PALACIOS CRETENSES

 

 

 

PALACIOS CRETENSES

 

 

 

 

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Palacio de Cnosos

 

 

Las investigaciones llevadas a cabo en Creta sugieren que a principios del segundo milenio antes de Cristo se produjo en la isla un proceso de concentración de la riqueza y el poder en unas pocas manos, proceso que hace que surjan, en un momento muy temprano de su historia, imponentes realizaciones arquitectónicas, los denominados palacios cretenses, que no tienen paralelos en ese momento en otros lugares de la Grecia continental. Estamos en lo que Evans denominó Minoico Medio, que más recientemente el investigador Nicolás Platón designo como etapa de los "Primeros Palacios" (entre los años 2000 y el 1700 a.C.). Los vestigios del pasado que los arqueólogos han aflorado en Cnosos, Faistos, Mallia o Hagia Triada, nos hablan del esplendor que esos primeros palacios cretenses llegaron a alcanzar.

 

El palacio cretense supone un conjunto irregular de edificios que se levantan sobre un sistema de terrazas, a distintos niveles, y que se estructuran en torno a un gran patio central, de forma rectangular y generalmente porticado. Las construcciones cuentan con varias plantas que sirven para habitaciones domésticas, talleres y almacenes, todo ello unido por multitud de corredores, pasillos y escaleras. Frecuentes pozos de luz, dispuestos de forma irregular, cumplen la función de dotar de iluminación y ventilación a las habitaciones. No es de extrañar, ante el aspecto realmente confuso del conjunto, que los griegos de la Hélade, mucho menos desarrollados en sus creaciones arquitectónicas y sintiéndose deslumbrados al admirar estos edificios, hablasen de la existencia de un "Laberinto" en el que residía Minos, rey de la isla.

 

En el Minoico Medio, a través de la cultura de los primeros palacios se pasa en Creta de una forma de vida tradicional en aldea a una organización centralizada por regiones o comarcas. La isla se articula en varias zonas que dependen de los distintos palacios que en ese momento se levantan en ella. No consta que Cnosos, el más espectacular de los palacios aflorados, fuese realmente más importante que los demás. Desde luego, eso sí, en esos momentos tan remotos de la historia griega no hubo ninguna creación similar a ellos en la Hélade, ni en las islas Cícladas.

 

En el palacio cretense residía el Señor y su séquito, ejerciendo funciones administrativas y religiosas. Se piensa que era en su patio central donde se realizaban los juegos rituales de tauromaquia, en los que jóvenes acróbatas llevaban a cabo peligrosos saltos burlando las afiladas defensas del animal. Se nos escapa la simbología de este arriesgado ejercicio, sin duda dotado de una especial trascendencia de tipo religioso.