LA OLMEDA

 

 

VILLA ROMANA DE LA OLMEDA

 

 

 

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Mosaico de la cacería

 

 

 

Los vestigios arqueológicos de esta villa romana se sitúan en las inmediaciones de Pedrosa de la Vega (Palencia), siendo su acceso, partiendo de la carretera general de Palencia a Saldaña, una carretera que se inicia en la localidad de Gañinas y que conduce directamente al yacimiento arqueológico.

 

Los primeros sondeos se iniciaron en el año 1.968 y fueron efectuados por Don Javier Cortes, propietario de la finca y persona amante del Pasado, tras el previo hallazgo fortuito de diversos vestigios de época romana. A partir de 1.969 comenzaron las excavaciones metódicas, dirigidas por Don Pedro de Palol. Hasta 1.980 la financiación de los trabajos fue sufragada por el Sr. Cortés, quien posteriormente donó el conjunto a la Diputación Provincial de Palencia, creándose con ese motivo un Patronato de las excavaciones, lo que ha facilitado la consolidación y musealización del yacimiento.

 

Ello permite que la persona que actualmente desee visitar esta antigua villa romana tenga acceso a los vestigios "de un mundo aristocrático rural, culto y refinado, en el que durante los años más difíciles del final del Imperio, se había refugiado una gran parte de la cultura y del arte de Roma, dentro de un ambiente autosuficiente tanto desde un punto de vista de producción de riqueza y de consumo, como también, muchas veces, en su potente y perdurable espiritualidad, ya sea defendiendo sus viejas y cultas tradiciones paganas literarias y religiosas o bien incorporándose plenamente a las corrientes nuevas cristianas, en un intento de eludir el naufragio fatal de la estructura política, militar y social del viejo Imperio romano".

 

La villa romana de La Olmeda es una de las más completas y ricas que el Pasado nos ha legado en toda la Hispania romana, siendo de destacar, además, que sus mosaicos polícromos se incluyen entre los más bellos de todo el Occidente del mundo tardorromano.

 

Arquitectónicamente la villa de La Olmeda es un edificio cuya estructura gira en torno a un gran patio de forma rectangular, rodeado de cuatro galerías a las que acceden las diferentes habitaciones. Cuatro torres, cuadradas en la fachada Norte y octogonales en la del Sur, se sitúan en los flancos de la villa. El edificio hubo de tener dos plantas, ya que se han podido identificar los vestigios de las escaleras que accedían a las habitaciones del piso superior.

 

Los inicios de esta villa romana parecen remontarse a los años finales del siglo I d.C., alcanzando su ocupación hasta los postrimerías del siglo III, momento de fuerte crisis económica y social. Durante el siglo IV la villa fue reedificada, de nueva planta y en distinto lugar, estimándose que es en tiempos de Teodosio, finales del siglo IV, cuando alcanza su mejor momento de esplendor. Es ahora cuando se colocan en los suelos de sus estancias los más bellos mosaicos de la casa. Los "honestiores" que residieron en la villa de La Olmeda supieron, sin duda, dotar a su residencia campestre de los más exquisitos lujos que la vida urbana podía ofrecer en ese momento; los vestigios arqueológicos conservados lo acreditan de forma fehaciente.

 

A finales del siglo V, o quizás ya en el siglo VI, la residencia es abandonada de forma precipitada. Se desconocen las causas concretas de la violencia y destrucción que se acusan en la villa, pero lo cierto es que nadie quiso, o pudo, pararse a recuperar los abundantes utensilios que quedaron abandonados entre las ruinas. Así al excavar la villa fue frecuente encontrar útiles de bronce o hierro atrapados, a veces, debajo de muros caídos o entre niveles de techumbre y cenizas.