiración ese maravilloso color acaricia tu pecho. Es una sensación física en el centro de tu pecho.

Y con cada exhalación, sientes el verde que se desliza por tus brazos. Tus brazos son ramas. Tus brazos son ramas del árbol del amor y exhalas ese amor. Exhalas el verde a través de tus brazos.

Sientes ese color corriendo por tus venas. Tus dedos son hojas y esas hojas se entrelazan con las otras hojas y sientes como ese verde brilla en la punta de tus brazos, en tus dedos y en tus manos.

Y vuelves a tomar conciencia de esa sensación de caer. Con cada exhalación caes más profundamente. Con cada exhalación vas más hacia abajo, hacia abajo, hacia abajo, hasta que sientes debajo de tí un suave lecho de musgo, inspiras y hueles el olor de la hierba del bosque.

Escuchas los sonidos de la naturaleza y el silencio del bosque detrás de esos sonidos. Poco a poco en tus oídos empiezas a percibir el silencio, empiezas a percibir el silencio detrás de los ruidos. Y percibes los ruidos que te rodean como una capa. Y debajo de esa capa escuchas el silencio total y absoluto. Separas los ruidos que te rodean del silencio profundo del bosque donde te encuentras descansando.

Empiezas a inspirar ese silencio que te rodea hacia tu corazón. Sientes ese silencio palpable, físico, en el bosque que te rodea y empiezas a inspirarlo hacia adentro por la nariz, llenando tu corazón. Y el silencio se mezcla con el verde. Tu corazón se llena de verde. Tu corazón se llena de silencio.

Miras hacia arriba y observas el tronco del árbol de donde caíste desapareciendo ahí en lo alto del cielo. Observas los detalles del árbol, su corteza, las ramas, las otras hojas...

Y a través de tu espalda comienzas a sentir una unión entre ese tronco y tu espalda. Empiezas a sentir como la fuerza y la energía de ese árbol se convierten en tu fuerza y en tu energía.

Y sientes casi como si el tronco, como si el árbol te estuviera haciendo un regalo. Casi como si te estuviera regalando tu fuerza, como si estuviera permitiéndote sentir su fuerza y su energía como la tuya. Y sientes como tu espalda se fortalece, se vuelve poderosa a medida que te identificas con ese tronco, sientes la energía recorriendo tu columna. Sientes el poder y la fuerza de ese árbol subiendo y bajando por tu propia columna.

Vuelves a sentir las ramas de tus brazos, saliendo del tronco de tu columna. Las hojas saliendo de tus manos en el verde fluyendo por tus brazos y empiezas a inspirar el sol dorado bajando por tus brazos mezclándose con el verde y tus brazos empiezan a abrazar el planeta, empiezan a abrazar el Universo, las ramas de tu árbol se extienden por encima del horizonte.

Y respiras. Respiras. Y empiezas a sentir lo que el bosque devuelve a tu corazón. Inspiras el verde hacia adentro, hacia adentro, hacia adentro, hacia adentro. Empiezas a sentir lo que el Universo devuelve hacia tí.

Y estas unos momentos disfrutando de lo que hay en tu corazón y sientes el agradecimiento por la energía compartida con tus compañeros.

John Curtin(http://todoamor.net/)

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