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Langa de Duero, Bocigas
de Perales, Alcoba de la Torre, Brazacorta, Coruña del Conde,
Clunia, Hinojar del Rey, Quintanilla de Niño Pedro, Guijosa,
Muñecas, Santa María de la Hoyas, Cañón del río Lobos, Ucero,
Valdemaluque, Valdelubiel, Barcebalejo, El Burgo de Osma, La
Rasa, Pedraja de San Esteban, San Esteban de Gormaz, Soto de
San Esteban y Langa de Duero.
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Langa de Duero es un tranquilo pueblo
en el que se observa, como es habitual en toda esta zona, la
tradición constructiva y las costumbres castellanas de más rancio
abolengo. Destaca por sus callejuelas intrincadas, con casas
de tapial y vigas de madera, así como por la torre de vigilancia
que se erige orgullosa sobre el Duero.
Nuestra ruta se encamina hacia el norte por una solitaria comarcal
que nos conduce por un terreno ondulante hasta Bocigas de Perales;
a nuestros lados sabinas, chopos y cereales nos acompañarán
a lo largo del camino hasta el cañón del río Lobos.
Al llegar a Alcoba de la Torre vemos el edificio de piedra,
ya en estado de ruina, que da nombre al pueblo, un majestuoso
palacio medieval.
En Brazacorta hay que atravesar el pueblo en sentido norte para
llegar a un amplio camino que nos conducirá hasta Coruña del
Conde, aunque es mejor preguntar a algún lugareño por la ubicación
del mismo.
En Coruña del Conde nos encontraremos con unos orgullosos habitantes
que se jactan de pertenecer al pueblo en donde se realizó el
primer vuelo, para lo cual se ha realizado un monumento con
un avión de un tamaño considerable, justo al lado de un castillo
medieval. La entrada a la localidad se realiza por un sólido
puente de piedra, seguramente romano, que aún sigue cumpliendo
magníficamente su función pese al paso de los años.
Desde esta localidad cogemos una comarcal que se dirige a Huerta
de Rey, con algo más de tráfico, que nos llevará a una desviación
en la que se indican las ruinas de la ciudad romana de Clunia.
En verano podemos disfrutar, incluso, de un ciclo de teatro.
Clunia es una de las ciudades romanas más importantes de la
meseta norte, es interesante hacer una visita al monumental
yacimiento, que cuenta con termas, teatro, un foro con criptopórtico,
pinturas, etcétera.
Desde Clunia se baja hasta el pueblo
de Hinojar del Rey, en donde cogeremos de nuevo un camino que
nos conducirá hasta Quintanilla de Niño Pedro, en donde retomaremos
una tranquila comarcal con dirección a Guijosa y Santa María
de las Hoyas.
Pasado este último pueblo, y después de una pequeña subida,
bajamos hasta el cañón del río Lobos, justo a la altura de un
puente de 7 ojos en donde nos encontraremos con un tablón que
nos ofrece información sobre los diversos caminos que se pueden
tomar para visitar este impresionante reducto natural. Nosotros
tomaremos el que va junto al río, aunque tendremos que pasarle
en varias ocasiones por entre las piedras que se encuentran
en su lecho. Nuestra dirección es la misma que la del
curso del agua del río Lobos.
El camino es estrecho, apenas cabe
una bici, pero el paisaje lleno de pinos, cortados, agua y buitres
compensa con creces los baches y los charcos que encontramos
en los aproximadamente 15 kilómetros de trayecto. El cañón termina
abriéndose en un lugar casi mágico, en el cual encontramos una
fantástica iglesia románica construida por los templarios y
una gran cueva, flanqueando el río Lobos cada una por un lado.
Seguimos por una pista cada vez más amplia hasta el camping,
abriéndose progresivamente el cañón, y poco después encontramos
el pueblo de Ucero, con su majestuoso castillo en lontananza,
justo encima de las altas filas de chopos.
Desde Ucero cogemos una comarcal con algo de tráfico hacia El
Burgo de Osma, ciudad importante en la Edad Moderna, que cuenta
con catedral, muralla, una plaza preciosa y un puente de piedra
en las afueras, camino de La Rasa. En una loma contigua la ciudad
romana de Osma.
Seguimos por una solitaria carretera hasta San Esteban de Gormaz,
con su castillo y sus dos iglesia románicas de entidad. Para
salir de esta localidad debemos coger la nacional que se encamina
hacia Segovia, aunque la dejamos a unos 2 kilómetros para tomar
una tranquila carretera hacia Soto de San Esteban.
Siguiendo por esta carretera llegaremos a una intersección,
al lado del río Duero, en donde ya se divisa a 2 kilómetros
la localidad de Langa de Duero, a la que accederemos por un
largo puente de piedra que sirve de extraordinario epílogo a
una ruta llena de paisaje y arte.
Recomendable hacer la excursión en otoño, el paisaje es embriagador.
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