| SAN MIGUEL DE ESCALADA
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Dentro de los aspectos más característicos de la arquitectura mozárabe habría que mencionar el uso del arco de herradura califal, más cerrado que el visigodo y frecuentemente encuadrado por un alfiz, propio del gusto del Islam. Es, incluso, usual que en las dovelas del arco alterne la policromía, siguiendo el modelo de la propia Mezquita de Córdoba. Las bóvedas de nervios y gallonadas, a modo de gajos de una naranja, propias también del arte musulmán del momento, son utilizadas igualmente con frecuencia por los mozárabes. Otro elemento que se detecta en muchas de estas iglesias es la existencia de aleros que sobresalen y que se apoyan sobre modillones de rollos.
La planta de los templos mozárabes suele ser de pequeño tamaño y si algo la distingue es su variedad. Puede existir una sola o varias naves, si bien, en general, destaca la tendencia a la compartimentación de los espacios, es decir, la tendencia a subdividir la planta es pequeños habitáculos. Piensan algunos autores que ello pudo deberse a las propias necesidades de la liturgia mozárabe. Otros lo achacan a la impericia constructiva de estos hombres, que no eran capaces de cubrir con cúpula un espacio grande y por ello precisaban ir levantando pequeños compartimentos.
En los inicios del siglo X, en el año 913, el abad Alfonso y un grupo de monjes cordobeses levantaron, en un solo año según la inscripción, un monasterio en las tierras de León, reutilizando para ello los vestigios de una anterior iglesia visigoda que habría estado consagrada al arcángel Miguel. La iglesia de ese monasterio, que actualmente conocemos con el nombre de San Miguel de la Escalada, sufrió diversas reformas posteriores y añadidos, entre ellos el imponente torreón que sobresale de su silueta. Tiene la planta de esta iglesia forma basilical, contando con tres naves separadas por columnas que sostienen arcos de herradura. La cabecera del templo es tripartita, siendo el elemento más sobresaliente del mismo el pórtico, bellísimo, de doce arcos, enmarcados por un característico alfiz corrido.
También en la actual provincia de León ha de destacarse la iglesia de Santiago de Peñalba, lugar de descanso de San Genadio. Cuenta esta iglesia con bóvedas gallonadas y una sola nave, dividida en dos tramos. Un gran arco de herradura, enmarcado por un alfiz, abre paso al ábside, uno de esos espacios compartimentados de que hablábamos, donde fue enterrado el santo.
En la provincia de Soria, San Baudelio de Berlanga es conocido, sobre todo, por contar con una original planta cuadrada dotada de una gran columna central de la que surgen ocho nervios que sostienen toda la bóveda. En San Millán de la Cogolla, en Logroño, por otro lado, junto a una anterior ermita rupestre, se levantó en tiempos de la repoblación un monasterio en el que se utilizó un tipo de modillón que parece inspirarse directamente en la Mezquita cordobesa. La planta del templo cuenta con dos naves, con bóveda de arcos entrecruzados.
Gracias al empeño de Alfonso, conde de Liébana, se levantó en torno al año 924 la iglesia de Santa María de Lebeña, en la cercana provincia de Santander. Si algo distingue a este templo es, de un lado, los modillones de rollos de sus aleros y, de otro, la especial complejidad de su planta, con diversos habitáculos y con dos cámaras situadas a los pies de la iglesia.
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