Historia de Hormaza
La villa de HORMAZA está situada al Occidente de la ciudad de Burgos, a cinco
leguas de esta capital, entre horizontes de lomas pardas y a orillas del río
Hormazuela y que algunos siguen llamando Hormazuelas, que se descuelga desde las
alturas de Coculina hasta el cauce del Arlanzón, tras un recorrido de 45 kilómetros a
través de labrantíos cerealístas. Hormaza deriva su nombre, según los eruditos,
de la forma u horma en que se batía la tierra para construir los paramentos de
terrazo; a la tapia sin adobar se la llama también hormazo. HORMAZA ha sido
conocida en tiempos, como HORMAZA de HORNILLOS, HORMAZA MAYOR, DE MUÑÓ, de DON
ALFONSO y de DON JUAN.
La
personalidad de la actual HORMAZA nace a finales del siglo IX. De la vida que
anteriormente pudo haber en los campos del actual municipio de HORMAZA no
tenemos noticias documentadas. La cuenca baja del Hormazuela perteneció con
seguridad a los Turmogos o turmógidos, un pueblo de pastores y de gente pacífica
que se románizó pronto, convencido de las ventajas de la cultura romana sobre la
suya particular. HORMAZA no aparece en la Carta Arqueológica de la provincia de
Burgos.
Repetimos
que la Villa de HORMAZA nace a finales del siglo IX cuando tras la conquista de
Amaya por el conde Rodrigo (año 860) y la posesión de Castrogeriz, la fundación
de Villadiego (año 880) y la de Burgos (año 884) quedó asegurado para el condado
de Castilla todas las tierras de la orilla derecha del río Arlanzón, desde la
Brújula hasta Palenzuela. Advino entonces una de las más eficaces olas de
foramontanos, de gentes que abandonaron las montañas de Asturias, de Santander y
del País Vasco y se vinieron a la meseta interior donde habilitaron campos para
pan y para vino. Nacieron entonces la mayoría de los pueblos que hoy conocernos
y otros tantos, y quizás más, que en el transcurso de los siglos se agruparon a
las entidades hoy existentes.
La misma
HORMAZA se anexionó el pueblo de LAGAREJOS situado al E.E.N. y a 1.200 ms. de
HORMAZA, junto al arroyo de Valdeubierna. La primera cita histórica documentada
de HORMAZA y LAGAREJOS es del 6 de enero del año 975. En ese día el conde don
García Fernández, juntamente con su esposa Ava, donan al abad Velasco y a su
monasterio de San Pedro de Valeránica la iglesia patrimonial de Santa María, que
está junto al río de HORMAZA, entre LAGAREJOS y Villagutiérrez. El documento
dice expresamente "monasterio", lo que legitima a pensar que los condes tenían
en HORMAZA un monasterio familiar que ceden al de Valeránica, a cuyos monjes
quieren compensar por la villa de Covarrubias, en la que don García piensa
levantar el gran infantado.
A
LAGAREJOS, así llamado por la dedicación de sus vecinos a la obtención de vinos,
ya no se le vuelve a mencionar, pero en el siglo XI leemos dos veces más el
nombre de HORMAZA en los pergaminos. La primera en el año 1.082, 4 de enero, en
documento notarial que dicta el presbítero don Padre en favor del monasterio de
San Pedro de Arlanza. Dicho sacerdote profesa en el famoso monasterio y entrega
la hacienda que posee al abad Vicente. La relación comienza "con toda la
hacienda mueble e inmueble que hasta el día de hoy he podido aumentar o comprar
en HORMAZA ". Esto nos hace pensar que el nuevo monje era natural de la Villa.
En la Catedral de Burgos, en pergamino de 6 de septiembre de 1.092, leemos que
don Nuño Ansúrez entrega al obispo y al cabildo de Burgos una serie de bienes
que posee en varias localidades, siendo HORMAZA la primera en ser citada.
En el año
1.139, 5 de abril, se hizo un pacto entre don Simeón, obispo de Burgos, y el
poderoso matrimonio de don Gutierre Fernández y doña Toda Díaz. En virtud de lo
pactado, don Simeón concedía al matrimonio el patronato del monasterio femenino
de San Salvador del Moral y el matrimonio entregaba al obispo y cabildo de
Burgos la villa de HORMAZA con todas sus pertenencias, unas adquiridas por
herencia y otras por la liberalidad de Alfonso VII, el emperador. Nuestra villa
continúa, pues, en el juego medieval de las permutas, cambios que denotan
vitalidad peculiar en el largo período de la Edad Media castellana.
Los siglos
pasaban sobre la vida de HORMAZA en paz y trabajo, cumpliendo sus vecinos los
ideales de Castilla en pro de fomento de Fe cristiana, de su convivencia
familiar y concejil y sirviendo los proyectos como pueblo español y universal
que dirigían los Reyes sucesivos. En el siglo XIV, en el Becerro de las
Behetrías o Libro famoso en el que se consignaba la situación de cada
pueblo en su sentido administrativo y hacendístico también se incluye a HORMAZA.
El Libro o Becerro lo mandó ordenar el rey don Pedro para conocer el
alcance de su autoridad y de su hacienda en las merindades de Castilla. La
Behetría se refería al derecho que tenían las villas de elegir al benefactor
o protector que vigilara sus intereses mediante el pago de unos derechos. El tal
benefactor era nombrado por el pueblo que podía cambiarlo por otro, incluso
varias veces al día.
HORMAZA
aparece como villa solariega de cuatro linajes: del de don Gonzalo
Remírez de Mazuela; del de don Garci Fernández de Villagutiérrez; del de don
Martín Alvarez de Hormaza y del de don Gómez Alonso. Estos señores no percibían
numerario alguno; solo tenían derecho a un yantar (comida) cuando iban a
HORMAZA. "Y no más" dice el Libro. Al rey debían pagarle lo que entonces
debían servicios y moneda. Pero no pagaban ni la martiniega (por
San Martín) ni la infurción, (impuesto de solares) ni la fonsadera
(impuesto militar). Ya quisieran los vecinos de HORMAZA tener ante Hacienda
tanta comodidad.
El
Becerro de las Behetrías incluye HORMAZA en la merindad de Campo de Muñó o
Candemuñó a cuyo alfoz pertenecía desde el siglo XIV. También nos da los nombres
de los primeros señores de la Villa que al siglo siguiente, el XV, aparecen
desplazados por los Carrillo y éstos, a su vez, por los Castañeda, linaje
entreverado con los poderosísimos Velasco, Condestables de Castilla
En 1458, 6
de mayo, don Alfonso Muñoz Castañeda y doña María de Guzmán fundan un mayorazgo
en el que incluyen una importante masa de bienes, lugares y fortalezas en
Asturias, las Montañas de Burgos y en varias partes de la actual provincia de
Burgos Se menciona expresamente: "la nuestra fortaleza de HORMAZA con su
jurisdicción y con su término redondo, prados, molinos, villas, el cual lugar
heredamos de nuestro abuelo Juan Carrillo " ...
Murió don
Alfonso en acción bélica y su hijo le siguió a la tumba sin dejar descendencia y
se apoderó del mayorazgo el bronco y revoltoso Gonzalo de Castañeda sobre el que
pesaba la injusta losa de la bastardía. Gonzalo, espíritu violento, atemorizó a
los que tuvo por vasallos, peleó contra los Reyes Católicos. Tuvo que huir a
Portugal y de allí se trajo a su segunda esposa, llamada Isabel de Silva. Ésta
no le fue fiel y la fortaleza de HORMAZA nos podría contar el encuentro de
Gonzalo con Isabel y su amante, Juan Manrique, a los que atravesó con su espada.
Gonzalo huyó a Navarra y el rey Fernando el Católico le secuestró bienes y
derechos. El mayorazgo y señorío de HORMAZA tuvo diversas titulaciones derivadas
de alianzas matrimoniales, hasta entrar en el ámbito de los condes de Castrillo.
El señorío duró hasta las Cortes de Cádiz (año 1812) que instalaron un régimen
único en las municipalidades de España.
De la época
señorial quedan en HORMAZA dos interesantes recuerdos: La torre-palacio de los
Castañeda y el rollo o picota de jurisdicción y justicia. Desgraciadamente, la
ruina avanza en la torre-palacio, que además de sus recios paramentos almenados
de tapial (hormazo) forrado con más de dos varas de piedra, tenía antemural y
foso. En el pueblo se conserva la picota jurisdiccional, levantada por los
Castañeda en la segunda mitad del siglo XV, Se compone de cinco peldaños
circulares de los que emerge una columna de dos tambores; sobre ésta, cuatro
canes agujereados que parece quieren ser cabezas de león y encima un monolito
apiramidado. (1)
Esta picota
nos podría contar los pleitos que se plantearon entre la realeza, algunos
señores y la ciudad de Burgos por sus presuntos derechos sobre la villa que, al
fin, quedó en señorío. La picota servía para exponer los cruentos resultados de
la expedita justicia de aquellos tiempos. En 1.528 parece que algunos criados de
Juan de Castañeda se excedieron en sus atribuciones y fueron condenados a ser
traídos sobre un burro y con sogas al cuello a esta picota donde les fue
amputada la mano derecha, manos que allí quedaron varios días para escarmiento
de posibles delincuentes.
En la
dignidad y en el trabajo, los vecinos de HORMAZA desarrollaron sus familias y su
concejo. Sus campos respondieron a la labor y las gentes a su fe y a su
patriotismo; supieron conservar su iglesia y su concejo. Tras la primitiva y
humilde iglesia de los repobladores, supieron alzar en los siglos XI y XII una
iglesia de estilo románico, devota y firme, cuya portada se conserva. Supieron
guardar en ella algunas piezas de especial sensibilidad artística como un
tríptico del Nacimiento y una tabla de la Magdalena.
La
población se estabilizó dentro de sus propias limitaciones. En 1.591 HORMAZA
sumaba 65 vecinos, unas 300 almas; en 1842, HORMAZA reunía 131 habitantes, de
los que 17 eran alumnos de una escuelita cuyo maestro percibía 24 fanegas de
trigo. Dos curas y un sacristán atendían a la iglesia, cuyo titular es San
Esteban. En 1950 contaba 237 habitantes. A lo largo de su historia, HORMAZA ha
entregado sus mejores hijos al servicio de la Iglesia y del estado, en la
enseñanza, en el respeto, en las letras y en las armas, en España y fuera de
ella, en las misiones y en la guerra y en la paz. Cuanto más la conozcamos, más
la apreciaremos y entenderemos su alto destino, primeramente dentro de Castilla
y luego de España.
Fray
Valentín de la Cruz
Cronista
Oficial de la Provincia de Burgos

(1) En realidad, y supongo que el error
se debe a falta de información, los escalones del rollo o picota no son
circulares sino octogonales; encima del quinto escalón hay también otra piedra
tallada en forma de cubo, más o menos, y sobre ésta está colocada la “columna
de dos tambores” que menciona el cronista. En cuanto al monolito apiramidado
de arriba, sí es apiramidado, en forma de pirámide truncada, pero un tanto
extraño, ya que es pirámide cuadrangular aproximadamente los tres quintos
inferiores con las aristas agruesadas en forma de pequeños cilindros, y los dos
quintos de arriba tienen forma de pirámide truncada octogonal.
