Comercio

 

 

EL COMERCIO Y LA MUERTE

 

 

 

 

La actividad comercial y artesanal de Baelo se desarrollaba en las "tabernae", pequeñas habitaciones situadas en el piso bajo de las viviendas. Se han identificado varias de ellas en la fachada oriental del Foro y a lo largo del Decumano Máximo, calle principal de la ciudad, orientada en dirección Este-Oeste.

 

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Tabernas del Foro de Baelo Claudia

 

A finales del siglo I o comienzos del II d.C. se construyó un edificio destinado a mercado (Macellum), que es el que mejor se ha conservado de entre los escasos ejemplares que se han descubierto hasta el momento en nuestra Península. Su entrada principal abre también al "Decumano Máximo" y en su interior, alrededor de un pequeño templete consagrado a Mercurio, dios del comercio, se disponían diez tiendas, formando una especie de elipse.

 

Como es usual en las ciudades romanas, las necrópolis de Baelo se sitúan fuera del recinto amurallado de la ciudad, ya que las viejas leyes romanas (Ley de las XII Tablas) impedían que en el interior del "pomerium" se pudieran realizar enterramientos o incineraciones. Motivos de higiene e incluso de prevención de incendios podrían justificar esa prohibición, cuya motivación primera, de tipo religioso, se hunde en los orígenes de la cultura romana.

 

En el caso de Baelo se han identificado dos necrópolis, situadas en las inmediaciones de las calzadas que comunicaban la ciudad con Malaka y Gades, respectivamente. Singulariza, sobre todo, a estas necrópolis el haberse identificado en sus tumbas multitud de pequeñas esculturas, muy toscamente labradas, que tendrían rasgos de tipo retratístico de los difuntos y que revelan la fuerte influencia púnica que, incluso en los tiempos romanos, existió en las creencias funerarias de los hombres que habitaron Baelo en la antigüedad. La similitud entre esas esculturas y los "betylos" o piedras sagradas fenicias es, en ese sentido, especialmente clara.