Circuito del agua
| Siguiendo a Pedro Rodríguez Cantero podemos afirmar que Madinat al-Zahra se singulariza por la existencia de magníficos vestigios de instalaciones de baños, albercas, acequias y una compleja red de abastecimiento de aguas, junto a indicios de lo que se considera jardinerías más antiguas de Occidente. |
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Al-Zahra contaba con ricos jardines |
| Sin embargo, no
existían en al-Zahra aljibes o contenedores subterráneos para el almacenamiento del
agua, lo que nos indica que este elemento, canalizado, llegaba a la ciudad con abundancia
y no se precisaba ningún tipo de aprovechamiento del agua que caía con las lluvias. Para
conseguir ese suministro regular el Califa decidió rehabilitar un antiguo acueducto
romano que transcurría por las inmediaciones de la nueva ciudad y que se abastecía de
las aguas procedentes del arroyo Bejarano, en las cercanías de Trassierra, y de los
veneros de Vallehermoso, en la falda noroccidental de la Sierra de Córdoba. Fue preciso realizar para restaurar las conducciones obras importantes, entre las que destaca el imponente puente-acueducto califal de Valdepuentes, con tres arcos de herradura. La obra califal, realizada en cantería de sillares a soga y tizón, obra de ladrillo y revestimiento de estuco a la almagra se superpone a los más antiguos restos del acueducto romano, como ha demostrado recientemente la investigación realizada in situ por Ángel Ventura Villanueva. La presencia de un antiguo acueducto romano fue, pues, elemento decisivo a la hora de elegir este lugar concreto de la Sierra de Córdoba para erigir la nueva ciudad califal. El suministro de agua estaba de ese modo asegurado, siendo un requisito de especial importancia para una ciudad en la que, en la superficie excavada, una tercera parte de la misma estaba destinada a jardines. |
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| Dentro ya de la ciudad, en palabras de Antonio Vallejo Triano, Director del Conjunto Arqueológico "la investigación de la red de saneamiento original posee un interés esencial para la conservación de una estructura urbana de carácter arqueológico, organizada en terrazas a distintas alturas y generalmente sobre potentes rellenos, que exige, como un elemento importante para su estabilidad, que el agua de la lluvia pueda ser evacuada rápidamente, evitando acumulaciones que afectarían a la compactación de esos rellenos y la consiguiente destrucción de las edificaciones". Precisamente el estudio del sistema de saneamiento original de Madinat al-Zahra ha permitido que esa misma infraestructura haya podido ser reutilizada hoy para introducir una moderna distribución de agua con destino tanto al riego de los jardines como para la apertura de surtidores de uso público en diversos lugares del circuito turístico que hoy se ofrece al visitante del Conjunto Arqueológico. |
Pila-fuente que decoraba uno de los patios |
| El sistema de saneamiento califal se estructuró en base a canalizaciones subterráneas, en fábrica de sillería, con forma paralelepípeda, con cubiertas tanto planas, lo más usual, como con vertiente a dos aguas. Algunas de esas acequias subterráneas, las mayores, recorren de forma longitudinal los distintos conjuntos aterrazados de al-Zahra y luego descienden, de forma quebrada, a la siguiente terraza hasta enlazar con la nueva canalización subterránea longitudinal. Otras acequias menores recogen las aguas de los patios de los edificios y de las letrinas y desembocan en las anteriores. | |
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