| ESPECTÁCULOS PÚBLICOS
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Al tratarse de una ciudad de nueva creación, habitada por colonos itálicos, Augusta Emerita puede ser considerada como prototipo de una población plenamente romanizada. Ese es el motivo de que los edificios destinados a espectáculos públicos, a los que tan aficionado era el pueblo romano, alcancen en Emerita unas dimensiones y características realmente sorprendentes, lo que habría sido inusual, en otro caso, en una provincia, la Lusitania, tan escasamente romanizada hasta entonces.
El Teatro emeritense aprovecha en su construcción la pendiente de una colina para asentar parte de su graderío y favorecer, además, la acústica. Sobre ella se sitúa una imponente fábrica de hormigón, revestida de sillares almohadillados de granito. Es obra de los años 16/15 a.C. y se cree que fue patrocinada por el propio Agrippa, yerno del emperador Augusto. Alcanzó un aforo de 5.500 espectadores y fue preciso realizar algunas remodelaciones. La primera, a finales del siglo I d.C. y otra posterior, ya en el siglo IV. Destaca, sobre todo, en el Teatro de Augusta Emerita, además de su amplia cavea (graderío) y la orchestra, pavimentada en mármol, la monumental fachada de la scena, que contaba con tres puertas y estaba ornamentada con ricas esculturas y decoración arquitectónica.
En sus inmediaciones se sitúa el edificio del Anfiteatro, inagurado en el año 8 a.C. y que tenía capacidad para 15.000 personas. En él se celebraban los combates de gladiadores, cuyo origen se remonta a los rituales funerarios etruscos, y las venationes, combates con animales salvajes. La planta tiene forma de elipse y en su arena se aprecia todavía la fossa bestiaria, en donde se colocaban las jaulas de animales y la tramoya. El edificio está levantado sobre otra imponente masa de hormigón, con mampuesto y granito. Un alto podium separaba la arena del graderío y estaba revestido de placas de mármol. En él se han podido documentar ricas pinturas que reproducían escenas de combates gladiatorios.
El Circo, finalmente, destinado a las carreras de carros, a las que tan apasionados eran los emeritenses, se sitúa en las inmediaciones de la vía que unía Emerita con Toletum, fuera de las murallas de la ciudad. Su interior tiene una superficie de 30.000 metros cuadrados, con unas dimensiones de 403 metros de largo por 96,5 de ancho, alcanzando un aforo de 30.000 espectadores, lo que nos confirma el aspecto colosal que hubo de presentar en la antigüedad. En el interior de la pista se ubicaba la spina, plataforma de hormigón que alcanza una anchura de 8,5 metros y que se ubicaba sobre un podium de 95 centímetros de alto y 223 metros de largo. Debió contar, como es habitual, con una rica decoración de obeliscos, estatuas, fuentes, etc.
Al norte del edificio, en su cabecera, se ubicaba la Puerta del Triunfo, por donde salían los carros vencedores. Se cree que el Circo de Emerita debió levantarse en el siglo I d.C., quizás en tiempos de Tiberio, siendo luego reconstruido en el siglo IV d.C. |