EL FORO DE BAELO
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| En el siglo II a.C. Baelo ya se había convertido en una ciudad de importancia,
que jugaba un papel destacado dentro de las ciudades del Mediterráneo Occidental. En
tiempos del cambio de Era (Augusto) se han detectado vestigios de una cierta
monumentalización, sin embargo, será bajo el reinado de Claudio (años 41 - 54 d.C.)
cuando se levanten los edificios más representativos de la ciudad, que se articulan en
torno al foro, su gran plaza pública. El motivo, como ya antes apuntamos, se relaciona
con el ascenso de Baelo al rango administrativo de municipio.
El foro de Baelo era el centro público de la ciudad y se situaba, como es habitual en las ciudades romanas, en el lugar en donde se cruzaban perpendicularmente las dos principales vías o calles: el Cardo Máximo (que llevaba dirección Norte-Sur) y el Decumano Máximo (Este-Oeste). Habitualmente, las puertas del recinto amurallado de la ciudad se encontraban en los extremos de esas dos calles principales. En el caso de Baelo solamente el Decumano sigue esa norma urbanística de terminar en las puertas de la ciudad, que estaban flanqueadas por torreones laterales. Se han conservado en el suelo los rebajes para goznes y pestillos en el umbral, que todavía hoy se pueden contemplar..
El foro de Baelo, que ocupa una superficie de 30 x 33 metros, es uno de los que mejor se conservan de la antigua Hispania romana. El suelo esta pavimentado con losas de piedra y sus laterales estaban porticados. Siguiendo el modelo canónico de foro existe un sector religioso (templos) y una basílica ocupando una situación extrema. En las zonas de los lados se han descubierto, en una parte, varios edificios públicos (entre ellos, otro templo, consagrado al culto imperial) y en la otra, varias tabernas (tiendas), establecimientos comerciales que también es usual encontrar en el foro de una ciudad clásica.
En Baelo se han excavado cinco templos, todos situados en el foro. Tres están destinados al culto a la Triada Capitolina; otro, a la diosa egipcia Isis, y el quinto, estaba consagrado al culto imperial. Los templos de la Triada Capitolina, excavados por Pierre Paris, están situados en una zona privilegiada de la ciudad, en la terraza más alta del foro, en la zona Norte del mismo. Cada uno de ellos se sitúa sobre un podium o basamento, lo que hace que resalte su posición de dominio. Evidentemente, se trataba de buscar un efecto visual que permitiera que los navíos que se acercaban a la ciudad vieran este conjunto monumental desde lejos. Aquí recibían culto los dioses oficiales del panteón romano, la Triada Capitolina: Júpiter, padre de los dioses, asimilado al Zeus griego; Juno, esposa del anterior y diosa protectora de las mujeres, y Minerva, la Atenea griega, protectora de las actividades intelectuales.
Los tres templos tienen una estructura similar: son de tipo tetrástilo y pseudoperíptero. Cuentan con cuatro columnas exentas en el frente, dos laterales en el pórtico y pilastras empotradas en los muros laterales del santuario (cella). El destinado a Júpiter ocupa la parte central del conjunto, situándose el de Juno a su izquierda y el de Minerva a su derecha.
En las inmediaciones del conjunto capitolino, al Este, existía otro templo, aflorado por P. Sillieres, que estuvo consagrado a la diosa egipcia Isis, en principio ajena a la religión oficial romana pero cuyo culto gozó de una sólida implantación en diferentes zonas del Imperio, entre ellas Hispania. Es conocido que Roma acogía de forma favorable a los dioses de los pueblos que conquistaba, existiendo casos en que el culto de ciertos dioses originarios de países sometidos: Isis, Cibeles, Mitra, etc., se fue difundiendo gracias, sobre todo, a la acción de mercaderes y marinos que habían visitado esos países o a los propios miembros del ejército, que realizaban frecuentes desplazamientos militares y tenían así oportunidad de iniciarse, en sus estancias en las regiones orientales del Imperio, en los cultos de estas religiones de tipo mistérico.
Se ha descubierto, además, un quinto templo en Baelo. Estaba situado en la zona Oeste del foro, al lado de la curia o senado local y se piensa que hubo de estar dedicado al culto al emperador.
Todo el conjunto monumental que hemos comentado se levantó en el siglo I d.C., momento en que el culto imperial estaba sólidamente implantado, por lo que es previsible que en Baelo, tan beneficiada por las atenciones de Claudio, existiese un templo consagrado a ese emperador y que, además, se ubicase en la zona más importante de la ciudad: el foro.
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