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LUGARES
POR DONDE PASA LA RUTA
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Quintanar de la Sierra,
Neila, Villavelayo, Mansilla, Tabladas, Viniegra de Abajo, Viniegra
de Arriba, Montenegro de Cameros, puerto de Santa Inés,
El Quintanarejo, Vinuesa, Molinos de Duero, Salduero, Covaleda,
Duruelo de la Sierra y Quintanar de la Sierra.
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NIVEL
Y DURACIÓN
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| El
recorrido es de nivel medio, nos encontramos con la subida a un
par de puertos y algún tramo de camino, pese a lo cual
la dureza no es excesiva. Consta de unos 119 kilómetros.
Realización en 3 días. |
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SALIDA
Y LLEGADA A MADRID
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La forma más cómoda de acercarnos a esta zona
es el coche, por lo que el recorrido es circular, aunque también
se puede utilizar el autobús, concretamente Continental-Auto,
que sale de la Av. de América, en Madrid.
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DESCRIPCIÓN
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Quintanar de la Sierra es, sobre todo,
un pueblo con entorno, con pinos por todos y las altas montañas
en donde están las lagunas de Neila. Antes de tomar camino
de Neila merece la pena visitar la próxima necrópolis
de Cuyacabras, con sus tumbas excavadas en la roca y sus robledales
rodeando el lugar, dotándole de un aura casi mística;
También el mencionado pueblo tiene, como es frecuente
en este paraje casas con escudos nobiliarios e incluso un puente
romano.
Retornamos por el camino hacia el final del pueblo de Quintanar
de la Sierra y cogemos la comarcal que asciende poco a poco
hacia Neila, un pueblo encerrado entre altas montañas
y que conserva la tranquilidad de antaño.
Desde este lugar cogemos un amplio camino que nos conducirá
entre arboledas hasta el pueblo de Villavelayo, en el que merece
la pena ver su plaza, animada por las gentes del lugar, y las
dos iglesias románicas que se encuentran en lo alto de
la ladera.
Cogemos otra comarcal con signo este hacia Mansilla, contemplando
a nuestra derecha el embalse que se ha creado hace unos años,
del cual emergen, si el agua no es excesiva, los restos de una
habitación anterior, con su puente apuntado, las casas
de piedra o la orgullosa iglesia gótica, que aún
erige al cielo sus fuertes pilares.
Pasado Tabladas y junto a Venta de Viniegra cogemos la carretera
que se desvía hacia la derecha para subir hasta las inmediaciones
de Viniegra de Abajo, enclavada en un fértil valle. Seguidamente
continuamos ascendiendo entre montañas y pastos alternos
hasta el bello pueblo de Viniegra de Arriba, con su piedra negra
característica, que recubre las casas y los puentes,
las aceras y los balcones.
Tomamos el camino del puerto de Montenegro entre hayas, aunque
poco a poco se van disipando y dando paso a un paisaje en el
que sólo la hierba y los matorrales persisten, vigilado
por la atenta mirada de los buitres.
La bajada hasta Montenegro de Cameros es rápida, merece
la pena callejear por sus vetustas calles y visitar su iglesia
del románico tardío. Enseguida comienza la ascensión
al puerto de Santa Inés, rodeado de pinos y algún
que otro acebo.
Los pinos no nos abandonan hasta llegar a Vinuesa, una localidad
que destaca por sus casas señoriales de los siglos XVI
y XVII, con sus portadas con esculturas, grandes sillares en
los dinteles y los escudos nobiliarios; encontramos agradables
rincones y recovecos.
Pasado este pueblo cogemos otra comarcal algo más transitada
que nos conduce hasta Salduero, modelo de la arquitectura del
norte soriano, con el río Duero a sus pies y el estrecho
valle al fondo.
Entre pinos y ya sin dejar apenas el valle, llegamos de nuevo
a Quintanar de la Sierra. Es especialmente recomendable hacer
la ruta en otoño, cuando los árboles nos muestran
todo su colorido.
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