| MURALLAS Y ACUEDUCTOS
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Las murallas de la Mérida romana debieron alcanzar los 3.800 metros de longitud, con una altura en torno a los tres metros y encerrando una superficie del orden de las 67 hectáreas. Su trazado tenía su límite septentrional en el depósito de agua del acueducto de los Milagros; el oriental, en el conjunto de edificios del Teatro y del Anfiteatro; el meridional, en la zona de la Casa del Mitreo y el occidental, finalmente, en el dique protector que corría paralelo al río.
Para el suministro de agua a la Colonia Emerita, cuestión siempre clave en el diseño de una ciudad romana, se levantaron tres conducciones que lo recogían de diferentes embalses y veneros. La primera de esas conducciones era la que se conocía como Aqua Augusta, o acueducto de Cornalvo, que nacía en el embalse de ese nombre, situado a 16 kilómetros de la ciudad. La presa, con un alzado de 18 metros, ocupaba una longitud de 220 metros. En el centro del dique, en el interior de una torre de planta cuadrada, se situaban las puertas de regularización. La conducción alcanza una longitud de 25 kilómetros, pasando por la zona donde se ubican el Teatro y el Anfiteatro y termina en un depósito final, el Castellum Aquae, que se ubicaba en las inmediaciones de la actual Plaza de Toros.
La segunda conducción, el acueducto de San Lázaro, canalizaba el agua procedente de veneros existentes a unos 5 kilómetros de la ciudad. Surtía un depósito existente en las inmediaciones de la Casa del Anfiteatro y se dirigía, luego, hacía la zona central de la ciudad (foro municipal). Es de destacar que un fragmento de este acueducto afloró en las excavaciones del edificio donde se ubica el Museo Nacional de Arte Romano, integrándose actualmente esos vestigios en los sótanos del Museo.
Finalmente, un tercer acueducto, el de Los Milagros, tenía su origen en el embalse de Proserpina, a 5 kilómetros de la ciudad. El dique allí levantado tenía una longitud de 500 metros, siendo su forma en talud, a base de hormigón y sillarejos. La conducción tiene una extensión de unos 9 kilómetros y el Castellum Aquae se situaba en la zona del actual Cerro del Calvario. En nuestros tiempos se pueden contemplar las esbeltas arquerías de esta construcción en las inmediaciones de la estación, más allá de las vías del ferrocarril.
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