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Un día alguien se levanta a trabajar con la rutinaria armonía, le ponen una bomba y deja de existir, por eso:
Esta cuaresma va a terminar de una forma poco habitual, creo que no procede hablar de hermandad, ni de Cristos ni de Vírgenes, ni de cofradías, es una cuaresma en la que estamos viviendo lo peor y lo mejor del ser humano, nos miramos y creo que ninguno tenemos alma para describir lo acontecido, ahora en estos momentos no hay fervor, nos preguntamos de que sirve, que podemos hacer, reflexionar, orar, pensar, manifestarse, es nuestra única reacción ante tal catástrofe antinatural, pero, realmente hacemos todo lo que podemos o sólo lo que es más cómodo para nosotros. Creo que los humanos sólo nos implicamos hasta el mismo limite de la incomodidad, de las apetencias de cada uno o hasta el regenerado de nuestra conciencia para no tener ese cargo continuamente, todos nos quedamos a mitad, en la antesala, nos da miedo traspasar esa línea en la que cumples pero no te comprometes, y si lo haces que sea de la forma mas cómoda posible, siempre pensando en la cantidad de cosas que tenemos que hacer, evidentemente la mayoría de ellas vacías de contenido, excusas, y mas excusas.
Si las personas de bien nos comprometiéramos como se compromete el terrorista en el mal, esta guerra la teníamos ganada, ganaría la paz, la solidaridad, la amistad y la concordia entre todos . Ahora misas y mas misas, manifestaciones y mas manifestaciones, y todo hasta que haya un hueco en nuestra papelera de reciclaje de nuestra memoria para eliminar lo vivido, esto también es lo peor del ser humano, por eso los comprometidos son pocos y casi siempre pierden lo más preciado, la vida. Desde una humilde hermandad se pueden hacer inimaginables cosas ante la deshumanización de un país, pero para ello es necesario un compromiso tal que traspasa la barrera de la seguridad personal, creo que tan solo por la memoria de esas victimas, numerosas en esta ocasión, solitarias en otras, vidas humanas y no números, merece la pena al menos el intento de un grupo de cofrades de estar con ellas y con sus familiares de la forma que mejor se pueda llegar a ellos, la que ustedes digan, la que crean conveniente o quizás la que en un momento de iluminación nos diga nuestro Señor Jesucristo.
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