La serpiente Apofis
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El difunto se enfrenta a Apofis. Escena del "Libro de los Muertos". |
Antes hemos hecho mención al viaje que Ra realizaba en su barca solar durante el día siguiendo el curso del Nilo celestial, así como al modo en que desaparecía en el horizonte, cuando llegaba la noche, sumergiéndose en el reino de las Tinieblas. Los hombres, atemorizados, contemplaban como Ra se ocultaba y esperaban que al día siguiente hubiese vencido los peligros del Mal y reapareciera triunfante. Con cada nueva aparición del sol la creación se renovaba y el mundo era regenerado. El "Libro de los Muertos" (capítulo 133) recoge interesantes noticias en relación con ese continuo triunfo de Ra sobre el Mal:
"Ra surge en su horizonte: su Enéada le acompaña cuando el dios sale de su cámara secreta. Un estremecimiento se apodera del horizonte oriental del cielo a la voz de Nut, que despeja los caminos para Ra, en presencia del Gran (dios) que hace su recorrido. ¡Elévate, Ra, que te hallas en tu aposento divino a fin de que engullas los vientos, que aspires la brisa del Norte, que absorbas la médula espinal, que caces con el lazo el día, que respires Maat, que distribuyas (tu) séquito y que navegues en tu barca hacia el cielo inferior!. Los Grandes corren de un lado a otro, conmovidos ante tu voz: tú vuelves a poner en orden tus huesos, agrupas tus miembros y vuelves tu rostro hacia el buen Occidente. Apareces renovado día tras día, porque eres una estatuilla de oro bajo el esplendor del Disco. Asimismo, el cielo está lleno de estremecimientos cuando apareces cada día completamente renovado. El horizonte se regocija por ello y en tu barca se levantan gritos de júbilo".
Durante el viaje de Ra por el Nilo subterráneo los egipcios, dominados por el temor, pensaban que en esos momentos de la noche una inmensa serpiente habría de atacar una y otra vez al gran dios, esforzándose por impedir el nacimiento del nuevo día; se trataba de la serpiente Apofis. En la mitología egipcia este ser monstruoso suponía la encarnación de todo lo maligno. Era el Caos, el Desorden, las Tinieblas,... En estas ancestrales ideas hemos de buscar, pensamos, el origen de las creencias dualistas que sobre el Bien y el Mal se han ido sucediendo a lo largo de la historia. En el diario enfrentamiento entre Ra y Apofis se encuentra el origen de las doctrinas que más adelante habrían de elaborar los grupos esenios, gnósticos o cátaros. El propio Evangelio de San Juan, con su oposición entre la Luz y las Tinieblas, habría recogido la esencia de estas ideas dualistas sobre el continuo enfrentamiento entre el Bien y el Mal en nuestro mundo.
El combate diario entre Ra y las fuerzas del Caos, afortunadamente, se resolvía, día tras día, con la victoria del primero. El Mal era vencido cada noche y el sol renacía en cada nuevo amanecer. Tras esa victoria, el triunfante Ra navegaba por el cielo en armonía, lo que causaba el júbilo de los habitantes del valle del Nilo, cuyos sacerdotes emitían diarios conjuros y encantamientos para con su poder mágico apoyar la causa del dios.
El capítulo 15 del "Libro de los Muertos" recoge un interesante himno a la gloria de Ra que nos expresa los sentimientos de los antiguos egipcios en relación con este continuo enfrentamiento entre el dios y el Mal:
"¡Salve, oh Ra, adornado con las dos plumas, potencia grandiosa que surges del Nun! ¡Sea exaltado Ra cada día! ¡Abatido sea Apofis! ¡Sea bueno Ra cada día! ¡Pernicioso sea Apofis! ¡Sea poderoso Ra cada día! ¡Débil sea Apofis! ¡Sea amado Ra cada día! ¡Odiado sea Apofis! ¡Sea abrevado Ra cada día! ¡Seco de sed esté Apofis! ¡Sea repuesto (de alimentos) Ra cada día! ¡Padezca hambre Apofis! ¡Sea libre Ra cada día! ¡Capturado sea Apofis, el incendiario, y que su fuerza le sea arrebatada! ¡Ra resulta victorioso sobre Apofis!...
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