Puerta de San Esteban
|
Puerta de San Esteban. Se piensa que la mezquita fundacional de Córdoba contaba con cuatro entradas. Tres de ellas se situaban en el patio y la cuarta, que hoy conocemos como de San Esteban, daba acceso directo a la propia sala de oración.
La entrada principal al patio estaba en el muro norte que lo cerraba, en tanto que debían existir otras dos puertas en sus costados este y oeste. La puerta norte se situaba precisamente junto al alminar, que se sabe que fue levantado por Hisham I, sucesor de El Inmigrado. Anteriormente, la llamada a la oración se realizaba desde uno de los torreones del cercano alcázar. La cimentación de este primer alminar fue identificada por Felix Hernández en 1934 y está situada a unos 10 metros de la torre actual. Por las fuentes antiguas se sabe que más adelante, en 951, Abd al-Rahman III, en sus trabajos de ampliación del patio, ordenó derribar este primitivo alminar y levantó otro, que actualmente se encuentra fosilizado en el interior del campanario cristiano.
En la puerta del alminar nacía el eje de simetría de esta primera mezquita cordobesa, encaminándose directamente a la nave central, más ancha que las demás, que a su vez dirigía al creyente al mihrab. De hecho, algunos autores piensan que la estructura fundamental de esta mezquita fundacional no dejaba de ser sino una TAU integrada por esta nave central y la nave adyacente al muro de la kibla.
Solo una puerta daba acceso directo al interior de la sala de oración. Se trata de la denominada Puerta de los Visires (Bab al-Wuzara), por la que accedían, desde el alcázar, el propio emir, sus visires y los altos funcionarios y dignidades. Esta puerta, que hoy conocemos con el nombre de San Esteban, se remonta, de ese modo, a los tiempos fundacionales habiendo constituido la estructura de su decoración una clara pauta para las puertas que posteriormente se fueron levantando en las ampliaciones sucesivas del oratorio. Se piensa que es muy probable que el primer mihrab tuviese ese mismo esquema decorativo, integrado por un arco de herradura, cegado en su parte superior, enmarcado por un alfiz. En las dovelas del arco alterna la piedra blanca bellamente decorada y el ladrillo. Por una inscripción en el tímpano que menciona a Muhammad I sabemos que la portada fue restaurada en 855-856.
En la puerta de San Esteban se aprecian diversos motivos decorativos que a partir de ahora serán usuales en el arte andalusí, así el arco cegado en su parte superior, los revestimientos con decoración vegetalizada y la cornisa que la corona, soportada esta última por nueve canecillos de rollos. En los laterales del alfiz todavía se conservan algunos vestigios de atauriques y celosías; no obstante, por Ramírez de Arellano sabemos que en siglos pasados grandes ramas de atauriques, entrelazadas, dejaban caer todavía sus hojas y flores en esos paramentos laterales. Diversos autores piensan que las celosías que todavía se conservan fueron reaprovechadas y constituyen un legado que el Pasado nos ha transmitido de la que fue iglesia visigoda de San Vicente.
|
CONTENIDOS
|