| EL PUENTE ROMANO
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Dentro del proceso fundacional de la nueva ciudad constituyó factor decisivo la erección de un puente sobre el río Guadiana en un lugar especialmente estratégico. La existencia de una isla en esa zona favorecía que la construcción pudiera asentarse sobre ella y además, precisamente aquí, se podía vadear el río sin excesiva dificultad.
El puente, que alcanza una longitud de 792 metros y cuenta con 60 arcos, es obra de época augustea, levantado sobre un núcleo de hormigón y paramentos de granito. La impetuosidad del río ha hecho que a lo largo de los siglos se hayan precisado continuas restauraciones, siendo precisamente el primer tramo del mismo, que transcurre desde la ciudad hasta el primer descendedero y que supone los diez primeros arcos, la parte que actualmente sigue más fiel a la primitiva imagen que hubo de tener en la antigüedad. Actualmente, en uno de sus extremos, el que accede a la ciudad, se encuentra la alcazaba árabe cuya construcción ordenó Abd al-Rahman II en el año 835.
El Decumano Máximo, una de las arterías principales de Emerita, nacía en los inicios del puente, del que supone una prolongación, transcurriendo luego por las actuales calles del Puente, Cava y Santa Eulalia, en tanto que el Cardo, la otra vía principal, se ha identificado bajo las calles Trajano, Juan Pablo Forner, Zamora Vicente y de los Maestros. Su anchura era de unos 4,5 metros.
Para consolidar la orilla del río, los ingenieros romanos levantaron un colosal dique protector de 365 metros, construido a base de hormigón y piedra, con contrafuertes de granito. La obra se conserva todavía en nuestros tiempos y a lo largo de ella se pueden observar diferentes bocas por donde vertían al río los desagües de las cloacas que atravesaban Emerita. Al otro lado de la ciudad, para salvar el río Albarregas, se levantó otro puente, a base de sillares de granito. Está formado por cuatro arcos y dos aliviaderos y es obra, igualmente, de tiempos de Augusto. Por aquí pasaba la Vía de la Plata, cuyo inicio se sitúa en la puerta de acceso al Cardo Máximo de la ciudad.
El espacio urbano de la nueva colonia se trazó de una sola vez, dentro de un ambicioso programa que tuvo la previsión de dejar espacios libres de construcciones dentro del recinto amurallado, con la intención de que en el futuro pudieran ser ocupados por edificios de manera paulatina. Acredita ese intención urbanística el hecho de que, por ejemplo, el Anfiteatro, construido en el año 8 a.C., se apoye en la muralla, que es anterior. Igualmente, el acueducto de Cornalvo también se asienta en su zona meridional en la muralla. La nueva ciudad se estructuró en cuadrículas que delimitan manzanas regulares, cuyas dimensiones vienen a situarse en torno a los 100 metros de largo y 55 metros de ancho.
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