El Alcázar

El Alcázar

 

"Madinat al-Zahra era, en palabras de al-Himyan, una considerable medina con sus construcciones escalonadas, formando una serie de aglomeraciones superpuestas, de las cuales el suelo de la meseta del tercio superior estaba al nivel del techo de las construcciones de la segunda, y ésta al nivel del techo de las construcciones del tercio inferior. Cada uno de dichos escalones tenía su propio recinto. En la meseta superior había palacios (alcázares) de una belleza imposible de describir; en la de enmedio había jardines y vergeles y la inferior tenía las casas y la gran mezquita”.

Sabemos, pues, por los propios cronistas del Islam que al-Zahra estaba organizada en tres grandes terrazas artificiales, de las cuales las dos superiores constituían la parte más noble del recinto, es decir, el Alcázar, donde se situaban tanto el Palacio del Califa como los lujosos y deslumbrantes salones. Allí estaban, igualmente, los servicios administrativos necesarios para la Corte. En la tercera terraza, ya casi en el llano, estaba la propia ciudad, con sus mercados, casas privadas, cuarteles, etc. Todo ello se articulaba dentro de un perímetro rectangular cuyas dimensiones eran de 1.500 metros de largo por 750 metros de ancho, lo que una superficie total aproximada del orden de las 120 hectáreas.

Sin embargo, la zona actualmente visitable por el público, y que viene a coincidir con lo que era el Alcázar, supone, solamente, en torno al 10 % de la extensión total de la ciudad, es decir, el otro 90 % del yacimiento arqueológico permanece prácticamente virgen, a la espera de que la piqueta de los arqueólogos vaya profundizando en sus entrañas.

Las personas que acceden hoy día a Madinat al-Zahra lo hacen por la zona norte de la antigua ciudad y tienen por tanto acceso a la primera terraza, la más elevada, en donde se situaba el propio Palacio del Califa. Pueden contemplar, desde ese lugar de acceso, los restos de edificios que correspondían a los servicios administrativos, así como las plantas de diversos palacios (Jefe de la Casa Militar, Primer Ministro, etc.).

Traspasando la Bab Yebel (Puerta del Monte) nos encaminaremos hacia la denominada tradicionalmente Casa del Ejército, edificio de planta basilical con cinco naves longitudinales y una transversal porticada. Dado su destino, recepciones de carácter militar, la decoración de este edificio era más sobria que la de otros salones de la ciudad palatina. Puede reparar en ello el visitante si contempla, por ejemplo, la pavimentación del suelo, que destaca por su austeridad. No obstante, en los últimos años, la más moderna investigación viene considerando que, quizás, habría que identificar ese edificio no con un palacio de carácter militar sino con lo que habría sido la Casa de los Visires. A ese conclusión, no definitiva, se habría llegado tras analizar el itinerario que, según las fuentes de la época, recorrían las embajadas que acudían a Madinat al-Zahra, así como la descripción de los edificios entre los cuales discurría ese camino.


Casa de los Visires (repárese en el bello capitel de nido de avispa)

 


Casa de los Visires

 

Tras un breve paseo por una calle en rampa el moderno turista alcanza la Puerta de acceso al Alcázar por su costado oriental. Esta puerta estaba formada por un conjunto de quince arcos, de los que se han reconstruido cuatro. Al otro lado de la puerta se sitúa una gran explanada o plaza abierta. Desde aquí, y en dirección sur, podemos ya observar la planta de la Mezquita mayor de la ciudad, formada por una sala de oración (con cinco naves), el patio y el alminar. Este edificio, por su orientación típica hacia el sudeste, La Meca, fue perfectamente identificado en el momento de la excavación. Lo usual, por contra, es que el resto de los edificios de al-Zahra estén orientados al sur.

 


Puerta monumental de acceso al alcázar

 

La mezquita fue el primer edificio que se levantó en la ciudad, habiéndonos llegado noticias que indican que en el mes de mayo del año 941 de nuestra Era se realizó en ella la primera predicación. Se tiene, igualmente, constancia de que en el curso de las guerras civiles que asolaron Córdoba al término del Califato, algunos de los últimos habitantes de al-Zahra, incluidos mujeres y niños, se refugiaron en el interior de la Mezquita, en donde fueron pasados a cuchillo por los soldados que habían tomado la ciudad al asalto.

Para contemplar con detenimiento la planta de la Mezquita, el visitante se habrá situado ya en la terraza meridional, en la que destacan las zonas ajardinadas y los estanques. Frente a esta terraza está enclavado el edificio más representativo de Madinat al-Zahra, debido ello a que está reconstruido y cuenta con una riquísima decoración. Nos estamos refiriendo al Salón de Abd al-Rahman III, conocido popularmente como “el Salón Rico”.

 

Planta de la mezquita

 

SUMARIO
Leyenda fundacional Símbolo de poder Cuarenta años de trabajos Circuito del agua
 El entorno El Alcázar El Salón del Trono Juegos de luces
Recepción en al-Zahra Ocaso y evocación Noticias de Ibn Hazm Las excavaciones
Córdoba y al-Zahra Nueva sede Datos prácticos Libros
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