EL PALACIO DE CNOSSOS

 

 

 

EL PALACIO DE CNOSOS

 

 

 

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Representación de un príncipe cretense (Palacio de Cnosos)

 

 

 

Cuando Sir Arthur Evans inició los trabajos en Cnosos en 1900 se encontró con los vestigios del segundo palacio que los cretenses habían levantado en ese lugar, allá por el siglo 17 a. C. Debajo de él se encontraban enterrados los restos más antiguos del primer palacio, edificado en torno al año 2000. A medida que el investigador inglés iba profundizando en las excavaciones tomó conciencia de que las vigas y columnas de madera que sostenían los pisos superiores del palacio se destruían muy rápidamente al contacto con el aire, por lo que se hacía preciso dotar con urgencia de una adecuada sujeción a las zonas excavadas. Con esa finalidad Evans no dudó en hacer colocar vigas de hierro cubiertas con cemento, que si bien resultaban especialmente agresivas en el contexto en que se insertaban, sobre todo si las comparamos con los modernos medios de restauración, lo cierto es que impidieron que los vestigios de Cnosos se desplomaran causando su ruina. Todavía, además, se puede argumentar, en favor de Evans, que en otro caso esos vestigios no habrían podido resistir los efectos del durísimo temblor de tierra que en 1926 sacudió Creta.

 

Los muros del primer palacio de Cnosos se levantaban sobre un zócalo de mampuesto, con alzados de madera, siendo ese mismo material el utilizado por los minoicos para realizar los fustes de las columnas, debido, probablemente, a que eran conscientes de que la madera tenía mas elasticidad a la hora de soportar los terremotos, tan frecuentes en la isla. Motivos que no se han llegado a identificar, pero probablemente relacionados con un fortísimo seismo, hacen que en torno al año 1700 ese primer palacio de Cnosos quede totalmente destruido, lo que acontece, igualmente, con todos los demás palacios ubicados en la isla.

 

En ese momento, sin embargo, Creta tiene recursos de sobra para, inmediatamente, proceden a levantar una segunda oleada de palacios, lo que se lleva a cabo de forma rápida y eficaz, aprovechando ahora los arquitectos minoicos las enseñanzas aprendidas en el pasado para hacer que los nuevos palacios resulten más atractivos para sus moradores. Es indudable que en el momento de la destrucción de los primeros palacios Creta se encontraba en un momento de especial esplendor, recuperándose inmediatamente del desastre sufrido. Los "Segundos Palacios" que se mantendrán hasta el año 1450, aproximadamente, respetan el esquema arquitectónico anterior pero están dotados de una mayor complejidad y se distinguen por el empleo de una mejor técnica, los muros se levantan con aparejo de sillares, y por una bella decoración de pinturas al fresco que ornamenta las paredes de las habitaciones. Sorprenden, teniendo en cuenta la antigüedad de las fechas en que nos movemos, los vestigios de la red de saneamiento que la arqueología ha descubierto: tuberías de terracota destinadas a dotar de agua a las habitaciones y que recogían las aguas sobrantes del circuito sanitario.

 

Destaca en Cnosos la Gran Sala del Trono, situada en un sector privilegiado, dotado de excelente iluminación y que simboliza la concentración de poder que dio razón de ser a tan espléndida construcción. Antes de llegar a ella, en su antecámara, un gran cuenco de pórfido nos hace rememorar las purificaciones rituales que en sus aguas debieron realizar los cortesanos. Ya en la sala, sobresale el trono de alabastro en el que Evans soñó que hubo de sentarse el propio Minos, flanqueado por una pintura mural en la que dos grifos protegen al rey, así como por bancos adosados a las paredes, destinados a dar acomodo a los más altos dignatarios de la corte o consejo real.