MOSAICOS

 

 

MOSAICOS ROMANOS

 

 

 

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Mosaico de las Cuatro Estaciones.

El Otoño

 

 

 

Los mosaicos que se han conservado en esta villa hispanorromana nos hablan de la suntuosidad y el lujo de que gustaban rodearse los ricos propietarios de tierras en esta última etapa del Imperio. El buen estado de conservación de muchos de ellos y las labores de protección llevadas a cabo con el patrocinio de la Diputación Palentina permiten que el moderno visitante pueda gozar con su contemplación. Entre los que reproducen asuntos figurados hemos de destacar el correspondiente a la habitación número 3, denominado mosaico "de las Cuatro Estaciones". En él se articulan abundantes motivos marinos en torno a una gran cabeza de Océano, de la que, desgraciadamente, solo se conservan las barbas del dios. En las esquinas se ubican alegorías de las Cuatro Estaciones. Las que corresponden al Otoño e Invierno se encuentran muy bien conservadas.

 

En la habitación número 24 el mosaico se encuentra especialmente deteriorado en sus alfombras laterales, si bien, milagrosamente, ha conservado el motivo de su representación central, que nos habla del mito de "Leda y el cisne".

 

Otras estancias conservan excelentes representaciones de temas geométricos. Así la número 14 (mosaico de los "nudos de Salomón), en la que se pueden apreciar hasta 55 cuadrados en cuyo interior se inscriben "nudos de Salomón" o "rosas de los vientos", o la habitación número 17, decorada con el mosaico de las "swásticas", formado por 8 grandes círculos con swásticas en su interior.

 

En general, al excavar la villa, sus investigadores detectaron que en las habitaciones que contaban con "hipocausto" bajo su suelo los mosaicos estaban especialmente deteriorados. Se piensa que ello se debe a que los lugareños procedieron a su destrucción intentando conseguir materiales de construcción (ladrillos) procedentes de citados "hipocaustos". De esta forma, las habitaciones que no contaban con ese sistema de calefacción son las que mejor han conservado su decoración musivaria.

 

Muchas de las habitaciones de la villa de Quintanilla de la Cueza levantan su suelo sobre pilares que permiten la existencia de una estructura por donde circula el aire caliente producido en hornos situados, generalmente, en el muro exterior de cada habitación. Es también usual que un mismo horno pueda servir para dos habitaciones. Ello es un precedente de las denominadas "glorias" castellanas, vetusto sistema de calefacción de honda tradición en el medio rural de la Meseta. En Quintanilla de la Cueza se han conservado los vestigios de citados "hipocaustos", lo que otorga, junto con sus buenos mosaicos, un especial atractivo a la villa.