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UNA OPINION MUY PERSONAL
A pesar del esfuerzo de esta Junta de Gobierno por hacer de ésta Hermandad una entidad ejemplar en rendir culto a nuestras imágenes y a Dios, nos vemos obligados a reconocer que la colaboración y participación en los cultos, por parte de los hermanos de la Cofradía, es nefasta, del todo insatisfactoria, y prueba evidente del pobre compromiso cristiano con los deberes de la Iglesia. La Junta de Gobierno, tras un análisis completo de los posibles fallos, se exime de toda responsabilidad ante la apatía, ineficacia e intolerante comportamiento de aquellos que, aún con su actitud, tienen la osadía de criticar cualquier aspecto concerniente a la Hermandad. Es deber mínimo de todo aquel que se considera cofrade la participación en los actos cultuales programados por la Junta de Gobierno; es deber con la comunidad cristiana sentirse partícipes en el trabajo evangelizador que nos ha sido encomendado desde el ministerio de sentirse cofrades, de ser cofrades. No se puede tolerar más el atrevimiento de llamarse cofrades con el único propósito de acudir el Miércoles Santo a recorrer las calles marteñas haciendo alarde de penitentes y opinando en "corrillos" realzando la crítica destructiva, la desunión y el afán de destruir un trabajo arduo, serio, comprometido y altruista de las personas que, durante todo el año, dejamos nuestra vida en pro de la Hermandad. No es gratificante tener que publicar esta opinión, que va en detrimento de nuestros propios intereses pero que, creemos, identifica con exactitud el comportamiento no-cofrade de la mayoría de los que se llaman cofrades de la Oración en el Huerto y María Santísima de la Amargura.
Mi felicitación, como Secretario de la Hermandad y responsable de esta opinión, a mis hermanos, no todos, de la Junta de Gobierno, que han sabido ver el verdadero sentido de convivencia y Hermandad. Mi crítica más voraz a todos aquellos que no han llegado más allá del odio incontenible, la crítica, la negación del esfuerzo y la falta de trabajo por el simple y a la vez grandioso objetivo de engrandecer a nuestro Cristo, nuestra Virgen, el Miércoles Santo, y la vida cristiana; es decir, el AMOR A DIOS Y NUESTROS HERMANOS
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