AMENAZAS A RE Y AL ORDEN

DEL MUNDO EN LOS

"TEXTOS DE LAS PIRÁMIDES"

Representación de la barca de Re

 

 

 

 

 

 

Los “Textos de las Pirámides”, representados en las paredes de los corredores y cámaras sepulcrales de los reyes egipcios desde los tiempos de la V dinastía, pretenden facilitar la ascensión del espíritu del faraón fallecido, que deberá atravesar diversos lugares de purificación, entre ellos el denominado Lago de los Juncos, antes de presentarse ante el Gran Tribunal de los Dioses, que presidido por Atum-Re, el Señor Universal, escuchará las alegaciones de las divinidades, el denominado ”Pueblo del Sol”, para conocer si durante su reinado en la tierra el monarca hizo aplicar adecuadamente la Regla de Maat, la idea de Orden, Justicia y Equilibrio que el Dios Primordial impuso en el primer momento del acto de la Creación.

 

En ese juicio cabía la posibilidad de que alguna de las divinidades se opusiera a la pretensión del Rey fallecido de acceder al Reino Celeste, motivo por el que los sacerdotes de Heliópolis elaboraron multitud de sortilegios y conjuros que, favorables a las pretensiones del Rey, se repiten de manera reiterativa por las paredes de su tumba.

 

Entre esos sortilegios hemos seleccionado la Declaración número 569, cuyo título es “Discurso al dios-sol”, que se ha identificado en las tumbas de Pepi I, Merenra y Pepi II.  Se trata de un conjuro en el que el espíritu del Rey no duda en emitir terribles amenazas tanto contra Re, el Dios Primordial, como contra el Orden del mundo.  El Rey está dotado de un inmenso poder, ya que es un dios, y afirma, por ejemplo, que si se le ponen trabas para acceder al Cielo, morada de las divinidades, no dudará en impedir que el sol salga en el nuevo amanecer o que las estrellas brillen en el firmamento. Entre ellas se cita, por ejemplo, a Orión y Sotis. Incluso, ¡algo terrible para Egipto!,  las Dos Orillas del Nilo serán contenidas por Horus, divinidad con la que el Faraón se ha identificado, y ya no se volverá a producir el fenómeno anual de la inundación.

 

Llama la atención entre esas amenazas que el espíritu manifiesta que si los jueces ponen obstáculos para que pueda acceder a lo que considera su derecho no dudará, incluso, en impedir que los hombres mueran en el futuro. El poder del Rey superaría, de ese modo, al menos eso se afirma, al propio poder de la muerte.

 

Como no podía ser de otro modo, tras proclamar esas inquietantes amenazas al final de la declaración el equilibrio se restaura y el espíritu del Rey, que ama con intensidad a Re, manifiesta que desea contribuir a la navegación de la Barca Solar y escoltar a la Gran Divinidad, a la que expresa sin titubeos que amará tanto con su cuerpo como con su corazón.

 

 

 

 

 

Declaración 569 de los "Textos de las Pirámides"

 

Discurso al dios-sol

 

 

Yo conozco tu nombre, no ignoro tu nombre; tu nombre es “Ilimitado”, el nombre de tu padre es “Tu-eres-grande”, el nombre de tu madre es “Paz”, la que te da a luz en el sendero del amanecer (¿), el sendero del amanecer (¿).

 

El nacimiento del Ilimitado en el horizonte será impedido,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

El nacimiento de Selkis será impedido,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

Las Dos Orillas serán contenidas por Horus,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

El nacimiento de Orión será impedido,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

El nacimiento de Sotis será impedido,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

Los Dos Monos, sus queridos hijos, serán apartados de Re,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

El nacimiento de Upuaut... será impedido,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

Los Hombres serán alejados del Rey, el hijo del dios,

si me impides llegar al lugar donde estás.

 

A tu tripulación de Estrellas Imperecederas se le impedirá llevarte a remo,

si les impides dejarme ir a bordo de esta barca tuya.

 

A los hombres se les impedirá morir,

si me impides ir a bordo de esta barca tuya.

 

Los hombres serán apartados de la comida,

si me impides ir a bordo de esta barca tuya.

 

Yo soy..., enviado de Re, y no seré apartado del cielo; el árbol... pone su mano sobre mí, (incluso ella) la portera del cielo; ... se ha preparado para mí, (incluso él) el barquero del Canal Sinuoso, no seré retenido, ni se pondrán obstáculos contra mí, porque soy uno de vosotros, dioses.

 

Yo he venido a ti, Oh Re, he venido a ti, Oh Ilimitado, y te conduciré a remo, te escoltaré, te amaré con mi cuerpo, te amaré con mi corazón.”

 

 

 

 

RECOMENDAMOS

 

“Los Textos de las Pirámides”

López. F. y Thode. R. (2003)

 Versión española en Internet de la obra de Faulkner, R.O.

http://www.egiptologia.org