Norte de Marruecos  
Norte de Marruecos
LUGARES POR DONDE PASA LA RUTA

Fez, Ain-Bouali, Oulad Mimoun, Pont du Sebou, Karia-Ba-Mohamed, Fes-el-Bali, Mjara, Ain-Dorij, Kharrouba, Zoumi, Nefti, Mocrisset, Chefchaouen, Souk-el-Arba-des-Beni-Hassan, Dar-Ben-Karriche-El-Bahri, Tetuan, Mdiq, Castillejo, Ceuta.

NIVEL Y DURACIÓN
Consta de unos 350 kilómetros, con zonas de pequeñas colinas a la salida de Fez, montañas en la cordillera del Rif y terreno ondulante pero cada vez más plano a partir de Chefchaouen. Para gente acostumbrada al cicloturismo, aunque el porcentaje de kilómetros no es muy alto. Realización en 10 días.
SALIDA Y LLEGADA A MADRID

Para ir lo más rápidamente a Fez lo mejor es coger el autobús directo en la estación Sur de Autobuses, incluye el paso del estrecho en ferry hasta Tánger. Para volver, lo más adecuado es coger el ferry de Ceuta a Algeciras y posteriormente el tren estrella.*

* es necesario reservar las literas inferiores de los compartimentos para debajo de las mismas poner las bicicletas.

DESCRIPCIÓN

Al comienzo de nuestro viaje merece la pena pasar al menos un día o dos en la ciudad de Fez, ciudad imperial donde las haya, en cuya medina aún se respira el aire de las especias, de los cueros y de los siglos; en sus puertas, sus murallas y su palacio aún encontramos un guiño de la grandeza que en otros tiempos representaron; el ambiente cálido y ajetreado permite disfrutar al viajero de una sociedad diferente y abierta al extranjero.
A la salida de Fez, y mientras nos esforzamos en pasar las primeras pendientes, no debemos dejar de contemplar su intrincado laberinto de calles, salpicadas de alminares y tejados de colores, ocupando todas las colinas de  los contornos, y, a lo lejos, las nieves del Atlas Medio que muestran su imponente majestuosidad a escasa distancia hacia el sur de la gran ciudad.
Enseguida empezamos a ver aquello que será la tónica general de nuestro viaje, al menos hasta las ciudades del norte de Marruecos, el campo, lleno de vida y de gente, las mezquitas blancas dispersas por las colinas, las casas encaladas y los pueblos pequeños pero densamente habitados.
En Karia-Ba-Mohamed encontramos un centro de bastante relevancia en la comarca, y es especialmente interesante recorrer su mercado, útil y práctico, como los compradores que lo frecuentan, desvinculado por completo del turismo de las ciudades.
A los pocos kilómetros empiezan a esbozarse en el horizonte las primeras cumbres de piedra marrón oscura, llenas de gritas y de las cárcavas que son características del Rif.
Al llegar a Fes-el-Bali cuidado con no seguir por la carretera, se ha construido un embalse en el río Ouerrha y hay que tomar una alternativa de 20 kilómetros por camino que sale desde este mismo pueblo y va a parar a Majra, ya pasada la presa. El paisaje es verde, salpicado de montañas afiladas y con un inmenso embalse en el fondo del valle.
Una zona más llana nos permite acercarnos a una serie de pueblos de mayor tamaño, como Kharrouba, que sirven de prólogo para afrontar la parte más escarpada de la cordillera.
En la zona más alta del Rif, a partir de Zoumi, se contemplan los paisajes más impresionantes de la sierra, con un verde esmeralda que rodea todos los lugares, sólo interrumpido por zonas de tierra ocre oscuro que contrastan sobremanera con la vegetación.
Sólo a partir de Mocrisset empieza una larga bajada hasta el río Loukos, poco antes de coger la nacional que desemboca en Chefchaouen, no sin antes subir dos pendientes bastante largas.
Chefchaouen se encuentra en un lugar privilegiado, sobre el valle, en la falda de una de las montañas más altas de la zona. Refulgen desde todas partes sus blancos edificios, apretados de forma escalonada, y cruzados por estrechas calles con mucha pendiente. La medina de esta ciudad es diferente a la de Fez, más abierta y más turística, capaz de satisfacer al más exigente comprador. Destacan igualmente sus casas blancas y azules, un aspecto mediterráneo que denota sus influjos norteños.
Pasado Chefchaouen empezamos a encontrarnos en las estribaciones de la cordillera del Rif y para llegar a Tetuán nos deslizamos por una suave bajada de varios kilómetros.
Tetuán es una ciudad con dos culturas, una europea, con casas coloniales y edificios de varias plantas; y otra puramente musulmana, con el consulado español y la medina como máximos exponentes. Fue la capital del Marruecos español y eso ha dejado huella en el urbanismo de la ciudad, aunque su realidad musulmana no ha dejado de plasmarse en ningún momento; sus mezquitas, tiendas y sus getes no dejan lugar a duda sobre este particular.
De Tetuán a Ceuta hay pocos kilómetros y todos bastante llanos, acercándonos progresivamente a la costa, la cual sale a nuestro paso para no dejarnos en el pueblo de Mdiq. Castillejo es el último hervidero antes de pasar a la europeizada Ceuta, que intenta evidenciar su realidad española en un lugar en el que todo le es ajeno.

 

FOTOGRAFÍAS:
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