Noticias de al-Maqqari
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Las fuentes islámicas nos han transmitido diversas noticias que afirman que los musulmanes, tras su llegada a Córdoba, acordaron con los cristianos utilizar como lugar de culto compartido la iglesia de San Vicente, que estaba emplazada en el solar que más adelante habría de ser ocupado por su mezquita aljama. En ese sentido, la génesis histórica del edificio cordobés parece ser muy similar a la de otros oratorios islámicos, ya que, a modo de ejemplo, la propia mezquita de Damasco está emplazada en lo que antes había sido iglesia cristiana de San Juan Bautista.
Según el compilador al-Maqqari (Analectes I): "Al conquistar los musulmanes al-Andalus ajustaron su conducta a lo que hicieron en Siria Abu Ubayda ben al-Yarrah y Jalid ben al-Walid, con el beneplácito del Príncipe de los Creyentes Umar, cuando expropiaron a los cristianos rendidos por capitulación la mitad de toda iglesia que poseían, como, por ejemplo, la iglesia de Damasco y otras. Del mismo modo, los musulmanes expropiaron a los cristianos la mitad de la iglesia mayor que estaba dentro de la medina de Córdoba, bajo el muro, y a la que llamaban Shant Binyant , y edificaron en aquella mitad una mezquita aljama, quedando la otra mitad en poder de los cristianos, a los que les fueron demolidas las restantes iglesias de la capital de Córdoba.
Se contentaron los musulmanes con lo que poseían, hasta que se acrecentó su número, aumentó la población de Córdoba y se aposentaron en ella los príncipes árabes; aquella mezquita les resultó entonces insuficiente y dedicaronse a colgar en ella tribuna tras tribuna donde estaban con la cabeza baja, hasta que supuso para la gente un penoso trabajo entrar en la Gran Mezquita y a causa de la contigüedad, insuficiencia de puertas y lo bajo del abovedado del techo de aquellas tribunas, pues estaba éste tan cercano al piso que a la mayoría les era imposible ponerse de pie.
Canecillos de la Mezquita de Córdoba.
No cambió esta situación hasta que Abd al-Rahman ben Muawiya al-Marwani entró en al-Andalus, se apoderó de su imperio y habitó en Córdoba, sede de su gobierno, la cual adquirió con él usos y costumbres de las grandes urbes. Se interesó por el asunto de la aljama, cuidándose de ensancharla y de perfeccionar su construcción. Convocó a su presencia a los cristianos más principales y les exigió la venta de la parte que poseían de la iglesia, pegada a la aljama, para incorporarla a ésta, remunerándoles por ello espléndidamente, en cumplimiento del pacto por el cual habían capitulado.
En un principio rehusaron vender lo que poseían, pero muy instados cedieron, pidiendo se les permitiera la reedificación de aquellas iglesias de las afueras de la medina que les habían sido demolidas, tras lo cual dejaron libre a los musulmanes la mitad que se les reclamaba".
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