RESTAURACION

 

 

RESTAURACION DE LA AMAZONA DE ÉCIJA

 

 

 

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La Amazona de Écija

 

 

 

Tras su aparición en la piscina de las termas, el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico se hizo cargo de los trabajos de restauración que la escultura astigitana precisaba. Ana Bouzas fue la responsable de esos trabajos de restauración y conservación que se iniciaron colocando la pieza en una burbuja a la que se aplicó durante 30 días un proceso de secado controlado para conseguir eliminar las humedades que presentaba. Posteriormente se iniciaron las tareas de limpieza mecánica del mármol, para lo que los expertos utilizaron palillos de madera, brochas y otros útiles que no resultasen abrasivos. De ese modo se pudo aflorar totalmente el mármol que antes había estado recubierto de arena y humedad durante más de 1.500 años.

 

La restauración habría de proseguir luego con los trabajos de consolidación de los abundantes restos de policromía que se han conservado en la escultura, que ya comentamos que destacan sobre todo en los ribetes del chitón y en el pilar en el que la amazona reposa su mano izquierda.

 

Dado que algunos elementos de la imagen (los pies, un brazo y parte del pilar) se encontraron rotos y separados de la pieza se hacía necesario ensamblar el conjunto; para ello, los restauradores decidieron utilizar varillas de acero inoxidable, aplicando luego como refuerzo resina epoxídica bicomponente de elevada resistencia.

 

Finalmente, buscando dotar de mayor estabilidad a la pieza se decidió colocar debajo de ella, como base de sujeción, una peana de metracrilato de color blanquecino, en línea con el color del mármol original. De no haberse colocado esa base, la dimensión reducida de la peana original no habría permitido asegurar la necesaria estabilidad al conjunto.