OCASO DE CRETA

 

 

 

EL OCASO DE CRETA

 

 

 

 

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Damas de azul (Palacio de Cnosos)

 

 

 

En la etapa de los Segundos Palacios los minoicos supieron desarrollar dentro de su arte una faceta especialmente sugestiva. Nos referimos a los frescos que decoran las paredes de las habitaciones más distinguidas. Anteriormente, esa decoración se había limitado, sobre todo, a pinturas en colores lisos y al trazado de simples líneas. Ahora, sin embargo, los artistas cretenses consiguen plasmar representaciones figuradas en las que, si bien las perspectivas están poco logradas, alcanzan un estilo vigoroso, naturalista y vivo.

 

Dentro de esas representaciones destacan, por ejemplo, la escena de tauromaquia, en la que un joven, pintado en color más oscuro, salta por encima del toro ayudada por dos muchachas, cuyo tonalidad de piel, al igual que en Egipto, es mucha más clara; o la denominada "Parisina", mujer minoica cuyo ojo está dibujado de frente, a pesar de que la cabeza se sitúa de perfil. En ambos casos la ascendencia egipcia parece clara, si bien el arte cretense también acusó otras influencias de Anatolia y Mesopotamia.

 

En torno al 1500 a.C. se ha fechado el fresco citado del acróbata y el toro, lo que nos indica que en ese momento el esplendor de Cnosos estaba en su apogeo. Por esas fechas, en torno al 1450, una tremenda explosión del volcán Santorín, en la isla de Thera produjo un intenso maremoto y una nube de azufre y cenizas que causaron el fin de la cultura minoica. No está suficientemente aclarado todavía si ese término repentino y traumático pudo ser facilitado además por alguna invasión de los micénicos del continente, pero en todo caso se hace evidente que Micenas aprovechó la ruina de Creta para establecerse en los lugares en donde antes había reinado el legendario Minos.

 

Sirve como confirmación de la manera traumática en que se extinguió la civilización de los Segundos Palacios el hecho de que cuando se excavó la Sala del Trono de Cnosos se encontraron diversos materiales de uso cotidiano en total desorden: fragmentos de jarras, ungüentarios, etc, lo que nos indica que los pobladores del palacio sintieron un peligro inminente y hubieron de huir, si pudieron, de forma precipitada. El desastre, fuera motivado por un intenso seísmo o la guerra con Micenas, rompió la vida habitual del palacio.

 

Antes de ese desastre, en la primera mitad del siglo XVII a.C., otro fuerte temblor de tierra, tan frecuente en el Egeo, causó la destrucción de un pequeño templo situado cerca de Cnosos, en Anemospilia. Cuando los arqueólogos excavaron en ese lugar en 1979 se encontraron con una sorpresa que rompía los esquemas mentales que sobre la dulzura de la civilización minoica, que no precisaba siquiera de murallas, se había ido formando en nuestro siglo.

 

En palabras de Manuel Bendala: "lo sorprendente fue el hallazgo de restos de varios seres humanos, dos de ellos un hombre y una mujer, junto a un adolescente, tendido en una especia de mesa, que parecía recién sacrificado con un cuchillo de bronce; sobre ellos y otros dos más se derrumbó el techo, por un seismo, que sorprendió a todos mientras se hallaban en el curso de lo que, a todas luces, se trataba de una macabra ceremonia de inmolación humana...". Sigue argumentando Manuel Bendala que "El templo de Anemospilia descubre una faceta nueva sobre Creta, explicable sin embargo en los parámetros de la mentalidad antigua. En situaciones excepcionales, para calmar la cólera de los dioses, o para remediar grandes males, no era extraño acudir a decisiones drásticas como las adoptadas en el templo en cuestión, en medio del pavor de los temblores de tierra, que habrían de acabar con todos, sacrificado y sacrificadores. Recuérdense, a título de ejemplos, el sacrificio de Isaac de la Biblia, o el de Ifigenia, la hija de Agamenón, forzado para obtener los vientos favorables que permitieran a los griegos navegar hacia Troya".

 

Tras la destrucción masiva de los "Segundos Palacios" solo tenemos constancia de que se reconstruya el de Cnosos, cuyos pobladores serán, ahora, gentes procedentes de la Hélade que han desarrollado una nueva forma de escritura, el Lineal B, que corresponde a un pueblo que habla ya en una forma arcaica de lo que será luego la propia lengua griega. La civilización de Minos se está extinguiendo y es en la Grecia del continente, en la Argólida, donde Micenas habrá de desarrollar su prepotencia.