El reino de León ocupaba la mitad occidental de la actual Comunidad Autónoma de Castilla y León, en el Noroeste de España.
Las regiones vecinas de Galicia y Asturias también pertenecían al reino.
Creado por la transferencia del reino de Asturias
, se consideraba el heredero del antiguo reino visigodo, y fue inicialmente el más
poderoso de los estados cristianos de la Reconquista, sin embargo, posteriormente perdió
importancia en comparación con Castilla y Portugal, dos
antiguos condados del reino.
Conservó una estrecha relación con Castilla (ambos reinos estuvieron unidos durante
los reinados de Fernando I, Sancho II, Alfonso VI o Alfonso VII), uniéndose definitivamente
a ésta en 1230, con el rey Fernando III (San Fernando),
hijo de Alfonso IX de León y Berenguela/Berengaria de Castilla. Este rey reconquistó las
tierras de Murcia y Andalucía (excepto el reino de Granada)
Los
dos reinos se mantuvieron como una entidad independiente hasta la unión de España bajo los
Reyes Católicos.