| SAN CEBRIÁN DE MAZOTE
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| En la pequeña población de Bamba, en la actual provincia de Valladolid, encontramos la iglesia mozárabe de Santa María, a la que se retiró Frunimio, obispo de León. Su planta, como la de Santa María de Lebeña, destaca por la división de los espacios internos. Cuenta con dos naves y cabecera doble, conservando, todavía, algunos restos de pintura mural.
En San Cebrián de Mazote, también en Valladolid, la Iglesia de San Cipriano es, sin duda, una de las joyas del arte de la Alta Edad Media en Castilla, habiendo sido levantada en el siglo X, como tantas otras, por monjes cordobeses que llegaban a estas tierras, cerca de la actual Tordesillas, entonces prácticamente despobladas, huyendo del Islam. Tiene este templo unas dimensiones de 30 metros de largo y 14 de ancho, alcanzando los 16 metros en el transepto, siendo su planta también de forma basilical y contando, como en San Miguel de la Escalada, con tres naves separadas por columnas que sostienen bellos arcos de herradura. La altura de la nave central es el doble, unos 11 metros, que las laterales, estando dotada aquella de cuatro ventanas a cada lado, lo que hace que esta iglesia esté considerada como la más luminosa de la arquitectura mozárabe.
Destaca, sobre todo, San Cipriano por su cabecera triconque, estando el crucero rematado por ábsides en sus brazos cortos, lo que constituye una novedad en las edificaciones del momento (ver lámina 1). Los ábsides son rectangulares al exterior y de herradura interiormente el central. A los pies de la iglesia existe otro ábside. Tradicionalmente se ha pensado que este tipo de estructura podía tener un origen africano u oriental. Modernamente, Rafael Hidalgo ha sugerido que estos monjes mozárabes, oriundos de Córdoba, podrían haberse inspirado, al levantar su monasterio en Castilla, en la planta de la basílica cordobesa de San Acisclo, en la que había estudiado, junto a tantos otros monjes, Perfecto, el santo que dio inicio al fenómeno de los martirios voluntarios. Esta basílica habría estado emplazada en lo que antes había sido palacio tardorromano de Cercadilla, reutilizando al efecto alguna de sus naves que habría contado también con cabecera triconque, según han acreditado recientes excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en este lugar (ver lámina 2). Cabe, así, la posibilidad de que esta iglesia castellana de San Cipriano esté intentando reproducir la planta de la basílica cordobesa de San Acisclo, que estos monjes, sin duda, conocían.
Las fuentes antiguas, a través de un privilegio del año 952 a favor del monasterio de San Martín de Castañeda, en Zamora, confirman que la existencia de la comunidad mozárabe establecida en San Cebrián de Mazote fue efímera. En ese privilegio se comenta que los monjes que ahora vivían en Castañeda eran los mismos que antes habían residido, junto con su abad Martín, en Mozoute y que todos ellos eran oriundos de Córdoba.
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