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En el texto que vamos
a reproducir se encuentra una atractiva síntesis de las creencias de los
antiguos egipcios en relación con el paso de la muerte a una nueva vida en
el más allá:
FÓRMULA PARA
SALIR AL DÍA Y VIVIR TRAS LA MUERTE
Palabras dichas por N.(1):
¡Oh, Único(2), que se levanta como la Luna(3)! ¡Oh, Único, que brillas(4)
como la Luna! ¡Que N. pueda salir afuera(5) entre la multitud de tus
gentes(6)! ¡Desátame (7), como lo están los habitantes de la luz(8)! ¡Y
abremé la Duat(9)!
Y he aquí que N. salió al día para hacer todo lo que pudiese desear hacer
entre los vivos(10)”.
Libro de los Muertos, capítulo 2
NOTAS
1) N. es el nombre del difunto.
2) El dios Único de los egipcios era Re, simbolizado por el disco solar.
Osiris era una manifestación de Re en cuanto dios de los muertos.
3) Re, el sol, durante el día, se alza en el cielo del mismo modo que la
Luna surge durante la noche.
4) La Luna es el astro que emite la luz en la noche, iluminando las
tinieblas.
5) El conjuro pretende que el difunto pueda “salir afuera”, es decir
trascender de la tierra al reino celeste de Re.
6) La “multitud de gentes” que puebla el reino celeste son todas las
divinidades que acompañan al dios Único, Re, así como los espíritus
glorificados de los muertos que han superado el juicio de Osiris y se han
transformado en seres de luz (luminosos o brillantes) que iluminarán el
cielo junto a las llamadas estrellas imperecederas (nuestras circumpolares,
que nunca desaparecen de los ojos de los hombres y que, por tanto, los
antiguos egipcios consideraban inmortales).
(7) El difunto ansía ser “desatado”, es decir ser liberado de las impurezas
que se amarran a su cuerpo y que impiden que se pueda “glorificar” en un ser
de luz.
(8) Los habitantes de la luz son la “multitud de gentes” de la que antes
hemos hablado.
(9) La Duat es un mundo del más allá donde reina Osiris, que vimos que era
una emanación de Re en cuanto Señor de los muertos. Los textos funerarios
egipcios parecen sugerir que la Duat era un espacio intermedio entre la
tierra y el Reino Celeste de Re. Sería un lugar donde los difuntos pasaban
por un proceso de purificación que habría de permitir que, finalmente,
pudieran arribar al reino de la luz pura.
(10) El difunto, transformado en un ser de luz, asimilado a la divinidad, ha
alcanzado la inmortalidad.
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