UN POCO DE HISTORIA
Partiendo de la época romana vemos que ni los historiadores de aquellos tiempos, ni los geógrafos hacían mención a la existencia de un núcleo habitable en las tierras de Azagra, aunque tenemos testimonios de su habitabilidad. Quizás fue tan pequeño que no llamo la atención y de ahí la posibilidad de que no se destacara en los itinerarios vías o mapas de la época. Pero en el termino municipal de Argadiel se encontró una especie de poblado romano, se recogieron: monedas de esta época, tinajas, ladrillos, tejas, etc...
Donde si estamos referenciados, aunque no con mucha claridad en cuanto al origen etimológico, es en el periodo árabe, un tiempo en que por motivos eminentemente militares, si duda, por cuanto de frontera defensiva representaba el Ebro, surgen con fuerza las noticias y acontecimientos históricos en todos los pueblos que formaban ese frente que a lo largo de los siglos tanto represento para el Reino de Navarra ( Azagra, San-Adrián, Andosilla, Carcar, etc... en nuestra orilla, y Calahorra, Alfaro y Tudela en la orilla opuesta).
Es entonces cuando Azagra aparece con nombre propio en la historia. Se dan diferentes teorías por arabistas y etimologistas, pero en realidad concluiremos en que todas quedan envueltas en el misterio de los siglos.
Se opina que el nombre inicial de la villa fue “Sajra”, un equivalente a Peña, conectado así el nacimiento de la plaza con los montes (La Peña). El nombre se complementa con el articulo “A-Sajra”, ( La Peña ).
J. Caro Baroja, en su obra sobre etnografía histórica de Navarra (Edición de la Caja de Ahorros de Navarra, De. Aranzadi, 1971), apunta dos nuevas denominaciones procedentes de otros tantos documentos.
El primero se remonta al año 1.062. Entonces se escribía AZAKRA, el segundo corresponde a 1.074, en que transforma para pasar a llamarse AZAHARA. (ACAHARA en una donación real de este mismo año extendida en Logroño, Archivo de la Catedral de Calahorra, Libro de Arévalo, Fol. 474).
De esta misma época (siglos VIII-XI), nos llega otra denominación, ACACRA, para en siglos posteriores pasar por lo apuntado y llegar a clasificarse en su aproximación a la actual.
A finales del siglo XI, en una relación de herencias y fincas donadas a la Catedral de Calahorra por diversas personas, se cita la VIA DE AÇEGRA. Archivo de la Catedral de Calahorra, libro de Homilías.) También aparece ACECRA.
En ese mismo archivo, y a través de una donación que tiene lugar entre 1139 y 1150, se cita como referencia ACCAFRA. Desde el siglo XII hasta los siglos XIV-XV se escribe AÇAGRA, como puede comprobarse en escritos, donaciones, particiones de heredades y privilegios guardados en los archivos de Pamplona y Calahorra.
En principio esta seria, pues, la evolución histórica de nuestro nombre a la luz de los documentos. Otra cosa será el significado. Lógica parece esa teoría de Peña. Quizás Azagra nació al abrigo de esas peñas, quedando de forma parecida a Quel o Arnedo.
Pensaríamos entonces en núcleo habitado en la misma falda de los montes e incluso encima de ellos, ya que no sabemos realmente cual fue el curso primitivo del Río Ebro, del que tantas variaciones registran los documentos tanto en Castilla como en Navarra. Quizás en alguna ocasión llegara a discurrir por la misma orilla de La Peña originando, por la erosión de sus aguas, ese corte “tan a cuchillo” en su base.
Ildefonso Rodríguez, es su colección Diplomática Medieval de La Rioja. Escribe nuestra villa de la siguiente forma: AZAGRA / AÇAGRA. Situado bajo un gran peñasco. También frente a Calahorra, todavía en poder de los árabes.
No descartaremos tampoco la conexión con el aspecto agrícola o natural, del que deja huellas es AZAHARA. Que es posible sea derivación de AZAHAR. En un escrito que no lleva fecha ni referencia, pero que puede suponerse comprendido entre los siglos IX-XII, lo escriben AL-AZAHARA y también AL-AZAHRA. Posteriormente, en otro se lee AZACRA.
Esta variedad de nombres seria una prueba más de la sucesión de pueblos distintos en las tierras del Sur de la Merindad.
Por su parte, tendríamos el estrato mas antiguo: el vasco, mezclado con voces tal vez ibéricas; por tanto, voces posteriores y que datarían de la romanización, dominio árabe, reconquista y modernamente de influjo castellano.
Con todo el expuesto, se adapta fielmente a la realidad histórica de nuestra villa, como vamos a poder comprobar, llegaremos a la conclusión de que el idioma euskera no tuvo influencia noble en Azagra, por dos razones contundentes:
1º) Porque Azagra, por lo que sabemos hasta ahora, quizás naciera por muy pronto en tiempos del Imperio Romano aunque posiblemente se asentó con estabilidad en el periodo árabe, cuando en nuestra tierra hubo de centrarse la atención de los monarcas navarros, y
2º) Porque si comenzó en la época romana, la influencia latina habría de ser determinante. De todas formas, cuando los tiempos se normalizaron y se realizó la fusión de los navarros de las montañas con los del valle, si se mezclaron las lenguas y de ahí la posible raíz de algunas palabras que hoy se usan en Azagra; pero de hecho, y según parece, en nuestra villa el euskera no constituyó lengua nativa.
Consideramos también que, dentro de la propia Navarra, la zona del valle del Ebro forma un territorio natural, en que tanto las poblaciones de una como de otra orilla, navarros o castellanos, dá lo mismo, tuvieron igual forma de vida.
Podemos decir que en nada diferenciaron en el decurso de los siglos ambas márgenes y que sólo la política y los intereses delimitaron, de nombre que no de hecho, el que de aquí para allá fuera Navarra y de aquí para el otro lado de castilla.
Al margen de las descripciones geográficas de orden político, la geografía de orden natural no marcó ninguna diferencia entre los moradores del valle, ni en el idioma ni en las costumbres, que eran comunes en todos los aspectos, incluido el comercial y económico, que tantos lazos de unión tuvo a través de las distintas formas que se utilizaron para salvar, lo que únicamente les separaba; el Ebro.
AZAGRA EN 1900
La población de la villa era de 1.797 habitantes, no obstante las víctimas producidas por el desprendimiento de la peña el año 1874. Durante el año hubo el siguiente movimiento demográfico: Nacimientos: 57, el primero Isidoro Palacios Calvo, que nació el día 2 de enero. Defunciones: 36 adultos, siendo la primera Petra López Fernández, de 70 años, que falleció el día 5 de enero. Igualmente hubo 20 defunciones de párvulos. Matrimonios: 25, registrándose la primera boda la de Florencio Amigot Martínez, de profesión sastre, con Pilar Gurrea Luri. El Ayuntamiento estaba compuesto por don Víctor, Fernández de Manzanos, como alcalde. Y los concejales siguientes: don Matías Berisa, don Francisco Iñigo, don Francisco Arbex, don Lázaro Mariñelarena, don Claudio Manero, don Esteban Imas. Secretario de la Corporación: don Justo Subirán. Eran componentes de la Junta de Veintena: don Julián Salvador, don Clemente Hernández, don Gregorio Berisa. Don Sotero Zudaire, don Agapito Gurrea, don Luis Monreal, don Justo Serrano, don Eusebio Berisa y don Babil Monreal. El capital imponible del Municipio ascendía a 193.356'64 pesetas abonando a la Excma. Diputación Foral de Navarra una contribución anual de 20.373'99 pesetas. Los gastos del presupuesto municipal ascendieron a 43.426'94 pesetas. Entre las actividades de la Corporación Municipal destacaba la cesión gratuita a la Diputación Foral de los terrenos del Cascarral, de unas 400 robadas. Para vivero de vides americanas, con la condición de entrega de sarmientos gratuitos a los vecinos de la villa para plantaciones dentro del término municipal.
El Ayuntamiento agradecía al diputado a Cortes por la Merindad de TafaIIa, Excmo. Sr. Marqués de Montesa, las gestiones efectuadas a favor de este Municipio ante la próxima instalación del Puesto de la Guardia Civil.
Solicitud de los Ayuntamientos de Azagra y San Adrián a la Excma. Diputación Foral para que finalice las obras de construcción de la carretera y puente.
Se comenzó la venta de terrenos para construcción de panteones y sepulturas en el nuevo cementerio.
Se aprobó la construcción de un pilar de ladrillo o cantería al lado pie Castilla, para apoyo de la sierga de la barca, como consecuencia del mal estado en que se encuentran los incones existentes.
Solicitud de varios vecinos para que se haga trance y reparto gratuito ('entre los vecinos del soto denominado Cascarral de los Ramillos.
Abonar la cantidad de 250 pesetas por llenar el pozo del hielo con hielo y 125 pesetas si se llena con nieve, incluida la limpieza del mismo.
Las colecciones de fuegos artificiales para ambas fiestas patronales se elevaron a 250 pesetas.
Se encargó el sermón de las fiestas de la Virgen del Olmo al 2. P. Agustín de Azagra. Residente en Calahorra.
Durante este año falleció el ermitaño de San Esteban, don Pablo Gurrea, nombrándose para sustituirlo a don José León Espinosa.
Las funciones de enterrador se ejercían por don Florencio Ursúa por una gratificación de dos pesetas mensuales.
Conductor de correspondencia era don Gregorio Sola Martínez, que cobraba cincuenta céntimos diarios, elevación producida en este año ya que cobraba 3'75 pesetas mensuales.
Por leña para las hogueras de las fiestas se pagaron 10 pesetas.
Y el Ebro se llevó una víctima que por sacarla se pagó a un vecino la cantidad de cinco pesetas.
Los sellos de correos eran de 0'15 pesetas.
Por comisión y dietas de dos miembros de la Corporación, a Pamplona se aboné 60 pesetas, incluidos viajes.
La asistencia sanitaria estaba ejercida por don Isidro Abente Lema como médico); don Manuel Martínez Iñigo, farmacéutico, y don Pedro Corroa Rivas, practicante,
Párroco de la villa, don Segundo Arriaga.
La enseñanza por los señores maestros: doña Dolores Lacort y don Eustaquio Díaz con un sueldo mensual de 86'75 pesetas.
Desempeñaba el cargo de organista por 30'40 pesetas mensuales don Mateo Parra, y para la «Orquesta Municipal» había una consignación anual de 150 pesetas.
La Policía Urbana y Rural era realizada por los siguientes señores: Alguaciles: don Ciriaco Gurrea y don Ambrosio Muro, con un sueldo cíe 21 pesetas mensuales. Guardas: don Gregorio Salvador, don Pantaleón Losantos, don Marcos Ollacarizgueta, don José María león y don Nicolás Medrano. Percibían 45 pesetas mensuales.
Depositario de Ayuntamiento era don Francisco Sainz Martínez con una gratificación anual de 250 pesetas.
Por el servicio de guarderío se abonaban las siguientes cuotas: por robada de regadío. 0'35 pesetas; por viñedo y sembrado en secano, 0'10 pesetas.
El servicio de la Barca estaba a cargo de don Manuel Luri Ursúa.
La talla de los quintos fue realizada por don Modesto Gutiérrez, sargento retirado del Cuerpo de Carabineros.