LAS MURALLAS DE FOCEA
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Depósito de ánforas en Ampurias |
Según las noticias de Heródoto el rey tartesso Argantonio llegó a ofrecer a los focenses, amenazados por los persas, que se establecieran en la zona de sus dominios que prefiriesen. Al no ser aceptado el ofrecimiento Argantonio les entregó una elevada cantidad de plata destinada a reforzar las murallas de Focea. Esos esfuerzos, sin embargo, no tuvieron el fruto apetecido y en el año 540 los hombres de Ciro destruyeron Focea, muchos de cuyos habitantes (más de la mitad) la abandonaron y buscaron refugio en Alalia, en la isla de Córcega.
Los focenses habían dejado pasar la oportunidad de establecerse en Tartessos y cuando su ciudad fue arrasada Argantonio ya había fallecido. Eran tiempos, además, en que el poder de Cartago se estaba consolidando en el sur de España. Solo cinco años después de la caída de Focea, en el 535, una alianza naval de Cartago y los etruscos se enfrentó victoriosamente a los griegos precisamente en Alalia y, de nuevo, los focenses hubieron de emprender otro éxodo masivo, en esta oportunidad en dirección a las costas de Italia, en donde fundaron la ciudad de Elea.
Hemos de pensar que la generosidad de Argantonio con los focenses pudo deberse a que realmente estaba intentando buscar nuevas salidas a la situación de monopolio que hasta entonces habían ejercido los mercaderes fenicios sobre el comercio de Tartessos. En el año 573 se produjo la caída de Tiro en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia, lo que supuso la desconexión de las relaciones entre las colonias fenicias de Occidente y sus metrópolis del Oriente. Argantonio, viendo como su reino atravesaba una profunda crisis al no conseguir dar salida a sus productos mineros y preocupado igualmente por la amenaza que suponía el creciente poder de Cartago, intentó convencer a los focenses para que se establecieran en sus dominios y consolidaran sus relaciones comerciales.
Este episodio del ofrecimiento de Argantonio a los focenses hace alusión, de manera indirecta pero clara, a la intensa crisis que en esos momentos debía estar sufriendo la sociedad de Tartessos, que está llegando a los tiempos que marcan el ocaso de esta mítica civilización.
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