Informe Técnico

RESTAURACION MARIA SANTISIMA DE LA AMARGURA

ANTONIO APARICIO MOTA

        La imagen de María Santísima de la Amargura, ha sido tratada en el taller de escultura, para actuar en ella con el fin de subsanar algunas anomalías y deficiencias encontrados en el transcurso de los últimos años.

         A la imagen se le ha refrescado la madera de todo el cuerpo y candelero encontrándose en buen estado, aunque con la capa protectora de barniz muy oxidada y estropeada. Después de un profundo fijado y nuevo barnizado, la madera vuelve a lucir un perfecto estado de acabado.
Las sujeciones se encuentran en perfecto estado, al igual que las trócolas de los brazos articulados.
Se ha tratado con xilamón todo con un 5% de pentaclorofetanosódico como tratamiento preventivo antixilófagos.

         Las manos han sido sustituidas por unas nuevas, conservándose las primitivas. Se han tallado en madera de cedro al igual que las originales.

         En cuanto al semblante de la Virgen, se ha remodelado mejorando los tronos y frescores de la policromía que van en la misma consonancia y escala cromática que las nuevas manos.
Se observaban pequeñas patologías en la imagen que han sido solucionadas y que no fueron producto de mala conservación sino motivadas por el uso personal de la imagen.

        Daños como arañazos de alfileres en la policromía provocados a la hora de vestir a la imagen y difícilmente evitables. Otros como el ennegrecimiento de las zonas de la barbilla que provocan los cirios del candelero, los humos propios de las velas.

         En resumen, la actuación realizada en esta imagen asegura un buen estado de conservación durante muchos años.
Opinión personal:

        La imagen de la Amargura nace del encargo que hace años recibiera de unos amigos de Martos.

        Cumplió el propósito y las intenciones de aquellas manifestaciones de Fe, que siendo como éramos tan jóvenes, se llevaron a cabo con esfuerzo y constancia. Esa constancia que hoy, ya en la Semana Santa de 2.003, vuelve a verse reflejada en la "culminación" de una obra que nunca fue conclusa.

        Realmente la conclusión de una imagen para su autor nunca se encuentra; los nuevos factores y experiencia que la vida te ofrece, te lleva a pensar que el nacimiento, la creación de una imagen tuviese que ser precedida de una evolución, de un desarrollo de la forma.

        Es distinto cuando valoras la obra de otro creador, siempre se piensa que eso que tienes ante tí fue lo que su autor decidió que fuese, y ese sentimiento, esa intención originaria, debe ser respetada.

Es como si con la desaparición de su autor, la obra quedara parada en el tiempo, como si su desarrollo finalizara. Por eso en la restauración de obras de otros escultores, siempre se ha de seguir un criterio: El respetar a la obra y a la ejecución plástica de su autor.
Hoy hablo de la culminación de una obra y me engaño a mí mismo pensando que esto pueda ser una realidad. De cualquier forma estoy convencido de que aquella imagen que naciera allá por el año 1.989 en Sevilla y que hasta hoy ha sido cuidada y querida en Martos, se finaliza en el taller de mi tierra de San Fernando en este año 2.003.
Deseo que todos veamos a nuestra Virgen en las puertas de San Amador el próximo Miércoles Santo. Y por muchos años.

Antonio Aparicio Mota: Escultor de la Imagen de la virgen

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