MAAT El hombre y el orden en el mundo
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Cuando llegue el fin, Maat permanecerá.
Máximas de Ptahhotep (5, 97).
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Isis y Neftis, en una escena del juicio de los muertos, coronadas por la pluma de Maat. |
Los egipcios pensaban, cuando llegaba el momento de la muerte, que si un hombre había vivido y actuado de acuerdo con Maat, es decir, había ajustado su existencia a la Verdad y la Justicia, cuando fallecía su vida estaba asegurada en el más allá para siempre.
El hombre justo, conformado a Maat, tenía la esperanza de ajustar su destino, tras la muerte, al de Osiris. Los elementos espirituales que se integraban en el hombre eran de naturaleza divina y por tanto eran eternos del mismo modo que lo son los dioses.
Ahora bien, si el hombre no había sido justo, es decir si no había obrado en su vida conforme a Maat, tras la muerte le esperaba la aniquilación y el olvido. |