LA MEZQUITA

 

 

La Mezquita de Córdoba

 

 

 

 

Abd al-Rahman el Inmigrado había llegado a las tierras de al-Andalus huyendo de la matanza de su familia por parte de los abasíes y tras diversos episodios bélicos fue finalmente proclamado emir en Córdoba, después de haber derrotado en la batalla de al-Musara, en las mismas puertas de la ciudad, a Yusuf ben Abd al-Rahman al-Fihrí, último gobernador dependiente del poder de Damasco. Corría entonces el año 756.

 

Acceso a la Mezquita fundacional de Córdoba.

 

El reinado de Abd al-Rahman I habría de prolongarse desde 756 hasta 788. Pocos años antes de su muerte, en 785/86 tomó la decisión de levantar en la capital de su estado una mezquita que habría de constituir una obra maestra de la arquitectura y que, a pesar de ello, es la más antigua construcción que nos ha legado el Islam hispánico. Dicen los cronistas que las obras duraron un año, siendo terminadas en 786/787, si bien lo cierto es que algunos detalles habrían de ser realmente ultimados por su sucesor, Hisham I. Parece probable que el Inmigrado, presintiendo la proximidad del fin de sus días (su muerte habría de acontecer en 788), sintiese el deseo de expresar de forma monumental la intensidad de su poder, al igual que antes habían hecho sus antepasados omeyas en Jerusalén y Damasco. El continuo incremento de la población musulmana de Córdoba obligaba a construir un gran oratorio y con estas obras el emir, además de realizar una obra pía muy grata a los ojos del Altísimo, habría de conseguir alzar un bello estandarte que realzaba el poder de la dinastía omeya en al-Andalus.

 

La mezquita fundacional de Abd al-Rahman I ocupaba una superficie, incluyendo el oratorio y el patio, de un cuadrado de aproximadamente 74 metros de lado. La propia sala cubierta media 73,42 metros de ancho por 42,21 metros de profundidad, es decir, se trataba de una edificación en cuya estructura sobresalía la anchura sobre la profundidad, algo que era algo usual en las mezquitas omeyas de Oriente Próximo. A raíz de las diferentes ampliaciones que el edificio cordobés habría de registrar más adelante el oratorio cubierto llegaría a alcanzar, ya en tiempos de al-Mansur, 128,41 metros de ancho por 114,60 metros de fondo.

 

Ese primer oratorio fundacional, que fue levantado en un solo año, estaba formado por once naves sostenidas por arcadas de columnas que se caracterizan por ser perpendiculares al muro de la kibla. Un total de 110 columnas de origen romano y visigodo fueron reutilizadas para esta obra, sosteniendo una techumbre de madera en la que cada nave cuenta con un tejado a dos aguas. No deja de sorprender la rapidez con que se ultimó la obra, un solo año, si bien hemos de tener en cuenta que el material utilizado fue de acarreo, procedente en buena parte de la que había sido iglesia de San Vicente y que, por otro lado, parece indudable que los arquitectos musulmanes, cuando se pusieron manos a la obra en 785-786 ya habían madurado con claridad lo que deseaban hacer. Las negociaciones de Abd al-Rahman con los cristianos hubieron de durar un tiempo, ya que sabemos que estos inicialmente se negaron a entregar su iglesia y solo accedieron a las pretensiones del emir cuando corría el año 784/785, tras haber sido "muy instados".

 

 

 

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