LIBRO DEL AMDUAT

Tumba de Tutmosis III - Hora Duodécima

El Sol está a punto de aparecer en el Horizonte. El escarabajo, símbolo de la renovación, preside la Barca Solar

 

 

 

 

 

Entre los textos funerarios fechados en los tiempos del Imperio Nuevo se incluye un genero literario específico que nos ha transmitido valiosas imágenes de uno de los mundos del Más Allá, el Inframundo, por el que diariamente se produciría el viaje de la Barca Solar durante las horas de la noche. Entre esos libros que se ocupan del Inframundo habría que incluir el Libro del Amduat, el Libro de las Puertas, el Libro de las Cavernas, el Libro de la Tierra, el Libro de la Letanía de Re y el Libro de la Vaca Sagrada. Se trata de unos textos funerarios que habrían de ser reproducidos una y otra vez en las paredes de las tumbas que los reyes del Imperio Nuevo se hicieron construir en el Valle de los Reyes, en las inmediaciones de Tebas.

 

 

Libro del Amduat

En una de esas tumbas, que albergó en su día los restos de Tutmosis III, fueron identificadas las primeras copias que se han conservado del denominado Libro del Amduat, obra que nos habla del viaje nocturno del dios Re y su sequito a lo largo de las doce horas de la noche por la Duat, el reino del Inframundo que es gobernado por Osiris, dios de los muertos.

El viaje de Re por el reino de los muertos se iniciababa en la primera hora de la noche, cuando la Barca Solar se hundía en el Horizonte, tragada aparentemente por la tierra. En ese momento del crepúsculo, Re era representado con cabeza de carnero, símbolo de la vejez y la decrepitud. A la mañana siguiente, con el nuevo amanecer, Re habría de salir del Inframundo triunfante, representado ahora como un escarabajo, el animal que para los egipcios habría llegado a la existencia por si mismo.

Re surgía cada nuevo día con una renacida juventud anunciando una esperanza de eternidad para todos los hombres justos. Cada noche, en la Duat, Re permitía que los difuntos bendecidos subieran a su barca para elevarse todos, al amanecer, hacia el reino de los cielos. Ese es el motivo de que los textos egipcios denominen a la barca de Re como la “Barca de los Millones”. El viaje de Re por el mundo sin luz suponía un claro símbolo de la esperanza de resurrección que esperaba a los muertos en la Duat, en el reino de Osiris.

Veremos seguidamente el modo en que se desarrollaba ese viaje de la Barca Solar por el mundo de la noche, de acuerdo con la interpretación que del Libro del Amduat representado en la tumba de Tutmosis III realizaron Eric Hornung y Theodor Abt.

 

 

En la Hora Undécima vemos los castigos que sufren los muertos no bendecidos.

Las divinidades protectoras de Re emiten un aliento de fuego que aniquila a los impuros, situados en pozos ardientes.

 

 

Las Horas de la Noche

El viaje nocturno de Re se iniciaba en la Hora Primera de la noche, cuando se había producido la puesta del sol en el Horizonte. En su barca, Re era acompañado por un séquito de divinidades entre las que destacaba su hija Maat, responsable del orden del cosmos y guía en el camino de la oscuridad. En cada una de las doce horas de la noche Re habría de ser guiado también por la diosa Hathor, representada en doce diferentes acepciones, una para cada hora respectiva. Además, doce serpientes uraeus, símbolos de la luz  divina, se encargarían de iluminar la oscuridad, manteniendo así alejados a los enemigos del dios sol.

En la Hora Segunda se iniciaba el viaje de la Barca Solar por el río que atraviesa el Inframundo, del que se nos ofrece la imagen de una región fértil cuyos campos son trabajados por personas que llevan en sus manos espigas de cereal, símbolo de la buena cosecha producida. Se confirma, así, la creencia de que Osiris, en su reino, tendría asignadas diferentes parcelas de tierra a diversos personajes que se ocupan de su laboreo.

En las Horas Tercera y Cuarta de la noche, Re avanzará en su barca por las denominadas Aguas de Osiris, símbolo de las aguas fertilizantes del Nilo, y arribará al desierto de Rosetau, también llamado tierra de Sokar, divinidad que encarna a una de las acepciones de Osiris. Llegará así Re, en la Hora Quinta, a la Caverna de Sokar, donde se sitúa la propia tumba de Osiris, que está flanqueada por Isis y Neftis que han adoptado la forma de pájaro. Es aquí donde se produce la unión de Osiris-Sokar con Re y con el propio difunto bendecido. En esta Hora Quinta se sitúa también el Lago de Fuego, lugar de castigo para los difuntos no justificados, que no superaron el Juicio de Osiris. Serían unas aguas de luz que resultan gratas de beber para los muertos bendecidos pero que suponen un inmenso castigo para los pecadores.

En la Hora Sexta, en la media noche, es cuando se produce la unión del cuerpo y el alma de Re. Es ahora cuando llega la luz y la vida para los muertos bendecidos. Es en esta hora en la que se sitúa el momento clave del renacer de los muertos a la vida eterna, a la vida de millones de años.

El viaje de Re por la noche está plagado de peligros. Las fuerzas del caos están acechantes y pretenden conseguir que la renovación de la creación sea interrumpida. Los enemigos de Re buscan que el sol no surja en el nuevo amanecer y que el orden del cosmos sea quebrantado. Precisamente el momento de máximo peligro llegará en la Hora Séptima, cuando Re deberá enfrentarse con la serpiente Apofis, paradigma del caos y del desorden. La victoria de Re cada noche permitirá que el orden natural de las cosas no se derrumbe. Será en la Hora Octava, tras la victoria de Re cuando quede asegurado ese retorno del orden cósmico, en tanto que en la Hora Novena las diversas divinidades ayudarán a remolcar la Barca Solar, que seguirá avanzando por el Inframundo y en la Hora Décima habrá de producirse el episodio, cada noche repetido, de la cura y reparación del Ojo de Re por los dioses Thot y Sejmet.

Cuando llega la Hora Undécima estamos ya muy cerca del nuevo amanecer. Es en este momento cuando se nos habla de los castigos que sufren los muertos no bendecidos. Cuatro diosas, que montan sobre serpientes, emiten un aliento de fuego que protege a Re y aniquila, una y otra vez, noche tras noche, a sus enemigos. Se representan pozos ardientes en donde los declarados impuros sufren el castigo de su eterna destrucción.

Finalmente, la Barca Solar llega a la Hora Duodécima. Se produce el nuevo amanecer del sol. Es el momento del renacimiento y de la regeneración plena de Re y de los muertos bendecidos. Re se muestra ahora en todo su esplendor, coronado por el disco solar y protegido por la serpiente uraeus. La Barca de los Millones, en la que navegan los muertos declarados justos en el juicio de Osiris, avanza hacia la luz, hacia el reino celestial, en medio de una alegría generalizada. El proceso de regeneración se ha completado. La creación se ha renovado una vez más. Re ha salido victorioso de las amenazas del Inframundo, en donde noche tras noche se produce continuamente la renovación de la vida. A partir de ahora cada difunto brillará en el cielo como Re.

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

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