La jirafa omeya de Medina Azahara vuelve a Córdoba
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El animal (identificado con una jirafa) de cerámica verde y manganeso adquirida por la Junta de Andalucía el pasado 29 de abril en la casa de subastas Christie's de Londres, y que formó parte de la vajilla utilizada en algunas de las residencias de Madinat al-Zahra, ha vuelto a Córdoba. La pieza fue presentada ayer por la consejera de Cultura de la administración autonómica, Carmen Calvo, que estuvo acompañada por el director de la ciudad palatina, Antonio Vallejo.
El recipiente zoomorfo, que hace dos días llegó a España procedente de Londres, permanecerá expuesto en la Delegación Provincial de la Consejería de Cultura hasta la reapertura del Museo Arqueológico, donde reposará en los próximos dos años. Su destino final será el área expositiva del Centro de Recepción de Visitantes de Madinat al-Zahra, cuyas obras, después de más de medio año de retraso sobre las fechas anunciadas en un principio comenzarán, según anunció la consejera, en un plazo aproximado de dos meses.
Calvo destacó la "excepcional conservación" de la jirafa, que data del siglo X y por la que la Junta ha pagado 220.000 euros. "Hemos hecho un gran esfuerzo para repatriar esta importantísima pieza del patrimonio histórico y artístico andaluz, que llevaba mucho tiempo fuera de Andalucía y que constituye un caso muy singular, ya que se conservan pocas de estas características", señaló la consejera.
El recipiente, de ocho centímetros de altura, era utilizado para escanciar líquidos en las mesas de la ciudad palatina. Calvo explicó que la jirafa "no forma parte del expolio masivo de piezas artísticas que se produjo en España con motivo de la Guerra de la Independencia", sino que salió del país antes, en una fecha que no ha sido identificada. En el pecho tiene dibujado el mismo medallón que ostentan los famosos cervatillos de Madinat al-Zahra, una especie de sello de fábrica.
Las representaciones animalísticas, al igual que las humanas, no son frecuentes en el arte islámico (por escrúpulos religiosos). Esta pieza destaca por su peculiar forma y su gran estado de conservación, que la convierte, según una lámina informativa elaborada por la Junta, en un ejemplar único, expresión brillante de la vida cotidiana en la ciudad califal.
De anatomía estilizada, la jirafa consta de un cuerpo cilíndrico con cuello alto rematado por una cabeza achatada de morro redondo donde se abre el orificio vertedor. Sobre el lomo se eleva un alto gollete donde se introducía el líquido.
La técnica decorativa en verde y manganeso y los motivos vegetales de su ornamentación (hojas de cabeza bulbosa y ápices ganchudos) vinculan a este recipiente con el extraordinario conjunto de piezas producidas para Madinat al-Zahra, uno de los símbolos materiales más emblemáticos del Califato Omeya andalusí.
La técnica del verde y manganeso fue utilizada en ataifores, jarras, jarritos, botes, cajas y numerosos elementos de la vajilla de palacio ricos en decoración. La elección de los colores responde a motivos simbólicos: el blanco representa la pureza, el verde al profeta y el negro constituye la síntesis cromática del poder y la dignidad atribuidos al trono califal.
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