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LUGARES
POR DONDE PASA LA RUTA
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Almazán, Matamala de Almazán,
Centenera de Andaluz, Andaluz, Berlanga de Duero, Morales, Recuerda,
Gormaz, Quintanas de Gormaz, Tajueco, Valderrodilla, Fuentepinilla,
Osona, Osinilla, Quintana Redonda, Las Cuevas de Soria, Izana,
Navalcaballo, Soria, Numancia y Soria.
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NIVEL
Y DURACIÓN
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| Consta de 121 kilómetros
con pequeñas subidas y bajadas de poca entidad pero abundantes.
Realización en 3 días. |
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SALIDA
Y LLEGADA A MADRID
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Desplazamiento en tren regional *
Chamartín: 8,20 y llega a Almazán a las 10,42
Soria: 18,20 y llega a Madrid a las 21,27
*en el caso de ser
más de cinco bicicletas hay que pedir permiso a RENFE,
llamar a Antonio Molsalve 91 506 66 51.
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DESCRIPCIÓN
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Almazán es un bonito pueblo en el que destaca su plaza mayor,
su muralla, el palacio renacentista, una de las pocas iglesias
románicas de influencia mudéjar y sus embutidos.
Tomamos una carretera muy tranquila con dirección a Matamala
de Almazán, en donde dejaremos el asfalto para pasar al camino
y cruzar hasta Andaluz, con una iglesia románica preciosa y
un puente romano en buen estado a las afueras.
En Berlanga de Duero se conjugan los edificios y palacio renacentistas,
la iglesia del siglo XVI, y el majestuoso castillo bajomedieval,
junto con una muralla perimetral de esta misma época.
Seguidamente retomamos la andadura por una solitaria carretera
que nos conducirá a Morales y Recuerda, en donde cambiaremos
el rumbo en dirección a Gormaz, que aparece en la ladera de
la montaña, debajo de la majestuosa fortaleza del mismo nombre,
la más grande de la península.
La fortaleza de Gormaz consta de dos momentos, uno es la época
califal, es un castillo de frontera, y el otro la reutilización
cristiana, que le dota de una magnífica alcazaba. Aún se preservan
los siempre evocadores arcos de Herradura, junto con las orgullosas
torres y murallas que fueron testigos de no pocas batallas importantes.
Desde Gormaz se divisa el próximo municipio de Quintanas de
Gormaz, en donde cogeremos una carretera entre pinos con dirección
a Almazán, desviándonos del sentido este en un cruce hacia Tajueco,
famoso por su artesanía cerámica.
En Fuentepinilla cambiamos de carretera para coger rumbo hacia
Quintana Redonda, en donde nos desviamos hacia Las Cuevas de
Soria, otro de los pueblos típicos de la provincia, que conserva
el encanto de lo rural en su mezcla con los edificios y monumentos
renacentistas. De camino nos encontramos con un yacimiento tardoantiguo,
una villa que aún refleja su antigua riqueza.
En Los Llamosos retomamos la carretera que cogimos en Fuentepinilla
y nos conduce directamente a Soria, en donde, por la circunvalación
nos dirigimos hacia las ruinas de Numancia, a unos 5 kilómetros
por la nacional hacia Logroño. Un lugar con leyenda en el que
poco queda de la ciudad de Viriato, claramente estrangulada
por el urbanismo romano.
Soria capital es un lugar con pequeñas sorpresas y encantos,
destacan sus dos iglesias románicas (sumamente peculiares),
la concatedral con el claustro de San Pedro, el claustro de
San Juan de Duero, y la ermita excavada en la roca de San Saturio.
Solamente por el paisaje y el ambiente de esta región, en la
que el reloj pasa más despacio, merece la pena una incursión,
un retroceso a un pasado ya olvidado.
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