El Maestrazgo  
El Maestrazgo
LUGARES POR DONDE PASA LA RUTA

Aliaga, Camarillas, Jorcas, Allepuz, Villarroya de los Pinares, Fortanete, Umbría, Cantavieja, Mirambel, Olocau del Rey, Tronchón, Villarluego, Pitarque, Aliaga.

NIVEL Y DURACIÓN
El nivel de la excursión es entre medio y alto, es una zona montañosa, se llegan a subir cuatro puertos en toda la excursión y hay unos 35 kilómetros por camino. Consta de unos 166 kilómetros. Realización en 4 días.
SALIDA Y LLEGADA A MADRID

La única forma de acercarnos a esta zona de Teruel, limítrofe con Castellón, es el coche, por eso el recorrido es circular.

DESCRIPCIÓN

Aliaga es una localidad enclavada en una pequeña serranía. Nada más comenzar a pedalear nos encontramos una pequeña subida desde la cual contemplamos la huella del trazado del antiguo tren que comunicaba esta zona con claros fines de explotación minera, aunque una de sus características y cualidades principales era precisamente su relativo aislamiento con respecto de la zona norte de la provincia, Castellón suponía su zona de mayor contacto, ya que durante mucho tiempo, parte de este territorio perteneció a la orden templaría de San Juan de Jerusalén.
En Camarillas encontramos vestigios de su rico pasado renacentista, el dinero de América se hizo presente en numerosos pueblos de la comarca, con iglesias y palacios de gran esplendor, aunque actualmente en ruina.
En Allepuz encontramos un gran municipio con su iglesia del característico estilo neomudejar turolense, su palacio renacentista y sus intrincadas calles con casas de piedra, encaramadas a la montaña, sobre el próximo valle del Alfambra.
Seguidamente se comienza el ascenso al puerto de Sollavientos entre paredes de piedra de gran altura y el valle salpicado de chopos y acacias, bajo la atenta mirada de los buitres.
Después de la bajada, encontramos un tranquilo pueblo de bonita iglesia y casas señoriales del siglo XVI, se trata de Villarroya de los Pinares.
Más adelante, después de pasar los puertos de Villarroya y Cuarto Pelado, llegamos a la capital de la comarca del maestrazgo, la sede de la orden de San Juan de Jerusalén, a la amurallada Cantavieja, con sus calles empedradas, sus casas de caliza su plaza de arcos apuntados y sus magníficas vistas del valle y la sierra Palomita.
Mirambel es un pueblo que conserva en todas sus zonas el encanto de un reducto medieval, recibió incluso un premio europeo de conservación y restauración. Es el paradigma de pueblo turolense de la sierra, con sus casas de sillarejo, sus soportales, sus calles empinadas y empedradas y pequeños rincones con un encanto singular que hacen indispensable el callejeo; todo ello rodeado de una firme muralla flanqueada en cada esquina por puertas y torres circulares.
Siguiendo nuestra ruta, llegamos a un recóndito pueblo de la serranía llamado Tronchón, en el que destacan sus balcones de madera y la iglesia de estilo colonial y renacentista que preside el centro del pueblo.
Para continuar hacia Villarluengo debemos tomar un largo camino con alguna que otra subida y bajada de bastante pendiente, aunque el paisaje compensa todo esfuerzo, especialmente cuando se observa a lo lejos las famosas agujas de piedra y cañones que se forman en los encajonados valles de las cercanías. También contemplamos uno de los mejores ejemplos de explotación rural que tuvo perduración desde la Edad Media hasta nuestro siglo, se trata de los “mas”, realizados en piedra y enclavados en lugares de buena visibilidad y defensa.
Villarluengo es un pueblo bastante grande que destaca por su ubicación, al filo del cañón. También aquí encontramos las casas de piedra características de la comarca pero en una menor proporción.
Bajando el puerto de Villarluengo podemos disfrutar del paisaje más impresionante de los que hemos contemplado en la excursión, lleno de árboles de hoja caduca y altísimos farallones de piedra que parecen estar cortados a capricho. La carretera serpentea entre grades murallas de piedra habitadas por buitres, y el río Pitarque pasa embravecido al lado de la estrecha carretera que nos conduce hasta el pueblo del mismo nombre, un pequeño y recóndito lugar con calles estrechas y vistas impresionantes.
Para salir de Pitarque sólo hay una manera, un camino con una empinadísima pendiente de tres kilómetros que nos permite salvar las altas montañas y poder bajar progresivamente hacia el valle del río Guadalope, entre arces, pinos y hayas, salpicadas entre la desprendida roca de la sierra de la Lastra, camino de nuestro punto de partida, la población de Aliaga.
Una excursión para los comienzos del otoño.

 

FOTOGRAFÍAS:
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Mapa
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