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Arthur Hull, junto a Javier Gavin
“Mi misión en la vida es ayudar a las personas a redescubrir y explorar la relación profunda con el universo del ritmo que impregna todos los aspectos de nuestras vidas.” Arthur Hull
“Cuando le das un tambor a alguien, también le estas dando la oportunidad de descubrir su poder personal.” Ron Knight
EL MUNDO DEL
TAMBOR:
Desde el origen de los tiempos
los tambores han jugado una parte fundamental en la vida y relaciones de los
seres humanos. Desde la celebración de los más variados rituales, hasta el
reforzamiento de la pertenencia al grupo, pasando por las más variadas aplicaciones
terapéuticas, la relación de todas las culturas con los tambores no deja lugar
a dudas sobre la importancia que estos tienen para el desarrollo de las tareas
sociales, religiosas y personales en el ser humano.
Me pierdo en el intento de
mostrar las muchas facetas de conexión entre el ser humano y el tambor, como de
una manera u otra los tambores forman una parte esencial de nuestra
existencia, basta observar a un bebé
con su sonajero o a un anciano percutiendo en el suelo con su bastón para hacerse
una idea del papel que el ritmo tiene en nuestra vida. Realmente todo en el
universo tiene su ritmo, las noches y los días, las estaciones del año, los
ciclos de la vida, nuestro corazón...
Cuando hablo de tambores muchas
personas los asocian con África, pero aún siendo cierto que es ahí donde la
cultura del tambor habla con toda su fuerza, no es el único sitio, puedo
asegurar que exceptuando Europa y EE.UU todo el mundo tiene su cultura
percusiva. En Europa los antiguos poderes religiosos consideraron las reuniones
de tambores como una forma de invocación al diablo y de esta forma nos quedamos
sin ellos.
Pero el tambor vuelve, y cada
vez son más las comunidades que se reúnen en torno a él, valga como ejemplo la
Semana Santa, donde el tambor es oración. También el sentido lúdico del tambor
va ganando adeptos, y basta pasear por
cualquier parque los domingos para ver
jóvenes reunidos con sus tambores, intentando dar forma a los más
variados tipos de ritmos, y es que poco a poco estamos recuperando la cultura rítmica que un día
nos quitaron.
Sobre las propiedades curativas
y shamánicas atribuidas al tambor no me toca hablar a mi, yo no sé si los
tambores curan o no, pero si que sé que aportan parte de esa fuerza necesaria
para luchar contra la enfermedad, yo lo sé por experiencia propia. Ahora te
toca probar a ti.